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El funcionamiento del proceso creativo

por Óscar Fajardo 

La sociedad del conocimiento y la dificultad a la hora de encontrar la diferenciación en las propuestas empresariales, ya sea de producto, de servicio o de modelo de negocio, ha vuelto a elevar la relevancia del concepto de creatividad como base fundamental para disponer de ventajas competitivas eficaces y duraderas.

La creatividad como concepto está relacionada siempre con la creación de algo nuevo y distintivo que sea relevante para el entorno y ámbito en el que ha de desarrollarse dicha creación.

También respecto a este concepto surgen dos estereotipos que se repiten de forma continua cuales son que la creatividad está alcance de unos pocos y que las personas creativas poseen un funcionamiento caótico en el proceso de creación.

Respecto al primer estereotipo, responde fundamentalmente al concepto de creatividad limitado al ámbito de las artes. Lo cierto es que todas las personas poseen un grado de creatividad más o menos intenso que desarrollan en mayor o menor medida dependiendo del trabajo y entorno en el que se desempeñen. Lo que sí parece claro es que los niveles creativos de las personas oscilan dependiendo del hemisferio del cerebro que trabajemos. Esto supone que todas las personas tenemos un cierto potencial creativo, pero que los niveles de cada uno son distintos.

En relación a la segunda afirmación, el proceso creativo no surge del caos, sino todo lo contrario, se debe a un proceso de planificación continuo sobre el que se genera, en un momento dado, una desconexión que provoca el hecho creativo. Pero ningún hecho creativo se produce sin tener previamente modelos mentales que funcionan de forma planificada de una forma casi instintiva. Esa es la gran diferencia con el modelo de planificación clásico, el cual surge de un proceso deliberado y reflexivo, mientras que en el creativo, esa reflexión se produce de una forma cuasi intuitiva y aprendida de antes por el subconsciente.

 

El proceso creativo. Sus claves

La primera clave es entender que normalmente las personas creativas tienen un profundo conocimiento sobre el campo en el que están creando. Suelen ser apasionados de ese campo sobre el que leen, investigan y se informan. Esto hace que sus modelos mentales estén en continua confección y que no necesiten abordar un proceso de planificación per sé, ya que están almacenando y ordenando constantemente información sobre el objeto de estudio. Esto hace que cuando vuelven sobre él para crear nuevas posibilidades, esos modelos mentales acudan de forma inmediata casi sin realizar un proceso reflexivo, ya que este se realiza antes.

Por lo tanto, el hecho creativo es un acontecimiento que se produce por el trabajo previo de estudio, reflexión y ordenación del pensamiento que el creativo está realizando de forma continua.

La segunda clave es que el proceso creativo es inductivo. Frente al planificado formalmente que surge de un análisis de distintas variables hasta llegar a un resultado de una forma deductiva, el proceso creativo surge de un hecho muy puntual y concreto para transformarse luego en un conjunto de posibilidades que acaba nuevamente concentrándose en un resultado.

La tercera clave es que la creatividad combina lo racional y lo emocional. Se manejan modelos mentales racionales e información racional pero existe un proceso emocional que es el que impulsa el hecho creativo.

La cuarta clave es que el creativo es obsesivo. Es cierto que la obsesión es insana, pero generalmente las personas creativas tienen un punto obsesivo que es lo que hace que profundicen en mayor medida que los demás en el campo en el que trabajan.

La quinta clave es que el pensamiento creativo es lateral y periférico. No se concentra en un solo punto, sino que una vez designado ese punto, busca la lateralidad y funciona con comparaciones y analogías.

La sexta clave es que la creatividad trata sobre conectar temas. El creativo salta las barreras habituales para realizar conexiones creativas que obligan al cerebro a buscar el cierre de esa disonancia con un hecho creativo.

Una vez visto esto, decir que cada creativo tiene sus propias claves para generar resultados nuevos y distintos, pero existen lugares comunes en todos los creativos que se deben trabajar.

El primero es que el creativo debe ser un extraordinario conocedor de su área de desarrollo y combinarlo con un interés por otras disciplinas, con el fin de ayudar a las conexiones creativas.

El segundo es reflexionar y ordenar la información en modelos mentales que permiten actuar luego de forma instintiva ante situaciones de creación.

El tercero es el de un entorno adecuado. La tensión y la alta emocionalidad no sirven para crear. Se debe encontrar un espacio de relajo y quietud para poder hacer saltar la creatividad.

El cuarto es que los creativos siempre parten de un constructo u objeto de estudio. Cuando tienen que crear sobre algo, primero definen ese algo, y a partir de aquí se emplean técnicas diversas de creación.

El quinto es que los creativos utilizan de forma premeditada o instintiva la analogía, las metáforas o el qué pasaría si hiciéramos esto…con el fin de salir de su espacio de comodidad y buscar respuestas más allá. Esta es la clave para romper con lo habitual y mover a la mente a buscar soluciones novedosas.

Por último, la creatividad es un proceso donde pensamiento y acción se concatenan de forma casi inmediata. A veces incluso la acción va por delante del pensamiento. Se basa en la prueba y el error. El creativo define el constructo y comienza a probar con analogías y otras técnicas que le van derivando hacia nuevos campos y que luego acaba conectando sin perder la esencia sobre la que busca la novedad.

Respecto al proceso creativo y sus fases, el modelo de Wallas sigue estando vigente cuando habla de una fase de preparación donde enfocamos el problema o constructo y pensamos sobre él intentando adaptarlo a modelos mentales; la incubación, que es cuando ese problema pasa al hemisferio derecho para encontrar la solución creativa; la iluminación, cuando el hecho creativo ocurre, y la verificación, donde el creativo corrobora que la idea tiene sentido.

Para terminar, recomiendo que cuando abordemos un proceso creativo, en alguna ocasión anotemos una vez creada la solución novedosa, qué tareas y actividades llevamos a cabo para llegar a ese resultado. Es la mejor forma de explicitar cuál es nuestro modelo mental de creación y hacer que una vez conocido, sea aplicable de forma más rápida y permita que este pueda evolucionar ante nuevos retos.

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