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Las habilidades soft básicas de un buen directivo

por Óscar Fajardo

Fenómenos como la globalización e internacionalización de las empresas, el endurecimiento de la competencia en los mercados, los avances tecnológicos y el paso a una sociedad del conocimiento y a un auge del sector terciario o de servicios han provocado un cambio en las organizaciones y en las exigencias de sus directivos.

Las compañías se han tornado complejas por el alcance mundial de muchas de ellas y por la necesidad de extender sus negocios hacia ámbitos diversos. Esto provoca que las mismas deban tener una alta capacidad de adaptación y rapidez, combinando sus habilidades funcionales con las comunicativas y de relación.

Y esto, lógicamente, afecta también a los directivos de hoy en día. Nuestros tiempos han provocado que el mero conocimiento funcional de negocio, el conocimiento hard, ya no sea suficiente para dirigir adecuadamente. Es indudable que los conocimientos hard siguen siendo condiciones necesarias para una buena dirección, pero ya no son suficientes, sino que deben acompañarse de habilidades llamadas soft que son las encargadas de “engrasar” y procurar el entorno ideal para que se desarrolle adecuadamente el negocio.

Qué son las habilidades soft

Entendemos por habilidades soft o suaves, todos aquellos recursos y conocimientos que no son ni técnicos, ni administrativos, ni propios del negocio al que nos dedicamos, sino que son intrínsecos del ser humano y que pueden ser aplicados en cualquier empresa, siendo su principal fin el de facilitar y mejorar el funcionamiento de la organización y el trabajo de las personas que la componen.

Habilidades soft básicas

Las habilidades soft básicas las podemos dividir en dos grandes ámbitos de estudio. Uno es el psicológico y personal, donde las habilidades están centradas en cómo nos gestionamos a nosotros mismos en distintas situaciones y otro es el sociológico, donde el enfoque está dirigido a la relación con los demás, ya que la empresa es un sistema abierto de relación social.

1) Personales y psicológicas

-Equilibrio físico: el buen directivo ha de encontrar un equilibrio entre su desempeño profesional y un cuidado de su físico adecuado que le permita tener la base para sentirse bien y poder desarrollar todo su potencial.

-Inteligencia emocional-conocerse a uno mismo: debemos conocernos de manera profunda, intentar fijar cuál es nuestro objetivo vital principal que nos sirva de guía en nuestro comportamiento. Hemos de autoconocernos, autocontrolarnos y automotivarnos. Tenemos que aprender a comprometernos de manera inteligente, a conocer nuestras motivaciones y a moldear nuestra personalidad y analizar nuestras creencias. Ningún directivo es exitoso de manera prolongada si no se conoce a sí mismo.

-Gestión del tiempo: es una de las habilidades que menos atención recibe, y sin embargo es fundamental ya que quien no sabe gestionar su tiempo se hace presa de él. Uno de los objetivos principales de un buen directivo debe ser aprender a decir no y ser dueño de su tiempo para centrarse en las prioridades esenciales.

-Coaching: es básico que una mirada externa nos analice y detecte constantemente nuestras áreas de mejora y cómo hacerlo.

-Gestión del estrés: lógicamente, el día a día y las tensiones generan en el directivo situaciones estresantes que debe saber manejar de forma apropiada.

2) Sociales y de relación

-Inteligencia social: desarrollar las habilidades sociales es básico. Debemos desarrollar la asertividad, la escucha activa y la empatía. Esto nos permitirá conocer mejor a las personas con las que nos relacionamos y mejorar la integración con el grupo.

-Habilidades comunicativas-presentaciones eficaces: el directivo de hoy en día pasa la mayor parte de su tiempo comunicando. La comunicación es esencial para ser comprendido y para que el propio directivo aclare su mente y seleccione los mensajes básicos que debe proporcionar. Esto se articula a través de técnicas de presentaciones eficaces y de gestión de la comunicación en la empresa con distintas prácticas (Management by walking around, etc)

-Gestionar las reuniones: fruto del anterior punto también surge este de gestionar las reuniones. Estas son una de las grandes ladronas del tiempo y solo si se enfocan adecuadamente dan sus resultados. Saber cuándo y cómo convocarlas y cómo gestionar al grupo es básico.

-Técnicas de venta y de negociación: el directivo debe saber cómo vender su mensaje y su iniciativa y también debe conocer bien los procesos negociadores para poder dar respuesta a las necesidades detectadas del resto de miembros de la organización sin renunciar a su objetivo fundamental.

-Gestión del conflicto: es importante que el directivo sea consciente de que sus decisiones no siempre serán compartidas por todos y que, aunque así fuera, la propia dinámica de trabajo y de relación generará fricciones entre los compañeros que deben aprender a resolverse.

-Trabajo en equipo: los grandes logros solo se consiguen con un buen equipo, por ello es básico que el directivo sepa cómo gestionar un equipo de forma adecuada.

-Estilo de liderazgo: conocer los distintos estilos de liderazgo y adaptar nuestros recursos al más idóneo para cada momento será fundamental.

-Mentoring: con esta técnica conseguimos ayudar a la integración de otros miembros que deben ser clave en el presente y futuro de la empresa  y mejoramos su motivación y compromiso.

-Gestión de expectativas y gestión de crisis: el buen directivo debe aprender a gestionar estas dos situaciones porque se va a encontrar con ellas a menudo. En un primer momento sus decisiones puede que generen expectativas desmedidas y ansiedades que debe trabajar y cuando los resultados no son los esperados o hay contingencias que afectan al negocio, debe saber cómo gestionar la crisis.

-Gestión del cambio: en muchas ocasiones, el papel del directivo es liderar el cambio en las organizaciones y que todos mantengan la intensidad, alineamiento y motivación, lo que requiere una habilidad especial.

-Gestión del talento y de la diversidad: los directivos deben saber detectar el talento y gestionarlo, así como la diversidad tan típica en nuestros días.

-Gestión de la entrevista: el directivo va a tener que entrevistarse con mucha gente para obtener la información necesaria y tomarle el pulso a la organización y para ello es básico que sepa cómo entrevistar a las personas.

-Gestión de la queja: en esta misma dinámica, existirán muchas quejas que debemos aprender a trabajar para evitar que se conviertan en problemas importantes.

Así pues, debemos tener claro que el disponer de estas habilidades es clave para poder tener un éxito prolongado en la gestión empresarial del directivo. Es el dominio de estas características lo que tienen en común los grandes líderes de nuestros días. Si queremos ser como ellos, debemos comenzar a practicar todas estas habilidades.

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