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Claves para gestionar las crisis en el ámbito personal

por Óscar Fajardo

 

En estos días de alta incertidumbre provocada por la crisis mundial financiera y de economía real, y aderezada por la peculiaridad de la situación de cada país, que aporta sus especificidades propias, observamos cientos de recetas macroeconómicas, de recomendaciones estratégicas en el ámbito de las organizaciones, los procesos, los RRHH, MK.y comercial, económico-financiero y otras áreas; sin embargo, apenas vemos ni leemos artículos sobre cómo puede gestionar cada individuo en su entorno esta crisis.

 

No en vano, somos los individuos los más afectados por dicha crisis, no solo ya por lo más evidente que pueda ser el paro, sino en general por la incertidumbre que domina nuestro día a día y que va generando una falta de confianza cada vez mayor en el futuro y en las instituciones y agentes de mercado, provocando una sensación de inseguridad y miedo que atenaza nuestro desempeño profesional y limita nuestra actividad como consumidores hasta grados alarmantes.

 

En esta circunstancia en la que las principales noticias son acerca de EREs, despidos y concursos de acreedores, el grado de estrés de las personas se va haciendo cada vez más insoportable, y puede llegar a tener serias consecuencias si no ponemos remedio a ello.

 

Cómo nos afecta la crisis individualmente

 

Inseguridad. Esta es la primera sensación que aparece generalmente; el entorno emite señales de incertidumbre y nos sitúa en un ecosistema que no dominamos, lo que genera inseguridad ante algo desconocido que no sabemos cómo abordar.

 

Miedo. Ante la inseguridad, una de las primeras reacciones es el miedo. Las personas desarrollan un temor ante circunstancias nuevas que imaginan pueden tener consecuencias nefastas para su cotidaneidad y su futuro. El miedo atenaza nuestras capacidades y realimenta la inseguridad, haciéndonos más vulnerables.

 

Negatividad. Inevitablemente, nos ponemos la careta del pesimismo y comenzamos a ver todo con una perspectiva negativa. No sabemos hacia dónde debemos ir y esto nos frustra. Esta negatividad suele dirigir nuestras relaciones laborales y personales, realimentando este sentimiento continuamente y atenazando nuestra creatividad.

 

Paralización. Si se han producido los anteriores tres efectos, lo normal es que lo siguiente sea una paralización. El individuo considera que no es capaz de afrontar esta situación por si solo y exagera el problema, convirtiéndolo en inabordable y bloqueando en su mente posibles soluciones.

 

Desconfianza. Tras la paralización, la persona se convence de manera falsa de que es incapaz de tomar decisiones válidas y comienza a minar su confianza, lo cual destruye cualquier atisbo de recuperación.

 

Aislamiento. Estos acontecimientos hacen que la persona se sienta diferente, se sienta menos que los demás y no desee relacionarse con el resto. El aislamiento provoca todavía más miedos e inseguridades.

 

Claves para superar personalmente la crisis

 

Reconocimiento. Cualquier paso que demos en este entorno, debe venir siempre precedido de un reconocimiento de nuestra actual situación y lo que nos rodea, tanto desde el ámbito emocional como racional. A veces es bueno pararse y pensar en nosotros mismos, reconocer dónde estamos y lo que puede ocurrir, dibujando diferentes escenarios.

 

Objetivos vitales. Si no los tenemos, ya es hora de fijarlos. Es básico tener un objetivo vital que domine nuestra existencia y que nos dirija. Ese siempre será nuestro asidero, aquello a lo que nos agarremos cuando tengamos momentos difíciles.

 

Tener un plan. Aunque no siempre pueda cumplirse al pie de la letra, tener un plan permite dirigir nuestros esfuerzos, tender hacia una meta, lo que nos hace diferentes y nos facilita el camino. Normalmente, la gente que tiene un plan vital afronta las crisis con seguridad y confianza, porque entiende la crisis como una etapa más en su planificación; una etapa que se puede y debe superar.

 

Considerar la crisis como pasajera. De todas las crisis se sale. Para ello, lo mejor es recordar siempre acontecimientos de crisis personales de las que nos hayamos recuperado. Esto ejerce una sensación de seguridad importante.

 

Recordar éxitos pasados. Todos tenemos momentos en nuestras vidas donde hemos superado retos que parecían imposibles. Es el momento de recordarlos, de apuntarlos en un post-it y decirnos que si fuimos capaces de hacer esto, somos capaces de hacer lo que nos venga en adelante.

 

Viva el error-No miedo. Es el momento de equivocarse. A pesar de que la sensación es que un error en estos momentos puede tener consecuencias muy graves, suele ocurrir todo lo contrario; en momentos de crisis el margen para el error es mayor porque dicha crisis actúa como impulsora para tomar medidas diferentes. No miedo porque el miedo atenaza y reduce nuestras capacidades. Para ello, hay que recordar esos éxitos, alimentar nuestra autoconfianza y no dejarse amedrentar.

 

Resilencia. Es la capacidad que tienen los materiales de volver a su forma cuando son manipulados o tratados. Así debemos comportarnos en estos momentos. Ser resistentes y resilentes. Resistentes a las presiones y resilentes porque no perdemos nuestra esencia en momentos complicados.

 

Confianza, confianza y más confianza. Confianza en ti mismo es lo que se necesita en tiempos de crisis. Mira ejemplos de personas en situaciones difíciles que por sí mismas pudieron salir de sus problemas y haz que te sirvan de inspiración.

 

Cada pequeño logro es un triunfo. Nos encontraremos con que muchas de nuestras intenciones son difíciles de llevar a cabo ahora. Es momento de rebajar pretensiones y conformarse con pequeños éxitos. Cada pequeño éxito es un peldaño hacia un éxito mayor.

 

Apoyarse en los demás. Trabajo en equipo, ayuda familiar, coaching; todo ello nos ayudará a sobrellevar la crisis. Aunque buena parte de la superación  de esta situación depende del individuo, este necesita apoyarse en el grupo, en la familia, en el equipo, para buscar refugio, descanso y recargar fuerzas para el día a día.

 

Desconexión. Hacer de la desconexión diaria una obligación. Las obsesiones no son positivas ni productivas si se prolongan en el tiempo. El ser humano necesita momentos de esparcimiento que lo enriquezcan y mejoren su trabajo posterior.

 

En definitiva, la salida a la crisis desde el ámbito personal tiene mucho que ver con el conocerse a ti mismo, el conocer tus limitaciones, el saber dónde quieres ir y la capacidad de apoyarse en los demás para superar determinados momentos.

 

 

 

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