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Mapa del comportamiento. Una herramienta para gestionar las relaciones humanas

por Óscar Fajardo

En un entorno tan cambiante y turbulento como el que vivimos en el mundo empresarial, la gestión de personas y de relaciones se está convirtiendo en un asunto fundamental.

Lamentablemente, gran parte de nuestro tiempo como gestores se ocupa en cuestiones no relacionadas con las personas, sino con temas técnicos, políticos y administrativos.

A esto hay que añadirle que las personas somos complejas y distintas y requerimos un acercamiento absolutamente individualizado. Conocer las pautas de comportamiento de los seres humanos es muy difícil, pero hacerlo nos ayuda enormemente a conseguir nuestros objetivos empresariales.

El comportamiento de los individuos viene marcado por múltiples variables; y además ese comportamiento es distinto dependiendo del momento y etapa vital.

Aún así, en todo espectro de las personas, hay dos parámetros que marcan nuestro comportamiento y estos son el Cómo pensamos y el Cómo actuamos. Si logramos clasificar a las personas alrededor de estas dos dimensiones, podremos disponer de alguna orientación para trabajar adecuadamente esa relación.

El mapa del comportamiento

El mapa del comportamiento pretende precisamente clasificar a las personas en cuatro cuadrantes dependiendo de Cómo pensamos y de Cómo actuamos.

En el Cómo pensamos hemos de generar dos dimensiones:

  • Estructurado: supone que la persona que dispone de esta forma de pensar es metódica y acude siempre a esquemas mentales y métodos muy definidos.
  • Desestructurado: es su contrario. Aquí se piensa de una forma poco metódica, caótica y sin un patrón aparente marcado.

En el Cómo actuamos, las dimensiones son:

  •  Programada: en este caso, las actuaciones que se llevan a cabo responden a una programación y planificación clara realizada por esa persona.
  • Impulsiva: es su contrario también. Aquí las actuaciones se producen de forma intuitiva y sin responder a una planificación previa.

Usando estas coordenadas en el mapa, nos aparecen cuatro grupos de personas:

1)     Aseguradores: así llamamos a los perfiles que se encuentran en el cuadrante de pensamiento estructurado y actuación programada. Son lentos en su respuesta pero muy seguros. No podemos esperar de ellos la idea genial en un momento determinado sino que necesitan reflexión y tiempo. Suelen ser muy ordenados y cualquier cambio que altere el statu quo les provoca estrés y ansiedad. Sufren mucho en entornos turbulentos de cambio continuo. De su líder necesitan ver seguridad y confianza y el líder tiene que cuidar mucho sus comunicaciones respecto a los cambios e ir anticipándolos con tiempo, así como ser muy explicativo para que sean comprendidos y dejar un tiempo o plazo para que estas personas se hagan a la idea. Estos perfiles suelen funcionar muy bien en puestos relacionados con el análisis de la información.

2)     Activadores: son los que piensan de una forma estructurada y actúan de forma impulsiva. Estas personas son clave para activar las iniciativas ya que combinan la capacidad de poder pensar y articular modelos de forma reflexiva con la agilidad y puesta en marcha. Tienen poco miedo al error y se convierten en locomotoras. Directores y mandos intermedios que tengan este perfil deberían estar colocados en áreas de mayor orientación al mercado (marketing, comercial, atención al cliente,…) El líder debe darles espacio y poder para su desarrollo y un cierto seguimiento en el desempeño de las iniciativas. Hay que tener cuidado con la posibilidad de que procastinen.

3)     Generadores: poseen un pensamiento desestructurado y actúan de forma programada. Estos perfiles son ideales para la generación de nuevas ideas y caminos y para su conceptualización. Necesitan un equilibrio ya que si solo se dedican a la implantación de proyectos no estarán motivados pero tampoco lo estarán si los dejamos en un rol de pensadores. Del líder espera que le otorgue ese equilibrio. Son candidatos fáciles a la desmotivación por lo que debe cuidarse mucho este aspecto.

4)     Geniales: su pensamiento es desestructurado y su actuación impulsiva. Son personas que pueden ayudar a generar innovaciones disruptivas si poseen un marco de trabajo y un enfoque claro aportado por el líder. Necesitan un seguimiento continuo y unos plazos marcados ya que ellos mismos no son capaces de marcárselos. Suelen estar ubicados en áreas relacionadas con el diseño, el staff estratégico, el área de marketing y publicidad, etc.

Como vemos, este mapa nos permite situar a las personas con las que interactuamos de manera sencilla en alguno de esos cuadrantes y adaptar a ellos nuestro estilo de relación. Pequeñas herramientas como esta nos aportan guías que nos hagan optimizar nuestro tiempo de gestión de personas.

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