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Archivo para la Categoría "Marketing estratégico"

El valor del ciclo de vida del cliente (Customer Life Time Value)

febrero 26, 2012 Deja un comentario

por Óscar Fajardo

El alto índice de pérdidas de clientes en empresas de distintos sectores ocasionado por cuestiones como la crisis económica, las promociones, la creciente competitividad o la llegada de nuevas tecnologías que permiten a los consumidores estar más informados y tener más posibilidades de comparación, ha hecho que vuelva a tener un valor mayor la retención y fidelización de nuestros clientes.

A esto tenemos que sumar las dificultades presupuestarias de las compañías, a las que se les exige unos ratios de rentabilidad mucho mayores de los que se pedían anteriormente.

Ante esta situación, una de las primeras medidas de muchas organizaciones es reducir costes en todas las áreas para disponer de mejores ratios de rentabilidad y ser más eficientes. Esto afecta al lado de los costes y gastos; sin embargo, las empresas de lo que viven es de la venta, por lo que esos recortes no pueden afectar a partes esenciales de la organización que son básicas para obtener ingresos que permitan la subsistencia. Y una de las posibilidades es revitalizar el concepto de retención y fidelización; y para ello, una de las partes fundamentales es conocer adecuadamente a nuestros clientes.

Cada cliente es para la empresa una inversión y así debe medir dónde pone su dinero y su esfuerzo para obtener el máximo rendimiento. Dentro de esas medidas se encuentra el concepto de ciclo de vida del cliente.

El ciclo de vida del cliente (CLTV)

El ciclo de vida del cliente consiste en el cálculo del valor de ese cliente para la empresa a lo largo de toda su relación con la compañía. Es un concepto que va más allá del cortoplacismo habitual  y que usa una serie de conceptos para medir el valor que ese cliente puede proporcionar a la empresa.

Para conocer ese valor del cliente, lo fundamental es medir los siguientes parámetros:

  • Tiempo total de duración de la relación: aunque no siempre es fácil conocerlo, el primer paso es estimar (aprovechando nuestro CRM, información de la empresa y data mining) el tiempo que un determinado cliente puede estar relacionándose con nosotros y comprando nuestros productos y servicios. Para ello, empresas con cierto recorrido pueden usar el data mining para establecer perfiles de clientes y ver si el nuevo cliente se asemeja a ese perfil y así estimar esa vida.
  • Costes de captación: el siguiente parámetro a medir es el coste de captación. Hay clientes que suponen un alto coste de captación con respecto al tiempo total de duración previsto de la relación que de entrada deberíamos desechar.
  • Ingresos que genera en su ciclo de vida: debemos calcular los ingresos previstos por cada cliente. Aquí tenemos que medir los ingresos provenientes de nuestros distintos productos y servicios, viendo las posibilidades de up selling y cross selling y ponderándolos con ratios de probabilidad de que esas ventas se produzcan.
  • Costes a lo largo del ciclo de vida: frente a los ingresos, debemos valorar también los costes que genera ese cliente a lo largo de su ciclo de vida. Debemos saber si es un cliente que pide mucho descuento comercial, si usa muchas promociones, si requiere de mucha visita comercial, si usa mucho las garantías o el servicio postventa, etc. Y no debemos obviar que los costes de servir a los clientes fieles suelen ser siempre decrecientes frente a los de la captación.
  • Probabilidad de abandono: en esta fórmula hay que introducir también la probabilidad de abandono de ese cliente en el ciclo de vida; será más valioso un cliente que tiene menor probabilidad de abandono que uno que la tiene mayor. Es lo que podríamos llamar el factor de riesgo que pondera el resto de variables.
  • Capacidad de captación de otros clientes: otro de los factores relevantes es la capacidad que tiene nuestro cliente de transmitir a otros clientes nuestra oferta y convertirse así en un prescriptor valioso que extiende y multiplica nuestro negocio.

Normalmente, las empresas no tienen la capacidad de poder calcular el CLTV de forma individual para cada cliente porque el número de clientes es muy alto; lo que se suele hacer es utilizar fórmulas ya existentes de modelado que incluyen esos parámetros y aplicarlas de forma agregada a grupos mayores que permiten una gestión más sencilla.

Lo que sí es fundamental es que las organizaciones comiencen a manejar estos conceptos para aumentar su eficacia y eficiencia en la gestión y mejorar sus ratios de rentabilidad.

La propuesta de valor como base para la supervivencia del negocio

julio 10, 2011 Deja un comentario

por Óscar Fajardo

 

La creciente facilidad mundial para poner en marcha negocios, bien sea porque los trámites son más sencillos, porque antes de la crisis el acceso al crédito era fácil, porque las nuevas tecnologías abren nuevos caminos que permiten rebajar las barreras de entrada en distintos sectores, etc. ha provocado que hayan surgido multitud de empresas lo que ha generado un aumento importante de la competencia.

 

Esto hace que las posibilidades de diferenciación sean cada vez más complicadas. A esto hay que añadirle que los consumidores tienen cada vez más acceso a información y se han convertido en más exigentes, y el resultado es una alarmante tasa de cierre de negocios y de concurso de acreedores.

 

Ante esta situación, la mayoría de las empresas reaccionan de una forma similar: las que pueden llevan a cabo una reingeniería del negocio, analizan los procesos y las actividades, revisan la estructura y se hacen expertas en reducir el gasto y los costes en cada una de las áreas de la compañía. Se disminuyen las inversiones y en muchas ocasiones, se taponan las salidas de futuro, abocando a la empresa a un camino sin retorno donde la lucha por la supervivencia impide centrar recursos y capacidades en descubrir nuevas vías para seguir facturando.

 

Y es que la supervivencia de la empresa a largo plazo depende de lo que vaya a ingresar, nunca de lo que voy a dejar de gastar. Se busca la eficiencia en el gasto y el control de gestión, pero no se busca la eficiencia en la consecución de nuevos ingresos, que es la savia nueva que hará que el árbol crezca.

 

La propuesta de valor. Definirla y trabajarla como premisa básica para arrancar y mantener el negocio

 

Es en esta situación en la que la propuesta de valor aparece todavía con más fuerza. Mi recomendación a cualquier negocio sería que jamás se cree o se continúe un negocio que no tenga clara su propuesta de valor.

 

La propuesta de valor no es más que aquello que nos hace diferentes y por lo que pensamos que la gente nos va a comprar. El valor se entiende aquí como utilidad y beneficio que aportamos a nuestro público objetivo.

 

Para analizar si tenemos una propuesta de valor, existe un ejercicio muy fácil que es rellenar la siguiente frase “Mi empresa fabrica un producto que sirve para… y se diferencia de la competencia en…”. Si podemos colocar nuestro producto y diferenciación en esta frase y lo que digamos no puede ser utilizado igual por la competencia, entonces tenemos una propuesta de valor. Si lo que decimos lo podría decir cualquier otra empresa con la misma razón, tenemos un problema ya que no somos distintos y no hay barrera que proteja que el consumidor nos abandone en cualquier momento.

 

La base del negocio consiste en saber quiénes son nuestros clientes, qué valor están buscando y aportar el valor que ellos aprecian y buscan y que no lo tenga la competencia.

 

Lamentablemente, es muy posible que el 99% de las empresas actuales desconozcan cuál es su propuesta de valor. Si le preguntamos a este 99% de empresas por qué son diferentes y por qué tengo que comprar su producto o servicio en lugar del de la competencia, es muy posible que no sepan contestar. Si esto ocurre, existe un grave problema porque falla la base sobre la que construimos toda la organización.

 

Por qué se llega a funcionar sin propuesta de valor

 

El proceso normal es que todas las empresas se creen en sus orígenes con una propuesta clara de valor que justifica su aparición. Sin embargo, a medida que la empresa se hace grande y los competidores aumentan, el foco de la dirección se establece en ir mejorando los procesos y ser más eficientes, mientras que el paso del tiempo, la evolución de los clientes y de la competencia va dejando sin valor la propuesta inicial. En lugar de volver a reexaminar esta propuesta, que supone la posibilidad de tener que cambiar el negocio y la estructura montada, se trabaja sobre ese negocio y estructura actual para hacerla más eficiente, pero dentro de un camino que no tiene retorno.

 

Las empresas con alta esperanza de vida y con mucha historia son las que se han preocupado de mantener siempre al día su propuesta de valor.

 

Clave para mantenerse vivo en el mercado

 

Aunque es evidente que la eficacia y eficiencia siempre son básicos para mantenerse vivo en el mercado, los directivos y empresarios deberían en todo momento hacerse la pregunta sencilla de ¿mi oferta actual mantiene el mismo valor por el que fue creada y sigue siendo apreciada por mis consumidores? Responder a esta pregunta supone conocer muy bien al cliente, al mercado y a los competidores. Si somos capaces de responder que sí, seguiremos trabajando y mejorando la eficiencia en otros aspectos; pero si no somos capaces de responder, tendremos que redescubrir el valor que ahora reclaman los consumidores y reorientar nuestra propuesta.

 

Solo si empezamos por esta cuestión seremos capaces de evitar trampas de efectivo y caminos sin retorno en nuestro negocio.

 

 

La importancia de la escalabilidad en las empresas. Claves para hacer una empresa escalable

por Óscar Fajardo

La incertidumbre y volatilidad que está afectando a los mercados, la cada vez mayor rapidez en el cambio provocado por las nuevas tecnologías y la incesante competencia proveniente de distintos sectores debido a la dilución de fronteras, provoca que las empresas tengan que ser lo suficientemente flexibles para adaptarse a estos cambios.

De ahí que en los últimos tiempos haya surgido con fuerza un concepto llamado escalabilidad

Qué es la escalabilidad

La escalabilidad es la capacidad que tienen las empresas para adaptar su actividad, estructura y organización a la realidad existente con el fin de dimensionarse adecuadamente a las posibilidades existentes.

Una empresa escalable es aquella que cuando en su sector y entorno disminuye la demanda, es capaz de adaptarse en tamaño y en otros aspectos para seguir manteniendo sus márgenes y sobrevivir.

Si bien es cierto que hay determinadas actividades que son difícilmente escalables, casi siempre es posible tocar algún aspecto de la empresa para hacerla más adaptable.

Claves para la escalabilidad

1) Misión y visión: las empresas que poseen una misión y una visión más amplia y abierta, con una cierto espíritu de abarcabilidad son más escalables; por ejemplo, en lugar de decir que nuestra empresa fabrica coches, podemos decir que nuestra empresa conecta personas; esto hace que la compañía pueda tener un campo de actuación más amplio y escapar de su núcleo de negocio fundamental si este no es muy escalable de una forma más fácil ya que sus recursos estarán más preparados.

2) Identidad corporativa: en concordancia con la misión y visión, si nuestra identidad corporativa está apoyada en unos valores que son fácilmente trasladables a otras categorías, podremos emprender extensiones de marca que nos permitan escalar más fácilmente.

3) Cartera de negocios: una cartera de negocios diversificada adecuadamente convierte a la empresa en más flexible y escalable.

4) Políticas de alianzas: buscar el crecimiento compartido con otras empresas vías joint venture y spin off ayuda a tener un negocio más escalable

5) Organización y estructura: las estructuras son más escalables cuanto más horizontales y planas y ligeras son y cuanta menos burocracia y jerarquía poseen.

6) La gestión por proyectos: aunque es algo un tanto manido, es cierto que cada vez más es necesario gestionar por proyectos para conseguir una correcta adaptación a la realidad cambiante

7) Estilo de liderazgo por contingencias: las distintas vicisitudes por las que pasa la empresa hace que en cada momento pueda necesitarse un liderazgo con un cariz distinto, por lo que hemos de disponer de personas capaces de adaptar ese liderazgo.

8) Orientación al cliente, innovación, gestión del conocimiento: las empresas que se orientan de forma clara al cliente, ponen énfasis en la innovación y almacenan y diseminan bien su conocimiento son más proclives a ser escalables

9) Mix de maketing: las empresas que no dependen de los precios para sus márgenes porque no entran nunca en guerras de precios y que tienen estructuras ligeras en la distribución son más escalables.

10) Red de ventas: una red de ventas sólida y estable que se apoye en promotores temporales dependiendo del negocio y la temporalidad es más escalable que una red de ventas amplia que todo el año trabaja en el mismo negocio.

11) Logística: todo lo que sea disminuir stocks mediante técnicas como el lean o como el just in time ayudan a la escalabilidad, al igual que no tener en posesión muchos activos materiales (almacén, etc)

12) Sistemas y tecnología: las empresas que funcionan de forma modular en sus sistemas y que sobre esa base interoperan todos sus sitemas son más escalables que las que tienen tecnología demasiado robusta.

13) Régimen jurídico: hay que escoger un régimen jurídico que permita ser escalables y hacer modificaciones en la composición social cuando sea necesario de una forma ágil y rapida.

14) Recursos humanos: resulta evidente que en España existe una alta dependencia de la legislación laboral que es bastante inflexible y provoca dificultades en la escalabilidad. Frente a esto es bueno dimensionar siempre correctamente la estructura, buscar la motivación y formación del empleado y su capacidad de desplazamiento horizontal en la organización para poder disponer así de una plantilla más corta y eficiente que sea capaz de ser la base para abordar tanto situaciones de bonanza como de recesión.

15) Por último, en la parte económico-financiera, es importante tender a hacer variables la mayor parte de los costes, reduciendo los activos fijos y empleando fórmulas como el leasing y el renting, utilizar sistemas de costes totales y no parciales, y poner en marcha un sistema ABC (sistema de costes basado en actividades) y no en producto.

Cómo crear un modelo de relación con los clientes

por Óscar Fajardo 

A lo largo de los últimos tiempos, en muchos artículos se habla de la necesidad de cambiar los modelos de relación con el cliente para hacerlos más flexibles, proactivos y personalizados. Además, han ido surgiendo numerosas tecnologías que apoyan estos modelos como el CRM, el PRM, etc.

También en las compañías se impulsa de forma recurrente un cambio en el modelo de relación con el cliente.

A pesar de este interés creciente por cambiar esos modelos de relación, pocas son las empresas que lo han realizado con éxito. ¿Por qué está ocurriendo esto? Básicamente porque no existe una explicitación de lo que entendemos por modelo de relación con el cliente. La clave está en explicitar qué entendemos por modelo de relación con el cliente y en qué se materializa. Hasta que no se haga este ejercicio y se comparta, no habrá un enfoque claro que dirija las relaciones con el cliente. En las siguientes líneas de este artículo, veremos un ejemplo de cómo explicitar este modelo.

Qué es un modelo de relación

Un modelo de relación es un conjunto de pautas y políticas definidas con claridad y replicables de forma obligatoria para dirigir la manera en la que realizamos intercambios con la otra parte.

Si analizamos esta definición veremos que en primer lugar, un modelo supone una fijación de pautas que deben ser conocidas y compartidas por todos y que deben ser seguidas de forma obligatoria para que cada una de las personas sepa lo que tiene y debe hacer en cada momento de la relación.

Respecto a la relación, se entiende que es un proceso en el que se producen intercambios de distintos bienes, servicios y otros aspectos con otra parte (cliente, empresa, institución, etc). Esto supone que en toda relación siempre se intercambia algo, ya sea tangible o intangible.

Cómo diseñar el modelo de relación con el cliente

A la hora de diseñar el modelo, hemos de entender que existen tres partes a tener en cuenta: lo que somos, lo que es el cliente y el modelo que va a guiar la relación y los intercambios con el cliente.

1)     Lo que somos: es muy importante tener definidas la misión, la visión, los valores, la filosofía y en definitiva, la identidad corporativa, así como nuestras líneas estratégicas y nuestros objetivos. Esto es así, porque es el enfoque que dirigirá nuestra relación, lo que ofrecemos y cómo lo ofrecemos, así como a quién se lo ofrecemos. No es lo mismo una empresa que pone su énfasis en la excelencia operativa que quien la pone en la intimidad con el consumidor, ya que lo que intercambiarán y cómo lo intercambiarán será totalmente distinto.

2)     Lo que es el cliente: es básico y fundamental conocer al cliente; esto supone conocer cuál es su objetivo, sus necesidades, el valor buscado, sus motivaciones y percepciones, su poder de negociación, su valor ofrecido, las zonas de conflicto, las objeciones y concesiones, sus estrategias, etc. Solo de esta manera, sabremos si podemos atender con nuestra oferta a ese cliente y si es así, cómo debemos relacionarnos con él.

3)     Modelo de relación: como hemos dicho, el modelo de relación implica dos cosas: qué entregamos o intercambiamos en esa relación y cómo lo hacemos:

a)     Definir el qué entregamos:

En este paso, fundamentalmente estamos hablando de lo que le vamos a vender en nuestra relación. Se trata de definir el producto y el servicio que le vamos a ofrecer y los beneficios que va a obtener (garantías, fidelización, servicio post venta, acceso a otros productos, etc). Es la base de la relación y define una parte importante del valor percibido. Digamos que es una parte básica que no cierra la compra ni apuntala la relación pero que es necesaria para que exista. Por lo tanto, el qué es una condición necesaria pero no suficiente.

b)     Cómo lo entregamos:

En esta etapa, se trata de fijar claramente una serie de perspectivas que acompañan a ese intercambio y que suelen ser las que marcan el signo de la relación. Es el cómo se articula ese intercambio.

-Precio: a cada segmento y por el producto y servicio entregado hemos de fijarle un precio de venta que afecta a la relación.

-Distribución y logística: se trata de fijar los acuerdos logísticos (cuándo y cómo se entrega la mercancía, servicios postventa, políticas de devoluciones, flujos de reaprovisionamiento, procesamiento de datos, etc)

-Promociones: hemos de fijar claramente lo que nosotros podemos darle al cliente para que pueda promocionar nuestros productos o qué regalos promocionales puede recibir, por ejemplo.

-Descuentos comerciales/rappels que vamos a dar a cada cliente

-Coberturas, frecuencias y tipo de contacto: según la segmentación realizada debemos decidir a quién vamos a atender, con qué frecuencia y cómo vamos a contactarle (venta personal, venta telefónica, por internet, con una red externa, etc)

-Modelos de visita/contenido/línea de comunicación: se debe definir para cada segmento de cliente un modelo de visita que contendrá el contenido de la misma (Venta, venta y captura información sobre cliente, etc) y la línea de comunicación y atributos a comunicar, así como las posibles objeciones del cliente y las formas de tratarlas.

-Tecnología: se trata de definir qué medios tecnológicos vamos a emplear para desarrollar esa relación

-Condiciones económicas financieras: consiste en la fijación de los límites de crédito para los clientes, periodos medios de pago y de cobro, descuentos por pronto pago, etc.

Tras este primer bloque de los cómo, vendría el bloque final de este cómo que consiste en definir lo que necesitamos internamente para llevar a cabo este modelo, y esto se explicita de la siguiente forma:

-Plantilla y formación: se trata de definir los perfiles necesarios y la formación conveniente para las personas que van a soportar el peso de la relación.

-Herramientas: hay que proporcionar la “caja de herramientas” necesaria a cada persona para que pueda desempeñar este trabajo

-Funciones: en este paso hay que comunicar claramente lo que debe hacer cada uno en su relación con el cliente

-Organización: explicitar claramente los roles y las relaciones de autoridad y jerarquía de cada uno y las relaciones con otras áreas

-Procesos: se deben dibujar los procesos clave y cómo afrontarlos.

-Retribución: también hay que fijar de qué forma y manera se va a retribuir a estas personas.

Para finalizar, es importante contemplar en este modelo de relación cómo controlar esas interacciones dentro de los CRM, ERPs o sistemas de información existentes en la organización, con el fin de tener la trazabilidad y el archivo de esa relación.

El marketing corporativo en el siglo XXI

febrero 22, 2009 Deja un comentario

por Óscar Fajardo

  

La consolidación de las nuevas tecnologías en los negocios, la globalidad de las organizaciones, la dificultad de diferenciación y la necesidad de rapidez en la llegada al mercado se han convertido en variables que afectan de manera fundamental a todos los sectores empresariales hoy en día. Una de las consecuencias es la dilución de fronteras entre sectores y la aparición de interrelaciones diversas de muchas partes de la organización con grupos de interés y clientes diversos.

 

Las organizaciones ya no disponen de un único punto de contacto con el cliente, ni siquiera de un único tipo de cliente. Ahora existen muchos grupos de interés que afectan de manera importante a las empresas y cuyo punto de contacto es diverso.

 

Esto ha devenido en el interior de las corporaciones en una reconfiguración de las funciones básicas que desempeñan las diversas áreas. La famosa orientación al cliente se ha extendido a todas las funciones, desde RRHH hasta Financiero, pasando por producción o sistemas, ya que todos se relacionan con clientes o grupos de interés potenciales.

 

Sin embargo, este proceso que debiera haber sido dirigido o planificado por el marketing, se ha producido, salvo honrosas excepciones, de una manera reactiva y limitada; y el marketing se ha ido replegando hasta quedar en una mera figura operativa dedicada a solo una de las P’s del famoso mix de marketing, cual es la promoción.

 

El resultado ha sido organizaciones falsamente orientadas al cliente, mensajes contradictorios, falta de alineamiento y esfuerzos duplicados que devienen en altos costes y malos servicios, ya que las diversas áreas de la empresa se encuentran ante la dualidad de enfocarse más al cliente en su trabajo y no dejar de realizar las tareas específicas y las funciones que habitualmente ha realizado y que no puede dejar de hacer.

 

Y justamente ocurre esto en el momento de mercado en el que es más necesario que exista un área especializada en este ámbito que oriente y proponga directrices básicas para dicho enfoque al cliente.

 

En un entorno de comunicaciones participativas, de web social y de consumidor que puede intervenir en los procesos y comunicar sus experiencias con una difusión desconocida hasta ahora, cualquier lugar puede ser bueno para tener una conversación con el cliente, y cualquier miembro de la organización puede tener que ocuparse de esa relación. Y el marketing, lejos de desaparecer y claudicar, debe tomar un papel mucho más estratégico y relevante que guíe estos procesos conversacionales, aunque en muchas ocasiones no esté presente en ellos.

 

Los niveles del marketing en las organizaciones

 

Hasta nuestros días, ha llegado una clasificación que considero que todavía es válida para la ubicación del marketing en el interior de las organizaciones y que puede ayudarnos para comprender mejor el papel que ha de jugar el marketing corporativo en las empresas en el siglo XXI.

 

El marketing se debe entender en las corporaciones en tres niveles.

 

-Primer nivel: este sería el que correspondería al marketing estratégico, que junto con la dirección de la empresa sería el que se encargaría de fijar los negocios en los que competir, el cómo hacerlo y en analizar los mercados en los que vamos a entrar.

 

-Segundo nivel: este sería el del marketing de las unidades estratégicas de negocio. En ellas, el marketing lo que hace es fijar los segmentos y posicionamiento de los productos y las marcas en el mercado en el que se compite y dar el enfoque para el mix de marketing.

 

-Tercer nivel: el marketing operativo propiamente dicho, que se ocupa de implementar las estrategias en acciones relacionadas con las 4 p’s del mix de marketing.

 

No resulta difícil ver en qué posición se encuentra el marketing en gran parte de las empresas a día de hoy. Casi todo el marketing se encuentra en el tercer nivel, algunos en el segundo nivel y muy pocos en el primero.

 

Pues bien, el marketing corporativo debe ocupar ese primer nivel que eleve el marketing a la categoría de estratégico.

 

Qué es el marketing corporativo

 

El marketing corporativo es la disciplina que se ocupa de identificar distintos grupos de interés que interactúan con la organización y satisfacer sus necesidades; de impulsar a estos grupos también a conocer nuevas necesidades latentes; de poner a disposición de estos grupos una serie de bienes y/o servicios a través de un determinado diseño, con un determinado precio, mediante un determinado canal, en un tiempo determinado y con la adecuada información para facilitar el intercambio; y todo ello con el único fin de establecer relaciones a largo plazo a través de todos y cada uno de los puntos de contacto que posee la organización con dichos grupos.

 

Si vamos desgranando esta definición encontraremos las claves del marketing operativo:

 

Lo primero es que es una disciplina, es decir, no es puramente alquimia; el marketing realiza acciones y desempeña funciones que pueden y deben ser medidas y controladas, tal y como ocurre en los ámbitos comercial y financiero, por ejemplo.

 

Por supuesto, es el área especializada en detectar esas necesidades presentes o latentes, y es aquella que debe impulsar nuevas soluciones a nuevas necesidades aún no descubiertas. Esto significa que el análisis interno y externo del que parte la dirección general debe provenir en su gran parte del marketing y de ahí luego ir descendiendo a otras áreas de la corporación.

 

También es el área que debe decidir en el nivel corporativo las grandes directrices sobre qué oferta debemos poner en el mercado, en qué momento, a qué precio, por qué canales y qué línea de comunicación debemos tener. Esto afecta a todas las áreas de la organización, ya sea en el diseño y fabricación de producto, como en el trato a los proveedores, como en el trato con los colaboradores, como en la forma de llegar al canal o en como atender al cliente en el servicio post-venta, por ejemplo.

 

Y todo ello, siempre con una intención de perdurabilidad. Es decir, el marketing corporativo debe impulsar a todos los miembros de la organización a mantener relaciones provechosas a largo plazo con aquellos grupos de interés que interactúan con nosotros.

 

 

Por lo tanto, el marketing corporativo debe situarse como el área de referencia para el resto de funciones del grupo a la hora de segmentar y valorar adecuadamente cada grupo de interés, de ofrecer un posicionamiento y una línea clara de comunicación y de articular la oferta de la empresa (que puede ser un bien, un servicio, un puesto de trabajo, una colaboración con un freelance, etc).

 

Solo con esta figura del marketing corporativo se puede acabar con los nichos especializados en las organizaciones y ofrecer una coherencia y consistencia en la relación con nuestros grupos de interés.

 

Ámbitos en los que se desarrolla el marketing corporativo

 

*INTERNO

 

En el ámbito interno, el marketing corporativo tiene como principal misión la decisión de los negocios en los que se ha de competir, la forma de hacerlo y la consecución de una visión compartida de toda la organización respecto a los clientes valorados, a la propuesta de valor a ofrecer y a la red a través de la cual debe ofrecerse ese valor.

 

Las funciones básicas que debe cumplir son las de ofrecer una segmentación estratégica no solo de los clientes finales, sino de todos aquellos que interactúen con la empresa (colaboradores, proveedores, distribuidores, candidatos a trabajar con nosotros, etc).

 

Otra función es la de ampliar la oferta de la corporación más allá del producto que se fabrique, buscando constantemente aportar más valor a dicha oferta a nivel corporativo.

 

También debe ocuparse de procurar definir una misión y visión única en la empresa que se traslade a una correcta identidad e imagen corporativa. Este trabajo no es solo responsabilidad suya, sino que lo hará con RRHH, Comunicación Corporativa y la dirección general.

 

Por supuesto, deberá dirigir la cartera de marcas corporativa en colaboración con comunicación corporativa; también debe dirigir las relaciones con los miembros del canal de distribución y ampliar los puntos de venta; y debe impulsar iniciativas corporativas que por su transversalidad no pueden ser abordadas por las unidades de negocio.

 

Si hablamos de lo que debe aportar a las distintas áreas de la organización, esto es lo que debe hacer:

 

*Con Dirección General: se convierte en colaborador fundamental de la dirección general, aportando su análisis del entorno y ofreciendo consejo sobre los negocios en los que se debe competir y cómo ha de hacerse. También contribuye a la definición de la misión y visión de la empresa así como a hacer realidad la orientación al cliente, su puesta en marcha, su comunicación y los procesos que se deben seguir en la empresa para desarrollarla. Por último, debe ser el principal impulsor de la innovación.

 

*Con Marketing: respecto al marketing más operativo, el marketing corporativo debe dar las directrices respecto a qué mercados deben atacarse, qué segmentos son los estratégicos, qué posicionamiento se ha de tener y qué marcas deben ser explotadas. Además, debe buscar una visión compartida entre las diferentes áreas de marketing existentes en otras unidades de negocio para conseguir sinergias de clientes y de canales, apalancar ofertas, productos y marcas y desarrollar iniciativas transversales que desde el ámbito restringido de las unidades de negocio no se pueden desempeñar. Por último, debe aportar una visión periférica innovadora que ayude a las unidades de negocio a ir más allá de su ámbito a la hora de iniciar nuevas iniciativas y se debe aportar el marco para un desarrollo de KPis de marketing y un sistema de información de marketing adecuado y corporativo, más allá de los diferentes mercados en los que compiten las unidades de negocio.

 

*Con Comercial: respecto a comercial, se deben dar las directrices básicas de negocios en los que se va a actuar, de canales en los que se debe hacer especial hincapié, de la política de descuentos y precios general que se ha de abordar, de la cobertura comercial básica y su organización, de nuevas ventanas comerciales que deben ser explotadas, de líneas de comunicación y actuación del servicio post venta y de atención al cliente y el posicionamiento general de la organización que debe ser trasladado a los clientes.

También se debe aportar una metodología general para conocer mejor a los clientes de canal y se debe dar a comercial unos conceptos generales del comportamiento de los clientes finales y otros grupos de interés que pueden afectar al negocio.

 

*Con comunicación corporativa: colaboración en la puesta en marcha de una estrategia de identidad e imagen corporativa; en la gestión de la arquitectura de marcas y en la línea de comunicación con los shareholders y stakeholders. Aportará su enfoque y su metodología, así como su ayuda a la segmentación de los diferentes clientes y el posicionamiento a comunicar y la coherencia en las manifestaciones visuales.

 

 

*Con Operaciones: se aporta el marco desde el que se desarrollarán los productos, qué tipo de productos deben ser, qué necesidades han de cubrir básicas; también se colabora en la detección de las mejor opción para ubicaciones de almacenes que favorezcan la distribución a los clientes; también se transmite un modelo de relación con todos los stakeholders y shareholders y se ofrecen directrices que deben dirigir la gestión de stocks y las expediciones y transporte conforme a unas necesidades generales de servicio y calidad. Por último, contribuye directamente a la fijación de estándares de calidad en la fabricación de los productos.

 

*Con Sistemas y Nuevas Tecnologías: ayuda a definir las necesidades de los ERP y de los CRM con las aportaciones sobre la información que es requerida para su posterior explotación en el ámbito del cliente y de los grupos de interés. También colabora en el diseño de las herramientas de gestión de BBDD relacionadas con los grupos de interés, en los data warehouse y en su posterior minería de datos (data mining)

 

*Con el departamento de diseño e I+D+i: el marketing debe ser el principal impulsor de innovaciones y de desarrollo. Debe colaborar en el enfoque del diseño de ofertas, productos y/o servicios.

 

*Recursos humanos: el marketing corporativo debe hacer valer la oferta y la marca de la empresa para favorecer la captación de talento. Debe poner al servicio de RRHH la metodología para esa captación, la segmentación de medios y soportes y ayudar en el enfoque y desarrollo de la comunicación interna en todos los soportes.

También tiene que aportar su enfoque de cliente en el desarrollo de la cultura del grupo, del clima laboral y en la propia segmentación interna de los empleados.

Y debe dar las directrices básicas sobre los perfiles necesarios para ocupar posiciones relacionadas con el marketing.

 

*Asesoría jurídica: debe anticiparse a las nuevas tendencias y tratar con este departamento explotaciones relacionadas con la propiedad intelectual, registros, patentes, licencias y otras opciones existentes para apalancar la innovación y obtener nuevas vías de negocio.

 

*Económico-financiero: colaborar en la nueva elaboración de centros de costes y cost drivers relacionados con el mercado y con el cliente; nuevas vías para el control del riesgo mediante inversiones más controladas; nuevos indicadores para medir la rentabilidad sobre las inversiones en marketing.

 

*Servicios generales: alinear los servicios que se ofrecen en el interior de la organización con las necesidades reales de los trabajadores con el fin de facilitar el trabajo de los mismos a la hora de mejorar el trabajo hacia el cliente externo.

 

*Procesos: el marketing corporativo interviene en el workflow de la organización y en los procesos para hacerlos más ágiles y conseguir una visión única y flexible ante las necesidades del mercado.

 

*Organización y estructura: a la hora de decidir cómo organizarnos, el marketing corporativo debe colaborar con su enfoque de mercado a diseñar una organización ágil y flexible que de respuesta adecuada a lo que demanda el mercado.

Respecto al lugar que debe ocupar el marketing corporativo en el organigrama, debe depender directamente de Dirección General y tener un nivel de jerarquía como el de los directores financieros o de RRHH. Debe formar parte del comité de dirección y poseer funciones ejecutivas en el enfoque corporativo del marketing, así como funciones de staff en su relación con otras áreas.

Respecto a la relación con el marketing de las unidades de negocio, puede haber dos modelos. Uno es que dependan directamente de la propia unidad, en donde el marketing corporativo sería quien aporta el marco general y el desarrollo dependería de la unidad estratégica de negocios. Otro modelo es que el personal de marketing dependa de una dirección de marketing corporativa y no de la unidad de negocio en la que están insertados.

 

 

 

*EXTERNO

 

*Shareholders y stakeholders: el marketing corporativo establece quiénes son los grupos de mayor interés, los segmenta, ofrece unos perfiles básicos y establece para ellos un posicionamiento y una línea de comunicación y un modelo de relación que debe seguir toda la organización. El marketing corporativo no es interlocutor directo de todos ellos, pero es quien establece cómo debiera ser la relación en líneas generales, relación que luego será gestionada entre estos grupos y las áreas de la organización a las que corresponda su atención.

 

En estos tiempos de rápido cambio, donde parece que nada permanece, solo las organizaciones con un mensaje coherente y con un alineamiento de sus mensajes, marcas y ofertas hacia los grupos de interés tendrán la suficiente fortaleza para dirigir el mercado y ser relevantes. Y para ello, la puesta en marcha de un marketing corporativo como el descrito es básico. Solo un marketing elevado al nivel de estratégico puede ofrecer esta visión compartida que se antoja fundamental para la supervivencia de las organizaciones.

 

 

Las cinco variables básicas del éxito en el entorno on line

enero 11, 2009 Deja un comentario

por Óscar Fajardo 

 

El continuo trasvase de audiencias de los medios tradicionales al mundo on line en todas sus manifestaciones y medios (redes sociales, blogs, wikis, metaversos, microblogging, etc) está provocando un cambio en el paradigma relacionado con las campañas de imagen, el branding, el marketing y la comunicación.

 

El modelo unidireccional desde el que se trabajaba antaño, en el que las organizaciones ideaban un mensaje que trasladaban a audiencias más o menos grandes a través de una segmentaciones basadas en aspectos sociodemográficos entremezclados con alguna variable psicográfica y mediante unos soportes más o menos masivos que medían su eficacia con GRPs y otros indicadores relacionados con la cobertura y la frecuencia están manifestándose claramente insuficientes para alcanzar el éxito en las campañas.

 

Así, los nuevos medios on line convierten al marketing en bidireccional, hacen que el monólogo se convierta en conversación, y que la intensidad de inversión no sea en planes de medios y creatividad exclusivamente, sino en gestión activa de relaciones.

 

Claro ejemplo paradigmático es el de la victoria de Obama en las elecciones norteamericanas de 2008, donde el candidato por aquellas fechas logró su triunfo cimentándolo en comunidades on line, estableciendo un continuo y transparente contacto con los electores y logrando un medio de financiación a través de micropagos que se ha convertido en un ejemplo de cómo emplear las nuevas tecnologías para lograr objetivos de máximo nivel.

 

Mientras algunas empresas y personajes como el mencionado Obama se han dado cuenta de la importancia de integrar la comunicación y la promoción on line y off line y destinar recursos de manera combinada, otras organizaciones todavía no han operado este cambio y esto provocará que más rápida que lentamente vayan quedando fuera de la relevancia exigida para lograr sobrevivir.

 

En este ecosistema de continuo cambio y de avances constantes, donde la incertidumbre domina gran parte de las actuaciones de las empresas, existen cinco variables que han de ser respetadas por todas aquellas organizaciones que deseen realizar campañas on line, que vayan a establecer una estrategia de branding o que simplemente establezcan canales constantes de comunicación vía internet.

 

Cinco variables para el éxito on line

 

-Relevencia: esta primera variable es a menudo olvidada por las organizaciones cuando entran en internet. Parece que lo que domina es más el propio medio que el mensaje, cuando esto no es cierto. El mensaje-contenido de lo que vamos a contar debe ser de interés, debe ser relevante para la audiencia a la que nos dirigimos. Sin esta primera premisa, nada de lo que hagamos posteriormente podrá convertirse en éxitoso.

 

 

-Influencia: desde el momento en que se ha consolidado la web social y el marketing se convierte en conversación, la influencia pasa a tener una importancia destacada. Ahora ya no vale con medir la gente que ha visto nuestro mensaje, hay que idear nuevos indicadores que midan la influencia real que ha tenido ese mensaje en la audiencia, y sei ese mensaje ha provocado hilos de conversación posteriores y participación de personas influyentes que ayuden a difundir nuestro mensaje con mayor credibilidad.

 

-Visibilidad: si bien esta variable ha sido importante tanto en el punto de venta como en los medios tradicionales, en el mundo on line la diferencia es que la visibilidad no es comprable como antaño. Antiguamente uno se podía asegurar una cierta audiencia si pagaba más dinero que el resto por estar en prime time en televisión, por ejemplo. Ahora ya no es el dinero ni el presupuesto lo que garantiza la visibilidad. Son la relevancia y la influencia las que nos garantizan que estemos más o menos visibles. Prueba de ello son los buscadores y, sobre todo, el posicionamiento orgánico en los mismos.

 

-Notoriedad: la notoriedad on line ya no está relacionada con la frecuencia y la cobertura de los medios masivos, que garantizaban a lo largo del tiempo una cierta notoriedad. Podemos invertir miles de euros en banners en medios on line de audiencia masiva, y sin embargo no tener notoriedad. Sin embargo, muchas marcas y productos han tenido notoriedad con escasa inversión, gracias sobre todo a un contenido relevante para la audiencia, que a su vez ha motivado que el mensaje se convierta en influyente y se haga más visible, lo que deviene en marcas con una mayor notoriedad.

 

-Transparencia: por último, nada de esto tiene posibilidad de ponerse en práctica si nuestro mensaje no es transparente; con transparencia quiero decir que cualquier comunicación que se haga con la audiencia debe ser veraz y sincera, de lo contrario el resto de las variables se verán afectadas.

 

En definitiva, la comunicación y la forma de llegar a los consumidores ha cambiado, y ese cambio sugiere nuevos paradigmas y pautas para comunicarse con ellos de forma adecuada. Los antiguos modelos del pasado pueden seguir teniendo cierta importancia, pero no son ya los únicos que deben ser empleados con profusión para lograr los objetivos planteados.

 

 

 

 

 

El consumidor bipolar. Oportunidades para generar negocio

diciembre 14, 2008 Deja un comentario

por Óscar Fajardo

 

 

Éxitos como los de IKEA, RyanAir, Mercadona o Zara, cuatro de las empresas más destacadas de los últimos tiempos, tienen una raíz común a pesar de pertenecer cada una a sectores muy diferentes. Esta raíz no es otra que la necesidad del consumidor de disfrutar del lujo pero a un coste asequible.

 

La bipolaridad del consumidor que no quiere renunciar al lujo, pero a su vez no quiere incurrir en costes excesivos, ha generado oportunidades de mercado que organizaciones como las mencionadas han sabido aprovechar con un modelo de negocio específico que explota precisamente esta paradoja.

 

Esto es solo un ejemplo de los muchos que en nuestros días se están dando gracias al comportamiento bipolar del consumidor, que muestra necesidades muy determinadas que van unidas de forma indisoluble a presupuestos en principio antagónicos, pero que pueden ser claramente compatibles.

 

Así, podemos ver como muestra que, hasta la actual crisis, los sistemas financieros han experimentado un crecimiento prolongado gracias a esa bipolaridad del consumidor, que desea casas en propiedad, vehículos, vacaciones y otra serie de servicios antaño inalcanzables pero a un coste a corto plazo muy ajustado, apareciendo así el auge del crédito al consumo, el crédito hipotecario y otros sistemas de financiación.

 

Otra bipolaridad que ha dado lugar a negocios florecientes en los últimos tiempos es la relacionada con el tiempo y su disponibilidad. El consumidor ansía cada vez tener más tiempo libre, y sin embargo las obligaciones diarias le obligan a disponer cada vez de menos. Al hilo de ello, aparecen numerosas empresas que ofrecen comprar calidad en el tiempo disponible. Aparecen los Spas, las casas rurales, las ofertas hoteleras de fin de semana y otras posibilidades que permiten al consumidor “comprar” tiempo de calidad a cambio de cantidad.

 

Un caso muy curioso de bipolaridad ocurre con la electrónica de consumo, donde Apple ha sabido explotar con su ipod la contradicción de muchos consumidores de tener la última novedad y, a su vez, mantener su adquisición un tiempo prudencial hasta que se considere amortizada su compra. Apple ha desarrollado una estrategia de obsolescencia planificada, es decir, crear una novedad con fecha de caducidad desde su nacimiento con el fin de renovar constantemente el aparato sin que el consumidor tenga la sensación de que no ha amortizado su adquisición. Todo ello, claro, apoyado en los early adopters y en el diseño. Apple ha ido sacando modelos incrementales de ipod en diseño y prestaciones cada dos años, y una buena parte de sus usuarios han ido renovándolo en ese tiempo, sin tener la sensación de que su inversión no ha sido amortizada.

 

Origen de la bipolaridad, futuro y oportunidades

 

Pero, ¿de dónde proviene esa bipolaridad? y, lo que también es importante, ¿seguirá existiendo en el futuro o es propio de una época únicamente que ya está comenzando a pasar a raíz de la crisis?

 

Esta bipolaridad proviene de la propia naturaleza del ser humano, y está más allá de épocas. Científicos como Freud ya hablaron de las tensiones entre el yo, el superyo y el ello, donde explica que la mente humana está en tensión constante entre sus instintos más primitivos y los pensamientos morales y éticos, apareciendo el yo, que es el que filtra los instintos y los pensamientos racionales dependiendo de las circunstancias.

 

Por lo tanto, las personas siempre se mueven en el campo de los contrarios y de la elección. Sin embargo, la elección siempre es dolorosa para el ser humano, por lo que se intenta reducir ese dolor mediante opciones intermedias que satisfagan las polaridades existentes. Y es ahí donde pueden aparecer múltiples opciones de negocio que reduzcan esas tensiones naturales.

 

Esto supone que siempre van a existir oportunidades para explotar estas bipolaridades. La clave estará en saber detectarlas y en crear un modelo de negocio que permita ser rentables y satisfacer esas necesidades.

 

Veamos algunas posibilidades de bipolaridad que se dan en estos momentos:

 

-Ahorro vs. Novedad: la crisis provoca la puesta en valor del ahorro, tan denostado frente el crédito en los últimos tiempos. Sin embargo, el instinto del ser humano seguirá pidiendo novedades. La diferencia con otras épocas es que ahora no podrá costearse una nueva compra, por lo que intentará mejorar en prestaciones los bienes de los que ya dispone. Así, puede existir un hueco para empresas que por un coste ajustado permitan aumentar las prestaciones de bienes ya en propiedad de los consumidores. Por ejemplo, será un buen momento para los periféricos de los ordenadores y de las videoconsolas, que permiten aumentar su rendimiento con un coste menor. Talleres de reparación, mercados de segunda mano e intercambio son opciones que pueden explotar esa bipolaridad.

 

-Menos gasto vs más ocio: las personas dispondrán de menos dinero para gastar, y eso consecuentemente hará que las opciones de ocio actuales sufran una caída. Sin embargo, la bipolaridad del ser humano nos lleva a seguir disfrutando de ocio. Es el momento del ocio en casa. Las empresas de alimentación con tele servicio, los juegos de mesa, los videojuegos, el cine en casa y todo aquello que permita convertir el hogar en un lugar más divertido. Dentro de las propias casas, se destinarán rincones para el ocio que las empresas mobiliarias y de decoración podrán aprovechar. Otra opción es la vuelta a la naturaleza, a parajes y lugares donde el ocio es gratis y se ofrece una experiencia diferente. Así se podrán ofrecer rutas guiadas poro grupos a bajo coste, actividades para niños en grupos, etc.

 

-Bajo coste vs exclusividad: todos deseamos ser exclusivos y diferentes, es nuestro instinto, pero no a cualquier precio. Empresas como Privalia o Vente Priveé están aprovechando esta circunstancia creando clubs selectos donde se venden productos de lujo a un coste menor con el halo de la exclusividad de un club privado. Otro ejemplo es el de Vinos Selección que ofrece a sus socios ofertas exclusivas a un coste menor relacionadas con el consumo del vino que es interpretado como algo exclusivo.

 

-Material vs espiritual: el afán de trascendencia presente en todo ser humano se enfrenta a los instintos más materiales. En ese espacio intermedio existen claras oportunidades de negocio. Así han surgido ya clubes y academias de filosofía para directivos que buscan trascender. Aunque en épocas de crisis estas tensiones tienden a diluirse, no desaparecen del todo.

 

-Tradición vs modernidad: esta es otra de las tensiones clásicas en el ser humano, que por una parte busca anclarse a lo conocido para una búsqueda de seguridad, y por otra mantiene el inefable espíritu de descubrimiento. Así, aparecen bodegas como Marques de Riscal, que explotan un hotel de última generación junto a la tradición más pura de la cosecha del vino

 

-Saludable vs disfrutable: el ser humano busca preservar su salud pero sin renunciar al disfrute. Un claro hueco en el que han surgido, por ejemplo, categorías de bebidas funcionales que combinan lo saludable con el sabor agradable.

 

-Iguales vs exclusivos: todas las personas desean encontrar iguales para dar rienda suelta a su necesidad de compartir y a su necesidad de pertenencia, pero por otra parte desean ser únicos.  Así, un ejemplo paradigmático es el de Harley Davidson, donde moteros de todo el mundo se unen en torno a esta marca para compartir una serie de denominadores comunes que les hacen iguales en sí y diferentes con respecto al resto.

 

 

Por lo tanto, cuando las empresas se enfrenten a la necesidad de innovar y de crecer, explotar la bipolaridad del consumidor es una buena opción para encontrar huecos de mercado rentables y con potencial de crecimiento.

 

Experiencias como las vistas en este artículo demuestran que es una vía muy rentable para desarrollar y que merece la pena invertir en mejorar el conocimiento del consumidor.

 

 

 

 

 

De la estrategia a la acción. Sistema de gestión para alinear la estrategia y la operativa

noviembre 29, 2008 Deja un comentario

por Óscar Fajardo

 

 

Vivimos tiempos donde la rapidez, la flexibilidad y la personalización en el servicio se han convertido en cuestiones fundamentales para la supervivencia de las organizaciones. En este punto, los clásicos statu quo de las estructuras clásicas organizativas están viéndose afectados por múltiples cuestiones. Una de ellas es la falta de orden y de alineamiento entre las diferentes áreas de la empresa, provocando desaprovechamiento de recursos, respuestas poco adecuadas y, en muchas ocasiones, el fin de la empresa. Cada una de las áreas hace la guerra por su cuenta, fija sus propios objetivos y formas de llegar al mercado, sus propias segmentaciones y se acaba produciendo un conflicto interno por la disposición de recursos.

 

Pero, a pesar de que la empresa ha de desenvolverse con rapidez, todos esos movimientos deben responder a una coordinación y a un fin esencial.

 

Si bien no existen fórmulas mágicas para conseguir un alineamiento total en las organizaciones, de por sí cada vez más complejas y desestructuradas, si existe un sistema de gestión que permite hacer de guía en este proceso de cambio continuo.

 

 

 

Sistema de gestión para alinear la estrategia y la operativa

 

Veamos los pasos de este sistema de gestión:

 

 

1)     Pensamiento estratégico:

 

Habitualmente, tanto cuando se inicia un negocio como cuando la dirección idea una estrategia, parte de una visión particular del mercado y de su empresa que proviene de sus conocimientos, recursos, capacidades y experiencias.

 

En esta etapa inicial, donde todo comienza, se define la misión (¿Para qué existimos?), la visión (¿Dónde queremos estar en un futuro?), los valores (¿En qué creemos?), la cultura de la empresa (la filosofía, las normas, el clima laboral, los comportamientos, los usos y costumbres) e incluso la identidad corporativa que se desea para la empresa.

 

2)     Análisis de la situación:

 

En este paso, la dirección analiza la situación en el ámbito externo, empleando sobre todo el análisis PEST (Político, económico, social y tecnológico), combinado con el análisis del sector, del mercado y del producto-mercado, así como de las cinco fuerzas de Porter (competidores actuales, sustitutivos, nuevos competidores, proveedores, consumidores) y también el mercado complementario y los stakeholders y shareholders.

 

En este paso la dirección puede apoyarse en investigaciones de mercado y otros medios de información disponibles como los SIM y las auditorías de MK y calidad.

 

También debemos analizar internamente la organización, con el fin de conocer nuestras fortalezas y debilidades. Para ello, analizamos el capital intelectual, los diferenciadores clave, las competencias, actividades y procesos clave, el valor añadido, la estructura y los procesos, los sistemas, la cadena de valor y las unidades de negocio, funcionales y de servicio.

Para la obtención de esta información, a menudo es corriente realizar una auditoría estratégica donde un grupo de trabajo específico se encarga de la misma.

 

Para acotar el campo en el que mirar, normalmente se emplea la misión, visión y cultura del grupo, las grandes líneas estratégicas previstas y las funciones que le han sido asignadas al grupo que realiza este análisis dentro de la organización. Esta es la forma de que la información del análisis externo e interno sea realmente útil.

 

 

3)     Reformulación del pensamiento estratégico

 

A menudo, tras el análisis externo e interno, se encuentran gaps que es preciso corregir y que comienzan con una reformulación del punto de partida, que es el pensamiento estratégico.

 

4)     Objetivos estratégicos-corporativos y grandes líneas estratégicas

 

En este momento es cuando debemos formular los objetivos estratégicos y las grandes líneas estratégicas que dirigirán toda la actuación posterior corporativa y que serán la guía para el posterior alineamiento del resto de unidades de negocio y de servicio.

 

 

5)     Formulación de la estrategia:

 

En este paso, la dirección debe formular la estrategia corporativa que dominará todo el funcionamiento de la organización.

 

En primer lugar, se acomete un DAFO y un análisis de escenarios. A veces también se emplea el análisis de sensibilidad económica, con el fin de establecer las grandes líneas estratégicas que van a presidir todo el desarrollo.

 

Una vez hecho esto, se definen las grandes líneas estratégicas y los factores clave para su implementación.

 

En este punto, la dirección ha de comenzar a pensar en la estrategia competitiva que va a llevar a cabo (liderazgo en costes, diferenciación o enfoque), en la disciplina de valor (excelencia operativa, innovación en el producto o intimidad con el consumidor), en su cartera de negocios (analizándolos mediante matrices como la Mckinsey o la Boston Consulting Group), en cómo va a desarrollar su negocio (mediante la matriz Ansoff de crecimiento intensivo, crecimiento integrado o diversificación) y pensar si su crecimiento va a ser interno u orgánico, externo o cooperativo.

 

Tampoco debemos olvidar que es en este momento cuando hay que pensar en el marketing lateral, en la visión periférica o en los marketbusters (impulsores de mercado como cambiar la cadena de consumo, transformar la experiencia, transformar la oferta y atributos, aprovechar los cambios en la industria y explotar las oportunidades emergentes) para generar opciones estratégicas innovadoras y de valor.

 

En este momento, también se esboza lo que será el plan de identidad e imagen corporativa, que debe acompañar en todo el desarrollo de la estrategia.

 

Una vez decidido esto, se elabora un mapa estratégico con las perspectivas que más se adapten a nuestro negocio (normalmente siempre se estiman las perspectivas de aprendizaje y crecimiento, innovación y procesos, cliente y financiera). A este mapa estratégico le acompañan unos objetivos que a su vez vienen acompañados por el Balance Scorecard, donde se marca un indicador, una meta, una acción a realizar, un responsable y un presupuesto.

 

Esas acciones a realizar son lo que se llaman Iniciativas Estratégicas, las cuales han de priorizarse a la hora de llevarse a cabo. Esta priorización se puede realizar mediante ponderaciones de factores como el coste, el impacto en el negocio, el riesgo, los recursos que detraen, la estructura y procesos que implica, el valor y el alcance del cambio o el tiempo que lleva ponerlo en marcha.

 

Una vez detectadas las iniciativas, algunas incidirán sobre todo en alguna unidad de negocio consolidada, pero otras serán plenamente transversales y necesitarán de un tratamiento especial.

 

Aquí es cuando se debe decidir dónde se ubican estas iniciativas, si se elabora un departamento especial o se integra en las ya existentes y si el presupuesto es gestionado por una unidad independiente o no. Dependerá de la cultura, de la estrategia y de los objetivos el hacerlo de una forma o de otra.

 

Si se crea una oficina corporativa especial, su labor ha de ser la de arquitecta y diseñadora de la estrategia, la desarrolladora y planificadora de la misma y la de integradora de las iniciativas en las diferentes unidades de negocio y de soporte. Al no tener un poder ejecutivo sobre el núcleo actual de negocio y las actividades base, es fundamental que esta unidad esté en dependencia directa de la dirección, con su máximo apoyo, con un presupuesto especial y contando en su equipo con miembros destacados de la organización para contar con el máximo refuerzo y la máxima implicación.

 

 

6)     Alineamiento

 

Ahora que ya disponemos de unas líneas estratégicas, de un mapa estratégico con perspectivas y de unas iniciativas, llega el momento de trasladarlas al resto de unidades de la organización con el fin de que todas estén alineadas.

 

Aquí nos encontramos con una estructura consolidada, probablemente con unidades de negocio semi independientes, con sus propios objetivos particulares, que funcionan casi como silos funcionales, combinadas con unidades de servicio que les dan soporte.

 

En esta estructura, debemos intentar conseguir un alineamiento total con el mapa estratégico diseñado.

 

Un primer paso es tener clara la proposición de valor que va a dirigir todo el proceso de alineamiento. Una vez definida, cada área de la organización debería traducir las líneas estratégicas y la proposición de valor a su propio mapa estratégico donde también fijarán sus iniciativas y sus priorizaciones, siempre dentro de unas mismas perspectivas estratégicas y de unas mismas grandes líneas.

 

El siguiente paso no es más que alinear a las personas con los objetivos estratégicos y las grandes líneas definidas. Para ello, son muchas las organizaciones que han creado ya su propio mapa estratégico y BSC para sus trabajadores, con el fin de que cada uno sepa cómo encaja dentro del gran puzle organizativo, y como con su trabajo aporta un valor esencial para la consecución del objetivo.

 

Para el trabajo de alineamiento de las personas, a menudo se realiza en colaboración con RRHH un análisis de los puestos clave en la organización para este cambio y se realiza un trabajo específico de desarrollo y retención.

 

Por último, todo esto se traduce en unos incentivos que van ligados tanto a lo económico en relación con el rendimiento estratégico y operativo, como a la formación y carrera, como a las relaciones y los beneficios sociales.

 

7)     Implementación

 

 

Cuando ya se sabe qué se va a hacer, cuándo y quién lo va a hacer, es momento de establecer una estrategia de comunicación en la que se defina claramente a quién nos vamos a dirigir, qué mensaje vamos a comunicar, qué huella queremos dejar en los receptores, qué línea de comunicación vamos a seguir y qué medios vamos a emplear para ello.

 

Conjuntamente con este paso, se debe ir trabajando en cómo se van a gestionar las iniciativas, que normalmente suelen seguir el modelo de gestión por proyectos, donde además para cada uno se elaborará una plantilla que deje claros los riesgos posibles que posee cada iniciativa.

 

Lógicamente, para cada proyecto existirá un equipo conductor, un líder, un propietario y un sponsor y se detectarán y gestionarán los procesos y actividades clave.

 

La oficina estratégica y la dirección eliminarán las barreras para el cambio, mantendrán el impulso mediante la planificación de hitos y los cambios conseguidos los archivarán en el ADN de la organización para su pervivencia.

 

A todas estas acciones e iniciativas les ha de acompañar un presupuesto. En el caso de las iniciativas estratégicas transversales propiedad de la oficina estratégica, estas dispondrán de un presupuesto especial, mientras que el resto de las iniciativas tendrán su propio presupuesto operativo y de capital.

 

Ante un entorno de suma turbulencia y de cambio, es recomendable tener una proyección anual que sirva de marco general pero que vaya modificándose trimestralmente mediante los famosos rolling forecast, que no son más que sencillas previsiones basadas en los ingresos y en los costes que se van renovando trimestralmente y se proyectan durante otros trimestres posteriores (suelen ser cinco trimestres) para ir cambiando al ritmo del entorno.

 

Con esto evitamos que los presupuestos no respondan a la realidad y encorseten la acción. A dichos presupuestos se les acompaña del BSC, donde medimos otros indicadores más allá de los meramente financieros.

 

Para el control de los costes, se aconseja emplear el método ABC (Método de costes basados en actividades), ya que va a ofrecer información más fiel sobre los costes reales de las iniciativas.

 

Por supuesto, los mapas estratégicos y el BSC ayudan a que las proyecciones de ventas y los presupuestos se desplieguen adecuadamente por el resto de las áreas de la organización.

 

8)     Control

 

En esta etapa, vuelven a aparecer el mapa estratégico y el BSC como herramientas fundamentales para saber si hemos logrado los objetivos que nos proponíamos en cada una de las iniciativas.

 

Por supuesto, sería conveniente que en todo este proceso en la organización se diseñara un sistema de información que registrara todas las experiencias en un data warehouse para la posterior explotación a través del data minino.

 

Por último, en esta etapa la dirección debe contemplar revisiones a través de reuniones. De una parte encontramos la revisión operativa, en reuniones cortas y muy dinámicas en las que se abordan por parte de responsables funcionales cuestiones muy determinadas del rendimiento a corto plazo y se toman decisiones correctoras.

 

De otra, están las reuniones de revisión estratégica, donde se tratan asuntos relacionados con la marcha de la estrategia y posibles acciones correctoras.

 

Y, finalmente, se encuentran las reuniones de prueba y adaptación de la estrategia, donde se ve si la estrategia actual responde a la necesidad que tiene la empresa o si es necesario abordar cambios en ella.

 

Como vemos, este sistema de gestión tiene un esquema Top-down, pero solo en su origen, porque su desarrollo debe ser iterativo y debe procurar que las partes más cercanas a los sistemas y a los clientes aporten ideas que pueden cambiar la dinámica de su aplicación.

 

Son muchas las experiencias de empresas que han aplicado este esquema y han mejorado claramente sus resultados. En medio del caos y del cambio constante que vivimos, una guía estratégica parece el mejor remedio para saber hacia dónde vamos y cómo debemos afrontar el futuro.

 

Las paradojas de la cuota de mercado. Claves para ampliar la cuota de mercado de forma rentable

noviembre 8, 2008 Deja un comentario

por Óscar Fajardo

La cuota de mercado es uno de los criterios que dirigen habitualmente a muchas empresas en sus políticas estratégicas, comerciales y de marketing.

Es muy común que en la redacción de sus objetivos cuantitativos aparezca siempre alguno relacionado con mantener o aumentar la cuota de mercado en un tanto por ciento determinado.

 

Sin embargo, en esta carrera por la cuota de mercado, muchas compañías han perdido de vista otros criterios como el de la rentabilidad y han “muerto de éxito”, conquistando cuota de mercado a costa de rentabilidad, lo que les ha llevado a asfixiarse financieramente y tener que echar el cierre.

 

La cuota de mercado es un criterio que puede ser válido en distintas circunstancias, pero que en otras muchas es preferible no atender, puesto que puede acabar llevando a la organización a la ruina.

 

Veamos algunas paradojas relacionadas con este concepto.

 

+Primera paradoja: soy el líder en cuota de mercado y mis pérdidas aumentan

 

Esta situación es mucho más común de lo que podamos imaginar. Existen muchas compañías que son líderes de su mercado con una cuota importante sobre el resto, y sin embargo están en pérdidas. Este fenómeno se produce por dos factores: el primero es el de mercado, seguramente nos encontraremos en un mercado que decrece o cuyo crecimiento es plano (% igual o mínimamente inferior a la inflación anual prevista); el segundo factor es el relacionado con los costes y la capacidad de producción. Los costes aumentan por dos posibles razones; una porque tengo capacidad ociosa de mi fábrica y al tener un mercado en contracción, no puedo emplear todos mis activos, con lo que los costes fijos se reparten entre un menor número de unidades y disminuye por tanto el margen; otra razón es porque para conseguir cuota de mercado he sobrepasado la capacidad de mis activos y el coste marginal de producir una unidad más es ya mayor que el margen que obtengo por esa unidad.

 

+Segunda paradoja: he aumentado mi cuota de mercado pero no mis beneficios

 

Otra situación clásica. Empresas que realizan una gran inversión para aumentar la cuota de mercado, pero en su cuenta de resultados disminuyen los beneficios. La primera razón, y la más evidente, sería que se ha sacrificado parte del beneficio presente mediante inversiones para alcanzar cuota de mercado que genere beneficios futuros. Si esto es así y se ha medido el riesgo de la inversión, la decisión es correcta. El problema es cuando no se ha medido el riesgo. En primer lugar, podemos encontrarnos con una inversión para alcanzar cuota de mercado en un mercado que no crece. Aquí debemos calcular cuánto tiempo vamos a tardar en recuperar esa inversión con un mercado en escaso crecimiento.

Evidentemente, no es lo mismo invertir, por ejemplo, 1 millón de euros en un mercado que crece al 3% que en un mercado que crece al 12%. La primera inversión tardaremos en recuperarla cuatro veces más que la segunda.

 

+Tercera paradoja: he bajado los precios y mi cuota de mercado se ha reducido

 

Esto suele ocurrir en mercados donde hay uno o dos grandes dominadores y una empresa no dominante intenta penetrar en el mismo mercado con menores precios.

Si las empresas dominantes tienen capacidad ociosa y pueden mejorar su economía de escala, el bajar los precios hará que dichas empresas líderes reaccionen bajando sus precios aún más sin perder margen debido a la escala (esto siempre que hablemos de mercados en claro crecimiento). La resultante para la primera empresa que bajó los precios es que ha provocado una guerra de precios y que los competidores fuertes han bajado más el precio que ella y le han quitado cuota de mercado, puesto que la empresa que primero bajó los precios no puede reducirlos más que las empresas más fuertes.

 

 

Claves para aumentar la cuota de mercado de forma rentable

 

Estas tres paradojas reflejan situaciones muy habituales en el mercado de hoy en día, donde la fabricación por lotes en pequeñas cantidades para diversificar versiones y para ofrecer servicios personalizados cambia el papel de las cuotas de mercado y de las economías de escala, que dejan de tener tanta relevancia en favor de los costes variables.

 

Además, muchas compañías están dándose cuenta de que las fronteras entre sectores ya no son claras y que los competidores entran de muchos otros sectores, por lo que se comienza a hablar de share of wallet, es decir, de cuanto del presupuesto de gasto total del consumidor pertenece a mi empresa, en lugar de la cuota de mercado, que mide lo que se gasta el consumidor en mí dentro de su gasto en el producto-mercado en el que compito.

 

Dicho esto, la primera clave es definir claramente sobre qué parámetro vamos a medir nuestra cuota de mercado, ya que no es lo mismo medir la cuota sobre, por ejemplo, el producto-mercado de bebidas con leche, que sobre el mercado de bebidas para el desayuno, la merienda o la cena. Lógicamente, los resultados de cuota serán diferentes y las estrategias diferentes.

 

La segunda clave es que una vez que hemos definido bien nuestro mercado, lo primero que hemos de contemplar siempre es el crecimiento de ese mercado. Siempre que el mercado tenga un crecimiento negativo o plano, o incluso por debajo de la inflación prevista, no merece la pena luchar por la cuota de mercado, a no ser que tengamos una capacidad ociosa de nuestros activos y poner en marcha dichos activos sea más rentable que enajenarlos y la producción resultante no genere costes marginales.

 

La tercera clave es nuestra capacidad de fabricación. Si tenemos capacidad ociosa y no es posible emplearla en otros productos para alcanzar economías de alcance, podemos emplearla en aumentar cuota de mercado siempre que dicho mercado esté en crecimiento. Si tenemos ocupada toda nuestra capacidad, cualquier intento de aumento de cuota llevará aparejada más inversión en activos; esto sólo compensará si el crecimiento del mercado provoca una rentabilidad mayor que otras opciones como ir a otros mercados de mayor atractivo o colocar nuestro dinero en fondos y otras posibilidades financieras.

 

La cuarta clave es el coste, que está muy relacionado con la capacidad. Cuanto mayor sea el coste de producir, menor rentabilidad. Tenemos que medir con nuestra capacidad y el crecimiento del mercado, y comprobar si aumentar la cuota reducirá nuestros costes o los aumentará.

 

La quinta y última clave es el precio. La decisión sobre subirlo o bajarlo está relacionada con las anteriores claves. Si el crecimiento de mercado es alto, tenemos capacidad ociosa y unos costes que pueden bajar por la economía de escala, es conveniente bajar los precios hasta que ocupemos con la cuota de mercado toda nuestra capacidad y lleguemos al límite previo al coste marginal.

 

Si, en cambio, el mercado no crece y tengo toda mi capacidad ya empleada, lo mejor es subir los precios y obtener un mayor margen a costa de perder un poco de cuota de mercado, ya que si bajo los precios, lo que provocaré será una guerra de precios y como mi capacidad está al máximo, podrían acabar echándome del mercado.

 

En definitiva, y como resumen final, aconsejar que siempre que se vayan a tomar decisiones relacionadas con la cuota de mercado, se tengan en cuenta los siguientes factores: el crecimiento del mercado, la capacidad de producción propia, los costes de fabricación y comercialización y el precio. Solo de esta forma es posible hacer que la cuota de mercado y la rentabilidad sean compatibles.

 

 

 

El auge de las Relaciones Publicas. Claves para su desarrollo.

octubre 26, 2008 1 Comentario

por Óscar Fajardo 

 

Los comienzos de este siglo nos están mostrando varios denominadores comunes en casi todos los consumidores. Saben de marketing, están muy informados sobre marcas, productos y servicios, tienen exceso de información y utilizan su preconsciente para obviar mucha de la publicidad que puedan recibir.

 

Sistemas de medición como los GRPs en televisión o como los CPM en internet han dejado de tener el sentido y el valor que tenían antaño. El consumidor, y sobre todo los más jóvenes, es ahora multitask. Es decir, está con el ordenador comunicándose con sus pares a través de redes sociales o mensajería instantánea mientras la televisión permanece encendida. ¿Es ese un prospecto alcanzado por nuestra publicidad? La agencia de medios y las mediciones de audiencia nos dirán que sí, cuando la realidad es que no.

 

Lo mismo ocurre con los banners y con otros formatos publicitarios en internet. El usuario ha desarrollado una especial habilidad para no verlos si no le interesa especialmente, por lo que las inversiones son desperdiciadas.

 

¿Es esto el fin de la publicidad? En absoluto, la publicidad es muy necesaria en su tarea no solo de dinamizador de la economía real, sino en su vertiente de información, persuasión y recuerdo. Sin embargo, la palabra clave en la publicidad de hoy en día es relevancia. La publicidad debe ser relevante y útil para el consumidor. Pero, para ello, es necesario un conocimiento mucho mayor de lo que a día de hoy se suele tener de nuestros prospectos para lanzar una campaña publicitaria. Los clusters y las segmentaciones de consumidores tienen que ser mucho más finas y con otro tipo de variables que no sean las puramente sociodemográficas.

 

En todo este panorama, hay una vía intermedia, que es el de las RRPP, que abre camino a la publicidad y que sortea, en ocasiones con bastante éxito, los problemas de imposibilidad de llegar con tu mensaje al público objetivo.

 

Curiosamente, las Relaciones Públicas han sido siempre una opción empleada desde casi el principio de los tiempos, y ahora vuelve con fuerza en una época de avances y nuevas tecnologías.

 

Unas Relaciones Públicas bien ejecutadas permiten generar experiencias diferentes a los públicos objetivo, ser relevantes, vencer la barrera del preconsciente y abrir el camino a nuevas vías de publicidad más directas y persuasivas.

 

Esto ha provocado que en los últimos tiempos, el auge de las RRPP haya sido extraordinario y se haya convertido en una técnica indispensable para combinar con la publicidad, el marketing directo o la promoción de ventas.

 

Definición de RRPP

 

Podemos definir las Relaciones Públicas como el conjunto de técnicas y actividades bidireccionales que se desarrollan para mejorar la imagen de las organizaciones ante sus shareholders y stakeholders y ante la sociedad en general.

 

Por lo tanto, una de las claves aquí es la palabra Relación. Efectivamente, frente a la cada vez más inusual unidireccionalidad de medios de masas, las RRPP ofrecen la tan manida bidireccionalidad y conversación con el consumidor, lo que nos permite obtener una información muy valiosa sobre el mismo y un contacto mucho más intenso que con la publicidad Above the line.

 

La otra característica de esta definición es que las RRPP van más allá del mix de marketing, puesto que en su punto de mira están todos los grupos de interés que pueden interactuar con la organización y que pueden sentir un cierto interés por ella. Esto hace que se sitúe en un plano más corporativo que solo de marketing, ya que debe dirigir las relaciones de la empresa con su entorno.

 

Tipos de acciones de RRPP

 

Al definir las RRPP con un ámbito tan amplio, tanto de objetivo como de público al que se dirige, es casi imposible narrar todas las acciones de RRPP que pueden desarrollarse, puesto que cada día surgen nuevas iniciativas que se van considerando como Relación Pública. Sin embargo, existen algunas que, por su relevancia, por su uso continuo y por su pervivencia en el tiempo, se han consolidado ya como clásicas:

 

+Ferias: cada vez más denostadas por el auge de las nuevas tecnologías y las comunicaciones a nivel mundial, las ferias han sido durante muchos años una de las acciones puntales de las RRPP, ya que en ellas se permitía a las empresas mostrar directamente sus productos o servicios, conocer a los clientes, captarlos y retenerlos, conocer a los competidores, conseguir pedidos e informarse de las últimas tendencias. Esta técnica continuará existiendo pero se derivará más hacia un networking de conocimiento que hacia un lugar de muestras.

 

+Eventos: una de las técnicas más al alza en nuestros días. No hay marca ni empresa que no haya organizado algún tipo de evento para reforzar un lanzamiento. Los eventos permiten generar experiencias únicas a los consumidores.

 

+Conferencias, Ruedas de prensa: aunque pueden ser considerados como eventos, este tipo de actos, por el público específico al que se dirigen (expertos, medios de comunicación), merecen ser tenidos en cuenta. Las nuevas tecnologías están también cambiando este panorama, comenzando a ser sustituidos por videoconferencias o por ruedas de prensa virtuales.

 

+Publicity: es la RRPP más típica, que consiste en generar noticias e información de interés para los medios de comunicación para conseguir que nuestra organización aparezca en los medios reseñada sin pagar coste alguno. La base de esta acción es ofrecer información de interés y mantener un contacto constante con los medios de comunicación. Su principal virtud es la credibilidad que aporta a nuestro producto, servicio o marca el que un medio nos reseñe y lo haga positivamente.

 

+Lobying: este tipo de acciones volverán a ser típicas en próximos tiempos, ante la dilución de fronteras entre sectores, la ardua competencia y el creciente poder del consumidor, empresas de muchos sectores constituirán lobbys verticales y horizontales para defenderse conjuntamente de las amenazas del entorno.

 

+Prescriptores: otra de las tendencias al alza en los últimos tiempos ha sido la de captar prescriptores (famosos o no) que por su perfil coincidieran con la identidad de la compañía y protagonizaran la campaña en los ámbitos de la RRPP

+Premios: otra de las acciones clásicas que permite que nuestra organización consiga relevancia durante un tiempo tanto en los medios de comunicación como en la relación que mantenemos con actores diversos de nuestro sector.

 

+Patrocinio y mecenazgo: estas dos técnicas han vivido un auge en los últimos tiempos. A pesar de ser milenarias (no olvidemos los mecenas de siglos pasados en el mundo del arte), estas técnicas vuelven a tener una presencia constante en nuestros días.

 

+RSC: la responsabilidad social corporativa en sus ámbitos económico, social y medioambiental es una manifestación más de las Relaciones Públicas.

 

Diez claves para el desarrollo de las RRPP

 

Aunque son muchas las consideraciones que hemos de tener en cuenta para poner en marcha una campaña exitosa de RRPP, existen diez claves que han de tenerse presentes para que las Relaciones Públicas sean un éxito:

 

1)     Implicación de toda la organización: esta técnica afecta a toda la organización en sus comportamientos, en sus actividades, colaborador a colaborador, directivo a directivo. De nada vale establecer un plan de RRPP desde marketing o comunicación si luego en atención al cliente no actuamos conforme a dicho plan, por ejemplo.

2)     Dotación de recursos e incentivos: la dirección debe situar la mejora de las relaciones con su entorno como uno de sus principales objetivos; y para ello debe dotar de recursos a la organización e incentivar a sus miembros a que desarrollen este tipo de técnicas.

3)     Gestión activa y continua: las RRPP no son una promoción de ventas, que comienza y finaliza en un corto plazo, medimos y cerramos. Las relaciones públicas son un continuo que no se puede abandonar de la noche a la mañana.

4)     Medir su resultado: es fundamental que cada organización dedique un tiempo importante a medir los resultados de las acciones de RRPP. Esto supone crear indicadores relevantes para el negocio y ver en qué medida las RRPP contribuyen al logro de nuestros objetivos.

5)     Alineamiento con el resto de iniciativas: las RRPP no pueden ir descolgadas del resto de iniciativas, por eso muchos apuntan a que debe existir un responsable de RRPP en la organización que tenga una visión holística y que se integre en el ámbito corporativo.

6)     Conversación: las RRPP son conversación, y más aún en nuestros días. No podemos pensar en realizar relaciones públicas desde nuestra atalaya. La relación pública supone hablar con el público objetivo, conversar, intentar entenderle y escuchar activamente.

7)     No diseñar acciones de RRPP si no tenemos clara nuestra misión, visión, identidad y cultura: el primer paso de la RRPP es saber quiénes somos, a qué nos dedicamos, qué queremos comunicar, nuestra identidad y cómo nos comportamos. Si no lo tenemos claro, la RRPP puede ser un detonante de problemas.

8)     Segmentar y después, segmentar: la RRPP necesita de una buena segmentación tanto o más que cualquier promoción. Si vamos a iniciar una relación, debemos saber muy bien con quién la vamos a iniciar para saber qué contar y qué ofrecer.

9)     Generar un sistema de información: de nada vale realizar RRPP si no capturamos la valiosa información que nos proporciona para mejorar posteriormente nuestra relación con el cliente.

10) Coordinación con el resto de acciones del mix de marketing: por último, y en un plano más operativo, debemos saber en qué momento y con qué enfoque debe ser lanzada la RRPP en relación con el resto de variables del mix de marketing.

 

Ventajas e inconvenientes

 

Para finalizar, veamos las ventajas e inconvenientes de la puesta en marcha de una campaña de RRPP.

 

Ventajas:

 

-Permite ofrecer al consumidor experiencias diferentes

-Proporciona confiabilidad y garantía a la oferta de la empresa

-Su coste no es elevado

-Permite superar el exceso de información al que se somete al consumidor actual

-Refuerza la imagen que queremos transmitir

-Ofrece una presencia constante en la sociedad y el entorno en el que nos desarrollamos

-Acerca la identidad de la empresa a la realidad cotidiana del consumidor

-Humaniza a la empresa

-Nos proporciona un mayor conocimiento de nuestros consumidores

 

 

Desventajas:

 

-Cobertura limitada de las acciones

-No garantiza resultados

-Dificultad en su medición

-Su empleo constante está provocando un cierto desgaste ante el consumidor

-Dificultad de entender la RRPP como una técnica que afecta a toda la organización y no solo a un área.

-Pone al descubierto disonancias en la organización respecto a su identidad corporativa y a su cultura.

 

Concluyendo, debemos comentar que las RRPP se antojan como una técnica indispensable en su desarrollo en nuestros días si queremos obtener cierta relevancia y superar el ruido mediático y promocional que vivimos hoy en día. Además, no hay que olvidar que la empresa, aunque no haga nada, se relaciona con su entorno, y esa relación ya implica una cierta imagen, por lo que solo un desarrollo de las RRPP permitirá manejar esa imagen para hacerla coincidir con nuestra identidad a transmitir.

 

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