Del BIG DATA al SMALL DATA

Por Óscar Fajardo

El BIG DATA se ha convertido en los últimos tiempos en una de las grandes modas del mundo de la empresa, el marketing y la tecnología. El mundo está ahora hiperconectado, y esto permite que muchas de las transacciones, comunicaciones y actividades de las personas queden registradas y suministren una gran cantidad de datos a las distintas empresas, con lo que supuestamente se pueden predecir buena parte de los comportamientos y sacar beneficio de ello.

Existe una obsesión por intentar seguir el rastro de miles de personas a través de sus distintos recorridos que van desde a quién llaman, lo que buscan, lo que compran, lo que comparten, lo que ven,…

Las compañías buscan tecnologías y metodologías que les ayuden a analizar y modelizar esa gran cantidad de datos que se va produciendo.

Frente a esto, mi opinión es que acometer esta tarea con éxito no solo es inviable, sino estéril e inútil. Predecir el comportamiento de las personas ha sido siempre un fin de las empresas, y es algo que nunca ha llegado a conseguirse con certeza, y el BIG DATA no va a solucionar esto, sino que aún lo complicará más. No por tener más datos se va a ser más capaz de predecir actitudes del consumidor.

Las personas no se comportan siempre de la misma forma y menos en sus actitudes de compra. Lo más inteligente es asumir que el cliente es imprevisible en muchas ocasiones y no obsesionarse con llegar a conocerlo al máximo detalle, algo que es imposible porque ni nosotros mismos sabemos en ocasiones por qué tomamos determinadas decisiones que luego no volvemos a repetir.

En mi opinión, creo que debemos pensar en el movimiento contrario que es el SMALL DATA, que consiste en preocuparse de capturar pocos datos pero de auténtica relevancia para el negocio.

Y esto, curiosamente, no pasa por conocer a los clientes en todos sus aspectos, sino por conocerse a uno mismo, por conocer el verdadero fin de la organización, lo que vende, lo que quiere ser a futuro y cómo lo quiere lograr.

Una vez aclarado esto, se trata de mirar a los consumidores y obtener de ellos los datos justos y necesarios que nos ayuden a obtener los fines propuestos.

¿Significa esto que no se debe escuchar a los clientes? En absoluto, todo lo contrario, se debe de escucharles más que nunca, y aprovechar las tecnologías disponibles para ello, pero haciendo hincapié en la calidad y no en la cantidad, en la relevancia frente a la abundancia.

¿Supone esto que desarrollar la capacidad de análisis no es importante? No, todo lo contrario. Hay que convertirse en verdaderos analistas para saber extractar solo lo verdaderamente interesante.

Además, siempre hay que pensar que los datos que interesan son aquellos sobre los que se puede actuar para mejorar o corregir, mientras que en el concepto de BIG DATA la gran parte de lo recogido no va a poder ser abordado por la organización.

Por último, otro gran inconveniente del BIG DATA es que provoca aún más falta de alineamiento entre las áreas organizativas, ya que cada parte se fijará en aspectos distintos y será mucho más complicada su focalización.

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  1. Aún no hay comentarios.
  1. abril 25, 2014 en 9:20 am

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