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¿Cómo detectar el talento en las organizaciones?

abril 27, 2014 Deja un comentario

Por Óscar Fajardo

El talento es una de las cuestiones que todas las empresas y directivos consideran básico cultivar, encontrar, contratar, conservar, desarrollar y extender.

Sin embargo, apenas si se pueden encontrar definiciones prácticas acerca de qué se entiende por talento y qué ámbitos deben ser examinados po las compañías para saber si se encuentra o no ante una persona con talento. Para detectar ese talento, es importante comprobar estos puntos con respecto a lo que se requiere para un puesto:

-Saber: hay que comprobar que el trabajador sabe y tiene conocimientos técnicos sobre la tarea en cuestión.
-Querer: es esencial que además de saber, esa persona quiera hacer la tarea encomendada. A menudo hay gente que sabe de algo pero no quiere hacerlo.
-Hacer: el talento siempre va unido a la acción. El talentoso es capaz de hacer que las cosas ocurran.
-Poder: hay que comprobar que posee las capacidades físicas, emocionales y racionales que le permiten desempeñar esa labor.
-Compromiso: sin este punto, el talento no existe. Los que tienen talento destacan porque están profundamente comprometidos con su trabajo y con lo que mejor saben hacer.
-Disfrute: sin disfrute de lo que hacen, es imposible mantener el nivel adecuado.

Así pues, ante cualquier búsqueda de talento en la empresa, la metodología será comparar cada candidato con respecto a estos puntos.

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Del BIG DATA al SMALL DATA

abril 13, 2014 1 comentario

Por Óscar Fajardo

El BIG DATA se ha convertido en los últimos tiempos en una de las grandes modas del mundo de la empresa, el marketing y la tecnología. El mundo está ahora hiperconectado, y esto permite que muchas de las transacciones, comunicaciones y actividades de las personas queden registradas y suministren una gran cantidad de datos a las distintas empresas, con lo que supuestamente se pueden predecir buena parte de los comportamientos y sacar beneficio de ello.

Existe una obsesión por intentar seguir el rastro de miles de personas a través de sus distintos recorridos que van desde a quién llaman, lo que buscan, lo que compran, lo que comparten, lo que ven,…

Las compañías buscan tecnologías y metodologías que les ayuden a analizar y modelizar esa gran cantidad de datos que se va produciendo.

Frente a esto, mi opinión es que acometer esta tarea con éxito no solo es inviable, sino estéril e inútil. Predecir el comportamiento de las personas ha sido siempre un fin de las empresas, y es algo que nunca ha llegado a conseguirse con certeza, y el BIG DATA no va a solucionar esto, sino que aún lo complicará más. No por tener más datos se va a ser más capaz de predecir actitudes del consumidor.

Las personas no se comportan siempre de la misma forma y menos en sus actitudes de compra. Lo más inteligente es asumir que el cliente es imprevisible en muchas ocasiones y no obsesionarse con llegar a conocerlo al máximo detalle, algo que es imposible porque ni nosotros mismos sabemos en ocasiones por qué tomamos determinadas decisiones que luego no volvemos a repetir.

En mi opinión, creo que debemos pensar en el movimiento contrario que es el SMALL DATA, que consiste en preocuparse de capturar pocos datos pero de auténtica relevancia para el negocio.

Y esto, curiosamente, no pasa por conocer a los clientes en todos sus aspectos, sino por conocerse a uno mismo, por conocer el verdadero fin de la organización, lo que vende, lo que quiere ser a futuro y cómo lo quiere lograr.

Una vez aclarado esto, se trata de mirar a los consumidores y obtener de ellos los datos justos y necesarios que nos ayuden a obtener los fines propuestos.

¿Significa esto que no se debe escuchar a los clientes? En absoluto, todo lo contrario, se debe de escucharles más que nunca, y aprovechar las tecnologías disponibles para ello, pero haciendo hincapié en la calidad y no en la cantidad, en la relevancia frente a la abundancia.

¿Supone esto que desarrollar la capacidad de análisis no es importante? No, todo lo contrario. Hay que convertirse en verdaderos analistas para saber extractar solo lo verdaderamente interesante.

Además, siempre hay que pensar que los datos que interesan son aquellos sobre los que se puede actuar para mejorar o corregir, mientras que en el concepto de BIG DATA la gran parte de lo recogido no va a poder ser abordado por la organización.

Por último, otro gran inconveniente del BIG DATA es que provoca aún más falta de alineamiento entre las áreas organizativas, ya que cada parte se fijará en aspectos distintos y será mucho más complicada su focalización.