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La auditoría personal como vía para la mejora del rendimiento laboral

por Óscar Fajardo

Como afirma Stephen Covey en su famoso libro de los 7 hábitos, la principal clave para tener una vida plena y exitosa en todos los ámbitos, el profesional incluido, es la de tener autoconciencia y comenzar el proceso de transformación de dentro hacia fuera.

El ser humano, en su pequeña parcela, tiene la capacidad de hacer que las cuestiones externas no le afecten ni le hagan vulnerable. En esa línea, apuntaba Sun Tzu que la vulnerabilidad está fuera de nosotros y la invencibilidad está dentro.

Si logramos conocernos y asir unos principios básicos, todo aquello que venga de fuera sabremos cómo encararlo y adaptarlo para sacar el máximo provecho.

La clave está entonces en tener una guía para conocernos y saber dónde hemos de establecer nuestras áreas de mejora. Esta auditoría personal que vemos en estas líneas está enfocada en gran medida a la parte profesional.

Dimensiones de la auditoría personal en la perspectiva profesional

Si establecemos niveles de importancia o etapas por las que debemos pasar para hacer una correcta auditoría personal, especificaríamos los siguientes:

-Primer nivel: conocimiento propio o personal: es el nivel más importante, es la autoconciencia, sin este desarrollo de primer nivel, cualquier otro que hagamos nunca va a ser satisfactorio. Es nuestra guía y es la que nos sirve para responder a la pregunta de para qué estamos aquí y dónde queremos estar en un futuro. Es nuestro objetivo vital y lo que da sentido a nuestra vida. Es la parte más dura porque implica examinarse con sinceridad a uno mismo, ver lo que ha hecho hasta ahora, cómo ha empleado el tiempo y el talento, cómo se ha relacionado con su entorno, etc.

-Segundo nivel: el macroentorno: en este punto, una vez que sabemos ya lo que somos y lo que queremos ser, debemos examinar las variables que nos rodean y cuya evolución no depende de nosotros. Debemos conocer las variables políticas, sociales, culturales, económicas, tecnológicas, de sector, etc que afectan a nuestra vida profesional para compararlo con el primer nivel y saber dónde podemos y debemos encajar para que entre lo que soy, lo que quiero y las oportunidades existentes, no haya disonancias.

-Tercer nivel: nivel estratégico: es el momento de la visión holística y sistémica. Aquí analizamos si tengo desarrollada la capacidad de ver las organizaciones de una forma general para conocer su todo desde un punto estratégico, si sé cómo abordar un proceso de administración completo (planificar, organizar, dirigir y controlar), si soy capaz de despegarme de mi realidad funcional y ver más allá la empresa como un todo.

Es el nivel directivo superior, que va más allá de lo funcional.

-Cuarto nivel: nivel funcional: en este nivel es cuando analizamos nuestra capacidad como especialistas. Aquí examinamos si tenemos algún gap en nuestra formación o desempeño en el ámbito más puramente funcional  de la organización. Normalmente es un nivel que los directivos van abandonando según van subiendo en la jerarquía de la empresa para centrarse en niveles más altos, pero es fundamental tenerlo bien cubierto.

-Quinto nivel: nivel de metatrabajo: en este punto, examinamos cuán preparados estamos para conocer todas esas labores transversales de la organización que dinamizan su funcionamiento. Aquí hablamos de técnicas para gestionar proyectos, manejar tareas, actividades y procesos, implantar sistemas de calidad, desarrollar innovación o gestionar el conocimiento, por ejemplo.

-Sexto nivel: habilidades directivas: por último, es importante que todo lo que hagamos en la organización vaya acompañado de una serie de habilidades que nos facilitarán este trabajo. En este sentido, podemos hablar de la gestión de crisis, gestión de conflictos, presentaciones eficaces, gestión de reuniones, trabajo en equipo, técnicas de negociación, etc.

Una vez que ya hemos analizado en profundidad los seis niveles de auditoría, el paso siguiente es el de detectar los déficits que encontramos en cada uno de esos niveles e intentar cubrirlos con alguna medida, ya sea mediante formación, desplazamiento horizontal de puestos, cambios de empresa, etc que nos van a permitir estar en un proceso de mejora continua y ajuste a nuestro primer nivel.

En general, salvo el primer nivel que casi siempre permanece estático salvo cuando ocurre algún acontecimiento importante que nos hace cambiarlo, el resto está en continuo cambio y por eso debemos auditarnos cada poco tiempo para seguir evolucionando acomodando nuestros niveles a nuestras necesidades.

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