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Organizaciones depresivas vs organizaciones optimistas. Claves para sobrevivir a las crisis

por Óscar Fajardo 

En estos tiempos de crisis profunda, de cambio de ciclo, de incertidumbre ante la marcha futura de la economía, podemos observar las diferentes medidas que van tomando las organizaciones en distintos sectores y en diversas partes del mundo para combatir la caída de la demanda agregada de productos y servicios.

 

Encontramos empresas que tienen que echar el cierre, otras que ponen en marcha ERES, otras que tienen que frenar su expansión internacional, cerrar sucursales o tiendas, reducir inversiones en marketing, frenar las contrataciones, congelar las subidas salariales, aumentar la productividad, etc.

 

La crisis agudiza el ingenio, y cada organización toma las decisiones que considera son las mejores para poder capear el temporal hasta el final del ciclo y el comienzo de una nueva etapa de bonanza.

 

Pero, ¿cuáles son los factores que provocan que empresas similares en entornos de crisis parecidos sobrevivan y otras en cambio desaparezcan? ¿Por qué hay organizaciones cuyo sector es castigado por dicha crisis y sin embargo salen reforzadas?

 

Evidentemente, sería reduccionista y demasiado simplificador responder a esas preguntas con una sola respuesta o una sola causa; hay muchas y diversas, pero en este artículo quiero hacer especial hincapié en algo que es poco analizado y que tiene relevancia a la hora de que las empresas sobrevivan y salgan reforzadas en momentos difíciles.

 

Las organizaciones están compuestas por personas, por lo que el componente humano, emocional, racional y comportamental está muy presente e influye en su marcha.

 

Y como con las personas, las empresas también tienen valores, cultura, subculturas, estados de ánimo, motivaciones, creencias, etc.

 

Al igual que se habla de la inteligencia emocional y social de las personas, también las organizaciones poseen esa inteligencia más o menos desarrollada.

 

Todos estos componentes son los que mueven la actividad empresarial y un deficiente tratamiento abocará a las corporaciones a un final abrupto más o menos tardío.

 

Organizaciones depresivas vs organizaciones optimistas

 

Existen evidencias empíricas en el mundo de la macroeconomía que reflejan que la economía es una ciencia que está íntimamente relacionada con el devenir de la sociedad y con otras variables exógenas a lo económico que afectan de manera capital a su marcha.

 

Así, se considera que el producto interior bruto y el crecimiento económico tiene uno de sus orígenes en el aumento de la confianza del consumidor y de los demandantes y en las expectativas de crecimiento que tienen las empresas. Esto hace que la demanda agregada aumente, lo haga la oferta y consecuentemente aumenten la producción, el empleo y con posterioridad, los salarios, volviendo otra vez a realimentarse el ciclo en un punto de equilibrio más alto, hasta que una quiebra en dichas expectativas hace que caiga la demanda, se produzca más desempleo, menor producción y un ajuste de salarios a medio plazo hasta que se recupera un punto de equilibrio en un lugar más bajo que el anterior.

 

Y es en este terreno de las expectativas donde la inteligencia y el enfoque de las organizaciones tienen su principal papel. Por lo tanto, si las expectativas son la principal causa del crecimiento y de la crisis económica, los factores que afecten a dichas expectativas serán los que deban ser trabajados con mayor intensidad.

 

Por lo tanto, una actitud optimista, con valores enfocados al crecimiento, al medio plazo, a la innovación constante, generará mayor expectativa y confianza que aquellas actitudes que piensan en el corto plazo y en la maximización de beneficio a los accionistas por encima de otros fines.

 

Las organizaciones, como las personas, tienen un estado de ánimo que he clasificado en depresivo vs optimista. Y serán las optimistas las que salgan triunfadoras de esta nueva crisis, gracias a su enfoque diferente de confianza y crecimiento a medio plazo.

 

Las depresivas son organizaciones oportunistas que en un entorno difícil, tenderán a encerrarse en sí mismas y en buscar soluciones limitadas que lastrarán su futuro y que les dejarán en mala posición para un futuro.

 

Pero, ¿qué caracteriza a las organizaciones depresivas vs las optimistas?

 

Como hemos dicho, las organizaciones depresivas, son buscadoras del corto plazo, son oportunistas, no tienen una visión ni una misión clara, su cultura no está dominada por valores sólidos, sus normas están dirigidas hacia la obediencia y la jerarquía, son estructuras poco flexibles, sin unos objetivos más allá del siguiente trimestre, y tampoco su identidad corporativa y su imagen transmiten unos valores definidos. Sus relaciones con los partners no son a medio plazo ni colaborativas, sino oportunistas. Y las relaciones con los clientes no buscan un medio plazo, sino una relación meramente transaccional.

 

Ante las crisis, las organizaciones depresivas recurren a mirarse a sí mismas, a buscar culpables, a bloquearse ante el futuro, a tomar medidas paliativas que desgastan y lastran sus activos y su crecimiento a medio plazo. Las decisiones que toman tienen efectos secundarios sobre su posibilidad de crecimiento.

 

Frente a estas organizaciones, las optimistas son justo lo contrario. Son empresas que miran siempre más allá, que saben combinar el corto con el medio plazo, que tienen una visión muy definida, con una identidad corporativa coherente, con liderazgos inspiradores. Son organizaciones sin miedo, que aprovechan cada situación para examinar oportunidades. Sus objetivos son a largo plazo y viven siempre pensando que la organización está al borde del abismo, lo que les hace innovar y pensar constantemente en mejorar y en reinventarse.

 

Al tener una perspectiva a largo plazo, el concepto de relación pasa al primer plano, ya que solo el largo plazo fomenta la relación sólida. Se preocupan por conocer a sus clientes, por darles un mejor servicio, por mejorar su colaboración con los partners, por integrarlos.

 

Son estas organizaciones optimistas las que, a lo largo de los tiempos, han conseguido sobrevivir a las crisis de diferente índole que hemos vivido.

 

Así, nadie piensa que Coca-Cola, Virgin, IKEA, ZARA, Starbucks, BBVA, Southwest, Nike y otras tantas, a pesar de que tendrán que realizar reajustes, vayan a perecer en esta crisis. No solo eso, sino que saldrán reforzadas porque son organizaciones optimistas que cumplen esas características anteriormente mencionadas.

 

Por tanto, es importante que comencemos a pensar en las corporaciones no solo como entes dedicados a la generación de beneficios sin personalidad, sino como unidades que poseen estados de ánimo que influyen en su marcha real en los mercados.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Categorías:Estrategia, Management
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