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Aprender a aprender. Las fases del proceso de aprendizaje

por Óscar Fajardo

Vivimos en una época donde los cambios continuos provocados por los avances tecnológicos y el fomento del intercambio de conocimiento hacen de lo aprendido muchas veces algo fugaz, y convierten al proceso de aprendizaje en pieza clave de la competitividad.

Si bien es cierto que quizás esto se ha acentuado en los últimos tiempos, no es menos cierto que este proceso de aprendizaje continuo siempre ha existido; y, a pesar de todos estos cambios, lo esencial, el propio proceso de aprendizaje y sus fases, no ha cambiado; quizás requiera más rapidez y dinamismo en su aplicación, pero la esencia no ha variado.

Lo que es indudable es que tanto en nuestros días como en el pasado, aquellos individuos y, por consiguiente, aquellas organizaciones que son capaces de aprender de las situaciones con mayor rapidez, tienen más posibilidades de supervivencia.

Qué es aprender

Podemos definir el aprendizaje como un proceso dinámico a través del cual el ser humano obtiene nuevos conocimientos y la capacidad para recordarlos y utilizarlos en el momento en que le son de utilidad.

Si desglosamos esta definición, encontraremos que en primer lugar el aprendizaje es entendido como un proceso dinámico. Esto supone que aprender no es una actitud estática que sucede en un instante y se acaba; muy al contrario, el aprendizaje es un proceso continuo que nunca tiene fin.

El segundo apunte destacable es que la cualidad de aprender le es dada al ser humano. El resto de los animales son instintivos, mientras que el ser humano se adapta a las situaciones mediante el aprendizaje. Esto supone que no existen organizaciones que aprenden. El aprendizaje organizativo no es más que el aprendizaje realizado por un conjunto de personas que se relacionan en el ámbito de la empresa.

Por último, el proceso de aprender implica obtener nuevos conocimientos y la capacidad de recordarlos para ser usados en momentos necesarios. Si lo que hemos vivido o experimentado no se convierte en conocimiento y no somos capaces de recordarlo ni de sacarlo a colación cuando es necesario, no habremos aprendido nada.

Este último punto es precisamente el que puede ser tratado con las fases del proceso de aprendizaje.

Fases del proceso de aprendizaje

1) Disposición y actitud: es fundamental y debe convertirse en una filosofía de vida; el individuo debe intentar esforzarse por aprender de forma continua y constante. Se nos van a presentar innumerables ocasiones para aprender y debemos aprovecharlas. Por lo tanto, el primer paso es programarse una actitud de aprendizaje.

2) Objetivo vital/Visión de la vida: todas las personas deben preguntarse por qué están en el mundo y qué es lo que desean hacer. Si respondemos a estas preguntas, ya dispondremos de un marco de referencia para acomodar el aprendizaje. El disponer de un marco de referencia nos ayuda de dos maneras: nos proporciona el estar activos en la búsqueda de aprendizaje, garantizando que nos focalizamos en lo que nos interesa y nos otorga un espacio mental en el que ir colocando y dando orden a nuestros aprendizajes.

3) Conocimientos previos: la consecuencia lógica de los anteriores puntos es que seguramente cuando nos enfrentemos a un aprendizaje no partamos de cero sino que tengamos conocimientos y experiencias aprendidas previas sobre las que o bien edificaremos el nuevo conocimiento o lo derribaremos si el nuevo se nos antoja más útil.

4) Metodología: es importante conocerse bien para saber que cada persona dispone de métodos más o menos explícitos para anclar el conocimiento aprendido. Ese método nos puede servir para anclar el conocimiento y su posterior reutilización o puede ser la base para una nueva construcción metodológica.

5) Consciencia de proceso/reflexión/ajustes al nuevo proceso: un buen aprendizaje se produce cuando el individuo se encuentra lo suficientemente relajado y emocionalmente tranquilo como para conocer cuál es el proceso. Normalmente, una vez en este estado, se produce la entrada mental de ese nuevo conocimiento a través de un proceso reflexivo que trata de enganchar ese conocimiento a nuestros esquema mental y metodológico. Ese proceso no finaliza hasta que no queda enganchado, bien con una metodología ya ideada, o bien con una nueva metodología fruto de combinar alguna antigua con ese nuevo conocimiento.

6) Registro del aprendizaje: el aprendizaje queda registrado con esa nueva metodología y se convierte en una fuente de referencia cuando alguna situación requiera su uso.

Como se ha comentado al comienzo del artículo, este proceso es similar siempre en cualquier circunstancia, lo único que cambia en nuestros tiempos es que el proceso ha de hacerse a una velocidad mayor. Ser consciente de este proceso nos ayuda a programarnos y a que las experiencias vitales que vivimos no pasen por nosotros sin dejar un conocimiento aprendido.

  1. enero 24, 2011 a las 2:52 am

    Buenas tardes,

    Su artículo está muy bueno. Para complementar me gustaría compartir una información acerca del proceso de conocimiento que permite alcanzar el desarrollo mental y la sabiduría.

    http://www.10millibrosparadescargar.com/blog/desarrollo-mental-y-sabiduria-el-proceso-del-conocimiento-revelado.html

    Saludos,

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