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La importancia de la gestión del comportamiento organizacional

por Óscar Fajardo

El comportamiento de las organizaciones siempre ha sido estudiado en el ámbito del management. Sin embargo, no ha sido hasta los últimos tiempos cuando este aspecto se ha convertido en una disciplina por sí misma.

Desde los tiempos de Hayek, Ford o Fayol, que interpretaron las organizaciones como entornos meramente productivos, pasando por Max Weber, que centró sus estudios en el desarrollo de la burocracia, llegamos en estos momentos a un estadio en el que la organización ya es observada desde muchas más dimensiones y sus distintas dimensiones de comportamiento comienzan a ser vistas como básicas y fundamentales para responder al entorno en el que vivimos.

La aparición de las nuevas tecnologías, la liberalización del comercio, la globalización y los cambios sociales y de consumo, entre otros muchos, están provocando que el macroentorno sea tan rápidamente cambiante que apenas sea posible seguir su ritmo por parte de las empresas.

Así, las compañías encuentran complicado cumplir su doble misión, que no es más que responder a los cambios del entorno para satisfacer las necesidades de los distintos grupos de interés y a la vez garantizar una cierta estabilidad interna que le permita pervivir por muchos años.

Y es en ese momento en el que el comportamiento organizacional surge con fuerza. Las organizaciones necesitan una nueva perspectiva de estudio y de análisis, que vaya mucho más allá de lo puramente funcional y que parta de que la organización es un sistema sociotécnico abierto, lo que significa que en su seno se interrelacionan personas, grupos y entorno de una forma organizada para conseguir un fin determinado.

Pensadores como Hamel no dudan en afirmar que, frente a la imposibilidad de responder y adaptarse constantemente a los cambios externos por su rapidez, solo un buen autoanálisis interno y un desarrollo de competencias puede colocar a las empresas en la senda de la supervivencia y el progreso.

Qué es el comportamiento organizacional

Por comportamiento organizacional entendemos la forma que tienen las empresas de planificarse, organizarse, dirigirse, actuar y controlarse tanto en su ámbito interno como en su relación con los distintos grupos de interés.

Por lo tanto, el comportamiento organizacional nos debe poder explicar qué hace la empresa y cómo lo hace, cómo se organiza para ello y qué recursos moviliza, quién hace cada cosa en la organización y qué tareas, actividades y procesos se llevan a cabo, cómo se ejecutan las diferentes acciones y cómo se controlan.

Por ello, el análisis del comportamiento organizacional exige una mirada profunda sobre el qué es la organización y su relación entre sus diferentes partes, así como su relación con el resto de los grupos de interés externos, sin olvidar su parte más puramente funcional.

Esto exige que para estudiar el comportamiento organizacional, lo hagamos desde una serie de perspectivas que nos van a facilitar su conocimiento.

Perspectivas de análisis del comportamiento organizacional

+Perspectiva técnica: aquí lo que estudiamos es lo que hace la empresa, su núcleo de negocio, los productos que fabrica, los servicios que ofrece, los activos que posee, las tareas, actividades y procesos que se ponen en marcha en la organización para desarrollar el negocio, cómo aprende nuevos conocimientos técnicos y cómo los gestiona.

Digamos que es la parte que mueve el negocio desde el ámbito más funcional. Es el motivo primero por el que existe la empresa y por el que subsiste. Es lo que entrega y cómo lo entrega.

+Perspectiva humana: desde esta perspectiva, debemos conocer a nuestros colaboradores, saber cuáles son sus motivaciones, sus percepciones, sus actitudes, sus creencias, la influencia de la personalidad en sus trabajos, sus relaciones entre ellos tanto a nivel personal como individual, sus comunicaciones informales y sus conocimientos tácitos. Esta perspectiva es fundamental porque ya entiende que la empresa es un sistema social, donde los diferentes grupos existentes se desarrollan, e incluso antropológico, porque también debe conocer cómo se comporta el individuo frente al grupo.

+Perspectiva cultural: también esta perspectiva está relacionada con lo social. Como en toda sociedad, en la empresa existen unos valores y una subcultura que aportan el marco en el que se desarrollan los trabajadores. En tanto en cuanto ese marco sea coincidente con los valores de cada individuo que forma la organización, esta logrará menor rotación y mayor compromiso.

Aquí también incluiremos nuestra identidad corporativa, nuestra marca y nuestra imagen.

+Perspectiva política: es la llamada perspectiva de poder y liderazgo. En ella debemos analizar los diferentes niveles de autoridad existentes en la organización y las relaciones de poder que se establecen entre las diferentes áreas, ya sea de manera formal o de manera moral.

Esta perspectiva es muy importante porque son estas relaciones las que mueven a menudo la organización más allá de las meramente jerárquicas que están sobre el papel en el organigrama.

+Perspectiva de dirección: todo este entramado de relaciones que es la empresa, debe ser regido y dirigido por personas. Es fundamental aquí conocer cual es el estilo de dirección de los directivos, de los mandos intermedios y de la base operativa.

+Perspectiva físico-organizativa: siguiendo un símil con una ciudad, si ya hemos visto cómo son los individuos que la componen, sus relaciones, sus motivaciones y los valores que los dominan, ahora debemos ver cómo están ordenadas sus calles, sus edificios, etc. No es más que ver cuál es el organigrama de la organización.

+Perspectiva de control: debemos conocer todos y cada uno de los sistemas de información que poseemos en la empresa para captar, conservar y diseminar la información y poderla convertir en conocimiento explícito.

+Perspectiva relacional externa: en esta perspectiva, por último, miramos hacia fuera y vemos cómo se comporta la organización en su relación con los distintos grupos de interés (proveedores, distribuidores, competidores, clientes, organizaciones, instituciones y gobierno, medios de comunicación, accionistas, etc.)

Además, también mediremos cómo reacciona la organización ante los cambios en el macro y microentorno (cambios económicos, políticos, sociales, tecnológicos, etc.)

Esta perspectiva es la que completa el estudio, ya que la empresa no es un ente cerrado, sino que vive porque se alimenta de su relación con el exterior, porque es un sistema abierto.

Cómo impulsar el comportamiento organizacional

Para finalizar este artículo, y una vez que hemos visto cómo conocer el comportamiento organizacional de la empresa, debemos impulsar los cambios necesarios para que se adapte a la estrategia.

Para ello, el primer paso es incluir estas perspectivas en los análisis internos y externos propios de un plan estratégico o de un plan de negocio.

Una vez analizados, extractaremos una serie de factores clave que pueden ser trabajados en este ámbito. Ese diagnóstico de la situación resultante nos va a permitir fijar ya unas líneas estratégicas y unos objetivos estratégicos.

En esas líneas estratégicas deben estar marcadas las políticas a seguir con respecto al comportamiento organizacional. Por ejemplo, puede que en nuestro análisis detectáramos un déficit de conocimiento de los valores que deben dominar la organización; esto daría lugar a una línea estratégica de trabajo que sería la de mejorar el conocimiento y la implicación organizacional de los miembros de la empresa con respecto a los valores culturales dominantes.

Esto se traduciría en la guía para el trabajo de las diferentes áreas que deberán alinear este objetivo con los suyos propios de área e intentar desarrollar actividades que mejoren este aspecto.

Así, por ejemplo, RRHH podría llevar a cabo actividades relacionadas con creación de espacios de conocimiento y de compartir experiencias para hacer que esos valores vayan calando.

En definitiva, el comportamiento organizacional debe estar siempre presente en la mente de cualquier directivo a la hora de gestionar una empresa o un equipo, ya que solo comprendiendo todas las perspectivas que nos ofrece, seremos capaces de dar verdadera respuesta a las necesidades de todos nuestros grupos de interés de una forma constante y acertada.

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  1. lulupita
    enero 27, 2010 en 5:09 pm

    considero que el estudio del comportamiento organizaciónal,
    resulta de mucha utilidad, no solamente para aquellos que
    se dedican a dirigir una empresa, ya que esto contribuye
    a que ésta crezca en cuanto a productividad y servicio;
    sino tambien respecto a quienes tratamos de insertarnos
    dentro de este campo, para conocer los comportamientos
    adecuados que nos ayuden a colocarnos facilmente en las empresas.

  2. 1cv3
    enero 27, 2010 en 7:52 pm

    Yo pienso que es muy bueno este articulo debido a que explica perfectamente y de manera concisa los diferentes rubros de del C.O y yo pienso q si mas empresas aplicaran perfectamente esto se tendria una empresa sólida y entraria en la competitividad empresarial con la correcta adaptacion de una estrategia laboral.

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