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Archivo para la Categoría "Comunicación corporativa"

Cómo realizar un despliegue exitoso de planes en las organizaciones

noviembre 19, 2011 Deja un comentario

por Óscar Fajardo

 

Uno de las principales diferencias entre un plan exitoso (ya sea un plan estratégico, de negocio, operativo, de marketing, comercial, etc) y otro que no lo es, se encuentra en su despliegue en la organización y en su posterior implementación.

 

Muy a menudo, los responsables de elaborar el plan emplean mucho tiempo para realizar un plan y diseñarlo, y en cambio dedican poco tiempo a su comunicación e implementación. Al final, el resultado es un plan poco compartido y deficientemente ejecutado que genera ineficiencias en todos los ámbitos: de llegada al mercado, de relación con clientes y stakeholders, de coordinación interna, etc.

 

Para evitar esto, es conveniente trabajar el despliegue o roll out del plan como podemos hacer con la política de prototipos. Al igual que se hace con los prototipos, realizamos uno y lo desplegamos para que el público objetivo nos devuelva sus opiniones y luego vamos refinando hasta el resultado definitivo. El roll out del plan en este sentido se asemeja a un prototipo.

 

Fases para un despliegue exitoso del plan

 

Podemos distinguir una serie de fases que ayudarán a que el plan sea compartido y se asegure un correcto despliegue:

 

1)     Elaboración del borrador del plan: en esta fase, el área que dirigimos trabaja de forma conjunta en el análisis del entorno, en el diagnóstico de la situación, en la fijación de factores clave y en la definición de las líneas estratégicas que dirigirán el trabajo así como los objetivos. Además, se plantearán ya una serie de iniciativas a llevar a cabo dentro de ese plan en un ámbito más operativo. Este plan surge tras haber compartido situación con distintas áreas y capturar información de mercado.

2)     Roll out/despliegue interno y externo: en fase borrador, el equipo identifica las áreas clave que deben conocer y compartir este plan (tanto las internas como colaboradores externos); una vez identificadas, se les envía el plan para que trabajen y discutan el marco estratégico previsto y las iniciativas planteadas. Es como si fuera el prototipo. Posteriormente hemos de reunirnos con esas áreas para conocer sus impresiones.

3)     Refino del plan: con las aportaciones externas e internas, se refina el plan y se aterrizan ya las iniciativas concretas a desempeñar y los medios que hay que poner tanto en RRHH, como en sistemas y tecnología, así como las necesidades que tendremos con el resto de áreas funcionales.

4)     Segundo roll out: en este caso, a cada área les hacemos llegar de nuestro plan las iniciativas definitivas y lo que necesitamos de ellas para que lo incluyan en su plan de trabajo. Aquí todavía puede existir algún retoque final al plan que debemos incluir.

5)     Objetivos y presupuestación: ahora que sabemos qué vamos a hacer y con qué medios, es el momento de fijar los objetivos para cada una de las iniciativas y comenzar a pedir presupuestos sobre los medios que necesitamos.

6)     Compartir objetivos con las distintas áreas: aquí simplemente enviamos a las distintas áreas nuestros objetivos para que los incluyan en sus distintos planes de trabajo.

7)     Presentaciones definitivas: nuestro plan será posteriormente presentado tanto a las direcciones superiores como a distintas áreas y colaboradores, por lo que debemos disponer de una serie de presentaciones ya definitivas en modelo resumen ejecutivo y en modelo más extenso para utilizarlo en distintas ocasiones en el ejercicio. Esto permitirá que todos manejen siempre el mismo mensaje y lenguaje en relación a nuestro plan.

8)     Implementación: a partir de aquí, ya es elaborar nuestro gantt o cronograma e implementar las iniciativas previstas en el plan. Al haber sido compartido y participado por las distintas áreas, estas habrán incluido en sus respectivos cronogramas nuestro plan por lo que la ejecución será más sencilla.

 

Respecto al tiempo que debe lugar esta interacción y proceso, no debe llevarnos más de un mes y medio. Y para ponerlo en marcha es necesario no tener miedo a compartir los puntos de vista, impresiones y estrategias, ya que esto contribuirá a hacer un plan mucho más rico y compartido.

 

 

La gestión del conflicto en las organizaciones

junio 27, 2010 Deja un comentario

Por Óscar Fajardo

En la sociedad del conocimiento y de las nuevas tecnologías, donde todo se vuelve intangible y las fronteras de los sectores se diluyen, aparecen nuevos modelos de organización empresarial cuyo paradigma es la rapidez y la flexibilidad, la ausencia de jerarquías y la forma horizontal y casi plana.

A esto se le añade el funcionamiento por proyectos y programas y la necesidad de un mayor desarrollo de iniciativas transversales, así como un abandono de las jerarquías clásicas para dar paso al famoso entrepreneurship, lo que supone un mayor poder del individuo en el interior de las empresas y un nivel de autoridad difuso, más basado en lo moral y en la capacidad que en el poder otorgado.

Esta nueva situación se ha abordado profusamente en la literatura actual en todo lo relacionado con las nuevas estructuras de las compañías y las relaciones internas y externas, así como en los nuevos roles de las personas que forman parte de ella. Sin embargo, se suele dejar fuera u ocupa muy poco espacio en estas obras el tema de la gestión de los conflictos.

Parece muy probable que si no existe una jerarquía clara, si la autoridad es oscilante, si no hay áreas muy delimitadas y si la transversalidad es la nueva forma de desarrollar proyectos más allá de las funcionalidades clásicas, existen muchas más zonas para que se produzca el conflicto entre personas.

Esas zonas, que yo he venido a denominar zonas de fricción, se multiplican en este nuevo planteamiento por infinito, ya que lo que antes se reducía a conflictos aislados jefe-subordinado y entre áreas funcionales, de servicio y unidades estratégicas de negocio, ahora se producen entre el individuo y todo lo que le rodea.

Por eso, las personas deben desarrollar capacidades y habilidades relacionadas con la gestión de estos conflictos.

Que es un conflicto

Un conflicto es una situación en la que dos o más partes perciben que existen posiciones enfrentadas cuya realización conjunta es incompatible y donde dichas posiciones son interdependientes.

Esto supone que para que exista un conflicto, lo primero es que deben existir dos o más partes; lo segundo es que esas partes deben tener posiciones claramente encontradas y, lo que es más importante, que sean percibidas como tales. Esto supone que el conflicto no existe si aunque haya posiciones enfrentadas, una de las partes no lo percibe como tal. Esto es importante porque trabajar las percepciones es importante para reducir el conflicto.

Por último, es necesario que las posiciones sean interdependientes; esto supone que no se puede dar curso de acción a una sin que la otra no se vea afectada.

Tipos de conflicto

Existen dos tipos de conflicto: el funcional, que es positivo y que puede generar una corriente que beneficie a la empresa y el disfuncional, que genera el bloqueo en la organización y la incapacidad de avanzar.

Lógicamente, en la interacción entre individuos y grupos, el conflicto siempre va a existir, pero el líder efectivo debe intentar erradicar el disfuncional y potenciar el funcional.

Proceso para tratar el conflicto

Podemos seguir una serie de etapas básicas en todo conflicto que nos ayudarán a gestionarlo de una forma más adecuada.

-Identificación: se trata de identificar dónde se está produciendo el conflicto, quién está involucrado y las causas que lo provocan. Estas causas pueden ser de diversa índole:

*Físicas: la propia distribución de puestos y áreas en la empresa, las condiciones físicas de trabajo y otras pueden ser causa de conflicto.

*Psicológicas: a menudo los conflictos provienen más de una percepción viciada de las cosas o de una situación particular del individuo que de un problema real en si mismo.

*Sociológicas: casi siempre existen en los conflictos causas relacionadas con la falta de empatía, escucha activa e incapacidad de trabajar en equipo.

*Funcionales: a menudo, el desempeño de una función y el cumplimiento de sus objetivos parecen incompatibles con las de otras áreas; son clásicos los conflictos comercial-MK, comercial-financiero o Mk-producción, por poner un ejemplo.

*Dirección, sistema político y organización/cultura: tanto la forma de dirigir, como la estructura organizacional como los valores predominantes en la empresa pueden favorecer un mayor conflicto.

*Comunicación: una mala comunicación es el origen de muchos conflictos. Es importante trabajar los canales de comunicación de forma clara y constante.

En esta etapa es básico reconocer la existencia del conflicto, la necesidad de resolverlo y la actitud de escuchar a todas las partes sin prejuicios.

-Diagnosticar la situación: es básico fijar cuáles son los factores clave a trabajar tras haber analizado la situación.

-Objetivos de resolución: se trata de fijar una serie de metas a alcanzar (transformar el conflicto disfuncional en funcional, etc).

-Estrategias de resolución: es evidente que cada conflicto, por su origen, tiene unas soluciones específicas, pero lo primero que debemos hacer es identificar las partes afectadas y focalizar nuestros esfuerzos sobre ellas, no desviando nuestra atención sobre otras partes que no están en conflicto. Se trata de aislar claramente el conflicto para que no produzca un efecto contaminación.

Una vez aislado e identificado, tenemos que tener en cuenta qué reacciones pueden tener las personas en estos conflictos, que van desde el competidor que querrá ganar siempre, hasta el evasivo que quiere no enfrentarse aún a costa de salir perdiendo, pasando por los acomodaticios, los colaboradores o los conciliadores.

Así, debemos implicar más al evasivo, apoyarnos en los colaboradores y en los conciliadores, dotar de responsabilidad a los acomodaticios y sacar de su zona de dominio al competidor para que reduzca su exigencia.

Otra cuestión importante es la rápida resolución; los conflictos deben resolverse y eliminarse totalmente; no puede quedar ningún rescoldo porque luego las reproducciones son más peligrosas.

Una vez tomadas estas medidas, debemos ver si el conflicto esta provocado por las variables anteriormente mencionadas:

Si es físico, a veces mínimos cambios en la distribución o mejora en las condiciones son suficientes.

Si es psicológico, debemos cambiar las percepciones y esto a menudo se hace moviendo horizontalmente a las personas para provocar su empatía.

Si es sociológico, debemos buscar marcos de acuerdo relacionados con la visión de la empresa y con su misión para volver a construir las relaciones.

Si es de dirección/cultural u organizativo, debemos revisar los estilos de liderazgo, los valores que fomentamos en la organización y la estructura.

Por último, si es de comunicación, se debe explicitar muy bien cuál es el problema y compartirlo entre todos en un mismo entorno sin ruidos comunicativos.

-Seguimiento: es importante que una vez tratado y resuelto el conflicto, se realice un seguimiento para saber si ha sido superado o necesita otra intervención.

En definitiva, los conflictos siempre van a existir, y la mejor solución es tener una metodología sencilla para abordarlos, ya que una de las claves es atacar el conflicto cuanto antes, puesto que cuanto más cerca del origen del mismo trabajemos, más sencillo nos resultará su resolución.

La implementación de los nuevos puestos en las organizaciones. Claves para el éxito

marzo 21, 2010 Deja un comentario

por Óscar Fajardo

Uno de los acontecimientos que ocurren continuamente en las organizaciones y que generan más estrés en las personas es la generación de nuevos puestos, con nuevas funciones y nuevos roles en la estructura de la empresa y su posterior implementación.

Como es sabido, los cambios siempre generan tensión en los primeros momentos, puesto que las personas se enfrentan a nuevas situaciones no controladas que las hacen moverse en territorios desconocidos donde reina la incertidumbre.

Para acortar esta fase de estrés y enfocar bien los esfuerzos, el proceso de implementación de nuevos puestos en las compañías es fundamental. Pero, desgraciadamente, es un proceso que pocas veces se acomete de forma correcta ya que no se le da la importancia que tiene y, sin embargo, es una de las claves para el buen funcionamiento del negocio.

Así como cuando acometemos la adquisición de algún recurso de capital no dudamos en realizar estudios para comprobar su utilidad y necesidad y para posteriormente conocer su ubicación y su vida útil, no ocurre lo mismo con las personas y sus puestos de trabajo.

Una mala definición y un mal proceso de implementación del puesto puede provocar que la inversión sea baldía, que la persona que lo desempeñe sufra un desgaste innecesario y que el funcionamiento de otras áreas se vea afectado.

Qué significa implementar un puesto

Implementar un puesto es el proceso por el cual la dirección de una organización analiza su situación actual desde el punto de vista interno y externo, detecta posibles gaps respecto a sus recursos para afrontar los nuevos retos, define el puesto que puede dar solución al gap, introduce el puesto en la organización, lo acompaña y realiza un seguimiento constante del mismo en los primeros tiempos.

Por lo tanto, vemos que la implementación no es un fenómeno improvisado, sino que siempre responde a unas necesidades detectadas y requiere de una planificación detallada y un seguimiento estricto por parte de la dirección.

Etapas de la implementación de un puesto desde la dirección

+Análisis de la situación/diagnóstico: la dirección, junto con el responsable del área donde pueda ser necesario el puesto, deben analizar bien la situación del macroentorno, del microentorno (sector, mercado, etc) y también la situación interna para saber exactamente si el momento actual requiere que desde la empresa se genere un puesto que de respuesta a un gap detectado y desde qué lugar y con qué funciones y recursos se le va a acompañar.

+Acuerdo sobre la necesidad del puesto: es fundamental que el responsable del área donde se va a crear el puesto, su responsable inmediato y RRHH compartan la necesidad de la existencia de ese puesto. Todo puesto está destinado al fracaso si no es compartida dicha necesidad por estas partes de la organización. También es básico que estos responsables sean conscientes de que el puesto no es para cubrir una necesidad operativa de un momento coyuntural, para lo que podría haber otras soluciones, sino que es un puesto necesario en la estructura para los próximos tiempos.

+Definición del puesto: liderado por el responsable de área y acompañado por su superior y por RRHH, es el momento de definir el puesto. Aquí se debe dar un nombre al puesto que represente claramente sus funciones, fijar su misión, sus objetivos, sus funciones, sus responsabilidades y su situación en organigrama, donde se establece su nivel de autoridad, jerarquía, ámbito de control, rol y nivel de relación con el resto de áreas. También se fijan los requerimientos para ese puesto tanto desde el punto de vista físico, psicológico, sociológico como desde el punto de vista de la formación y experiencia; por último, se fija la banda salarial y la definición del salario (tanto fijo como variable más posibles primas)

+Búsqueda y selección de candidato: aunque esta etapa daría para otro artículo, aquí nos limitaremos a decir que con el paso anterior hecho, ahora lo que se trata es de buscar candidatos internos en primer lugar y si no los hay, externos, para ocupar ese puesto.

+Comunicación del puesto: otra fase fundamental. Aquí, se debe elaborar un documento claro que resuma la definición del puesto y debe ser comunicado a toda la organización. La línea directiva lo hará a sus pares y a las direcciones superiores; el responsable de área se encargará sobre todo de la comunicación a toda la gente de su área y a las áreas con las que más se relaciona: por último RRHH lo hará en el resto de la organización empleando las vías habituales (tablones, publicaciones periódicas, intranets, web social, etc)

+Acogida del puesto: si es una persona nueva en la empresa, RRHH y su responsable de área le diseñarán una serie de entrevistas con distintas áreas para que tenga una visión general de la organización; posteriormente, el responsable de área lo presentará a todas las divisiones con las que habitualmente trabajará este nuevo puesto y contará detenidamente el puesto y su definición. Este segundo paso también se hará si la persona elegida pertenecía ya a la organización.

+Integración definitiva en el área: el responsable inmediato le presentará con más profusión a sus nuevos compañeros y les recordará sus funciones y su ámbito de control en esta área.

Dicho responsable le mostrará los objetivos estratégicos del área, las principales estrategias y los principales planes de acción, así como la cultura y forma de funcionamiento de su departamento, con sus actividades y procesos comunes, su forma de planificarse y organizarse, su estilo de dirección y los controles que se van a desarrollar. Se trata de que la persona recién entrada conozca cómo funciona su área, qué funciones cumple, cómo se organizan y qué procesos y metodologías emplean para adaptarse a ellas cuanto antes.

Desde el primer momento, se integrará a esta persona en toda la dinámica del grupo para que pueda trabajar cómodamente, y se le dotará de los recursos necesarios.

Es importante que en la primera entrevista de trabajo entre responsable y subordinado, el primero explique claramente lo que espera de él y le pregunte acerca de sus expectativas del puesto, para que todos compartan lo que debe conseguirse.

+Seguimiento: una vez integrado, durante los primeros meses (más o menos los tres primeros meses) la dirección debe hacer un seguimiento sobre la integración del puesto, acompañado por RRHH, mientras que el responsable directo llevará a cabo un seguimiento un poco más intensivo que al resto de su equipo hasta que vea que la integración es plena.

La integración desde el punto de vista del trabajador

Hasta ahora hemos visto el proceso que sigue la dirección hasta ser integrado el puesto en la organización. Pero, ¿cómo debe abordar el proceso la persona elegida?

Debe seguir los siguientes pasos:

+Humildad, optimismo y actitud de aprendizaje: lo primero que el trabajador ha de ser consciente es de que en el nuevo puesto debe aprender nuevas funciones, nuevas formas de organizarse, nuevas competencias, lo que requiere humildad, optimismo y ganas de aprender.

+Comunicar el optimismo y la buena disposición: por supuesto, esa actitud del primer punto, debe mostrarla al resto de la organización de forma continua.

+Exigir que el puesto este claramente definido: este punto es clave, no hay que tener miedo a exigir a los responsables que el nuevo puesto esté claramente definido y determinado, que sea entendido como necesario y que se le dote de los recursos suficientes. No tener miedo a preguntar y exigir en todos los ámbitos (nivel de autoridad, retribución, responsabilidad, recursos, etc)

+Exigir una comunicación clara a todas las áreas y un acompañamiento en la presentación del puesto: el puesto debe ser claramente comunicado y debe hacerse desde el primer momento; esto es clave, no debe dejarse pasar ni un minuto desde el anuncio hasta el proceso de comunicación del puesto. El primer objetivo del trabajador es hacer que su puesto sea conocido y entendido desde el primer momento.

+Integración en el nuevo área: se debe intentar integrar cuanto antes, no demorar ni el traslado a las nuevas dependencias, ni la participación en reuniones del área, ni el acceso a la información relevante y el conocimiento de la organización y los procesos, así como su adopción. Se debe pedir cuanto antes una reunión con su nuevo responsable donde el nuevo trabajador exponga lo que espera del puesto y el responsable le cuente lo que espera de él y lo que le va a proporcionar para su correcto desempeño.

Sí físicamente se demora la integración, por lo menos debemos comenzar a emplear toda la infraestructura de dicha área (secretarias, administrativos, etc) para que se nos perciba ya como miembros de pleno derecho. Por supuesto, exigir estar en todas las listas de distribución de comunicaciones del departamento y participar en la dinámica del departamento (comidas conjuntas, etc), así como buscar encuentros informales y reuniones formales y estar muy presente físicamente en el nuevo espacio físico (visitas habituales, etc)

+Petición de información relevante: el nuevo trabajador debe haber hecho en todo este proceso una reflexión de cómo cree él que debe ser este puesto, su desempeño y su relación con el resto. Fruto de esto y tras reunirse con su responsable, pedirá toda la información relevante del área para ponerse al día y compartir la visión del resto del equipo.

+Realización de planes: desde el primer momento, si hemos hecho bien todos los pasos anteriores, ya podremos comenzar a realizar los planes del puesto, ya que sabremos bien lo que debemos ofrecer y lo que se nos pide. Habrá un plan de área para ese puesto, donde se especificarán las distintas iniciativas a desarrollar con sus objetivos, estrategias, acciones y control y otro plan propio de la organización del área del puesto dentro del nuevo departamento. A estos planes hay que sumarle un plan de integración que contemple todos los pasos a dar (los vistos hasta ahora y los posteriores de seguimiento, reuniones con nuevos compañeros de área, etc) realizado por el propio trabajador para conseguir que esta integración sea plena. Por lo tanto, la integración requiere un plan específico del empleado que contemple el nivel de relación funcional, estructural y relacional con los nuevos compañeros y las distintas acciones a acometer para que el proceso sea exitoso. Es un trabajo en sí mismo que debe convivir con las propias tareas funcionales del puesto y con sus relaciones con otros departamentos.

+Seguimiento y control: una vez integrado, se trata de desarrollar ya el trabajo habitual y de tener un seguimiento y control del responsable del departamento, al igual que tienen el resto de los miembros más antiguos de dicho departamento.

Así pues, vemos que la implementación del puesto es un trabajo en sí mismo y que es el primer objetivo a la hora de poner en marcha una nueva función y nuevas responsabilidades. De nada vale hacer plan alguno por muy brillante que sea si no se ha producido la integración adecuada. En las primeras fases de un nuevo puesto, conviven por tanto los trabajos de comenzar a desempeñar las nuevas funciones y el de la integración en la nueva área. Solo trabajando en paralelo se conseguirá el éxito en este ámbito. Y en ello, el tiempo es fundamental. Debemos acelerar la integración tanto física como funcional, estructural y relacional.

La importancia de la Comunicación Corporativa en las organizaciones. Claves para su gestión

enero 25, 2009 Deja un comentario

por Óscar Fajardo

 

Vivimos en un mundo hipercomunicado. La penetración de los teléfonos móviles supera el 100 % en países como España; el número de horas que dedicamos a estar en internet y comunicarnos supera ya al dedicado a la televisión; las nuevas tecnologías y los nuevos avances se vuelcan en gran parte en una mejora de las comunicaciones y en crear redes sociales donde la comunicación juega un papel fundamental.

 

En definitiva, ya no estamos en una sociedad de la información, estamos en la sociedad de la comunicación. En un entorno de sobrecapacidad, de excedente de posibilidades y opciones, nada tan importante como la comunicación para hacer oir nuestro mensaje y hacerlo comprender. La conversación es cada vez más popular que el monólogo, y además esa conversación salta las fronteras de sectores, países y perfiles de clientes habitualmente segmentados por criterios sociodemográficos.

 

En este nuevo panorama, ¿cómo deberían responder las organizaciones?

 

Claramente, la primera decisión que deben tomar es la de colocar el concepto comunicación y lo que ello conlleva en primera línea de gestión. Esto supone cambiar el rol de las actuales áreas de Comunicación Corporativa, con el fin de que se comprenda que ante la nueva situación, se requieren nuevas fórmulas y papeles en su desempeño habitual, que deben ir acompañadas de competencias diferentes a las antaño requeridas.

 

¿Qué es la comunicación?

 

Antes de pasar a analizar qué debe ser el área de Comunicación Corporativa y que funciones ha de cumplir, debemos comprender bien el concepto de comunicación y saber su alcance.

 

Por comunicación entendemos el acto por el cual se estructura y elabora un mensaje determinado, se emplea un medio para su transmisión, se transmite a un receptor definido y dicho receptor lo decodifica para volver a iniciar un proceso de comunicación de retorno de dicho mensaje.

 

Por tanto, la comunicación no es un hecho unilateral, no es un monólogo, sino que requiere de un receptor que sepa decodificar el mensaje y que tenga posibilidades de dar un feedback al emisor; y todo ello a través de numerosos medios.

 

La principal lección de esta definición para las organizaciones es la de concienciarse de que la comunicación es cosa de dos o más agentes, no solo de uno. Que aquello que queremos comunicar no solo depende de cómo lo digamos y dónde lo digamos, sino que también depende de cómo lo entiendan los receptores.

 

Esto supone que el mensaje deja de pertenecer exclusivamente a la empresa y que la propiedad de la comunicación se vuelve compartida.

 

Entender este punto de partida es fundamental para poder desarrollar una comunicación corporativa adecuada.

 

La segunda lección de esta definición es que este acto de comunicar no es propiedad de un área, un responsable o un grupo de personas únicamente, sino que todos tenemos la posibilidad de comunicar; en realidad, todos comunicamos de manera constante y continua, por lo que el campo de la comunicación corporativa se hace extenso y complejo.

 

¿Qué es la Comunicación Corporativa?

 

Siguiendo la definición de comunicación proporcionada en líneas previas, la comunicación corporativa es el acto por el cual una organización emite una serie de mensajes a través de una serie de medios a un conjunto de  receptores con la intención de transmitir ideas y conceptos determinados.

 

Esto nos plantea un gran problema inicial cual es el de la incapacidad de restringir en un área única el control de la comunicación que realiza cualquier miembro de la organización dentro de su rol como integrante o fuera de él.

 

Y esta es la principal idea que esta definición nos debe dejar. Todo en la organización comunica; sus empleados, sus colaboradores, sus procesos, sus estructuras, sus objetivos, sus estrategias, su estilo de dirección sus decisiones; y no solo en el desempeño de sus funciones, sino también fuera de ellas. Por lo tanto, cada trabajador, por ejemplo, es un potencial agente de comunicación corporativa, tanto dentro como fuera de la organización.

 

Ante este hecho, parece claro el papel estratégico del área de Comunicación Corporativa.

 

 

¿Qué misión y funciones debe tener en la organización el área de Comunicación Corporativa?

 

Antes de hablar de la misión de esta área, hay que crearla. El primer paso ha de ser el de poner en marcha en toda organización un área dedicada a la comunicación corporativa.

 

Respecto a la misión, aunque cada empresa definirá la suya de acuerdo a su historia, experiencia, objetivos y estrategias, la misión básica de la comunicación corporativa es la de fijar el marco de contenido a comunicar en el que debe moverse la compañía con el fin de asegurarse coherencia y consistencia en sus mensajes y liderar la actividad comunicativa. Esto significa que la dirección comprende que la mejor manera de conseguir comunicar aquello que queremos comunicar es precisamente el aceptar que este hecho comunicativo le pertenece a todo el mundo, emisor y receptor, y no solo a una parte, y que lo único que podemos hacer es establecer un “terreno de juego” con unas pautas básicas que sean comprensibles por todos los implicados y que aseguren que siempre comunicamos un mensaje similar que asegurará una consistencia a nuestra organización.

 

Por lo tanto, la Comunicación Corporativa no es la única fuente de la que parten los mensajes hacia shareholders y stakeholders, sino que es el lugar en el que se elabora el espacio comunicativo en el que la organización debe moverse.

 

En relación a sus funciones, podemos resumirlas en cinco funciones básicas:

 

-Definir las claves de comunicación de la organización

-Localizar y administrar los medios y soportes fundamentales para dicha comunicación

-Asegurar el correcto funcionamiento de los procesos y canales de comunicación de la organización

-Definir y priorizar los públicos objetivos de nuestra comunicación

-Controlar y medir lo relacionado con el aspecto comunicativo de la organización tanto interna como externamente.

 

 

¿Qué lugar ocupa la Comunicación Corporativa en el organigrama y qué rol debe poseer su responsable?

 

Respecto al lugar que debe ocupar en el organigrama, el área de comunicación corporativa debe depender directamente de la dirección general, presidencia u organo de mayor poder funcional en la organización. Esto es debido a que cualquier otra dependencia jerárquica limitaría el alcance de sus funciones e impediría que los mensajes y la comunicación fuera coherente y global en toda la compañía.

 

La Comunicación Corporativa abarca tanto a la interna como a la externa (incluyendo esa cualquier tipo de contacto con clientes, competidores, stakeholders y shareholders).

 

Por lo tanto, la comunicación interna abandona los RRHH y se engloba en un área de mayor alcance como la Comunicación Corporativa.

 

En lo referido al rol del responsable de esta área, ya no estamos hablando de Gabinetes de prensa, ni de directores de arte; todo esto no son más que partes determinadas de un todo mayor que es la Comunicación Corporativa. Por lo tanto, se requiere un perfil de directivo con visión global, con conocimiento empresarial amplio (en todos los ámbitos, MK, Comunicación, RRHH, Sistemas y tecnología, Asesoría Jurídica, eco-financiero, etc) y con experiencia en el trato con clientes externos. Por lo tanto, es un perfil muy completo y multifuncional. Esto significa que su papel debe estar en lo más alto de la organización.

 

Este responsable debe:

 

-Asesorar a la dirección general en los objetivos de comunicación de la organización y en su estrategia posterior

-Garantizar la coherencia, consistencia y relevancia de toda la comunicación de la organización y de sus diferentes manifestaciones

-Gestionar la identidad corporativa, la imagen de la organización y la arquitectura de marcas (su organización, su identidad visual, su alcance, sus relaciones)

-Fijar las pautas y políticas de comunicación  de la organización a nivel interno y externo

-Dirigir e implementar las comunicaciones en el ámbito institucional y corporativo en los diferentes medios y soportes

 

Y, finalmente, otra novedad que debe implementarse es que la Comunicación Corporativa debe dejar de tener un papel de staff como mero asesor para el resto de las áreas de la compañía y adquirir una función ejecutiva en el ámbito de la identidad e imagen corporativa y en el ámbito de los mensajes corporativos. Por lo tanto, el resto de áreas deben adecuarse a lo fijado en este área sobre política de marcas y valores a transmitir, por ejemplo.

 

Por lo tanto, en este artículo hemos visto como la Comunicación Corporativa se debe convertir en uno de los principales ejes de las organizaciones en nuestros días, ganando mucho más peso, sentándose al lado de la Dirección General, y adoptando un papel ejecutivo y activo en la gestión de la comunicación en toda la empresa. 

 

Solo así es posible garantizar una coherencia en el mensaje que se antoja fundamental para poder ofrecer a la sociedad una organización responsable y fuerte.

 

 

Las cinco variables básicas del éxito en el entorno on line

enero 11, 2009 Deja un comentario

por Óscar Fajardo 

 

El continuo trasvase de audiencias de los medios tradicionales al mundo on line en todas sus manifestaciones y medios (redes sociales, blogs, wikis, metaversos, microblogging, etc) está provocando un cambio en el paradigma relacionado con las campañas de imagen, el branding, el marketing y la comunicación.

 

El modelo unidireccional desde el que se trabajaba antaño, en el que las organizaciones ideaban un mensaje que trasladaban a audiencias más o menos grandes a través de una segmentaciones basadas en aspectos sociodemográficos entremezclados con alguna variable psicográfica y mediante unos soportes más o menos masivos que medían su eficacia con GRPs y otros indicadores relacionados con la cobertura y la frecuencia están manifestándose claramente insuficientes para alcanzar el éxito en las campañas.

 

Así, los nuevos medios on line convierten al marketing en bidireccional, hacen que el monólogo se convierta en conversación, y que la intensidad de inversión no sea en planes de medios y creatividad exclusivamente, sino en gestión activa de relaciones.

 

Claro ejemplo paradigmático es el de la victoria de Obama en las elecciones norteamericanas de 2008, donde el candidato por aquellas fechas logró su triunfo cimentándolo en comunidades on line, estableciendo un continuo y transparente contacto con los electores y logrando un medio de financiación a través de micropagos que se ha convertido en un ejemplo de cómo emplear las nuevas tecnologías para lograr objetivos de máximo nivel.

 

Mientras algunas empresas y personajes como el mencionado Obama se han dado cuenta de la importancia de integrar la comunicación y la promoción on line y off line y destinar recursos de manera combinada, otras organizaciones todavía no han operado este cambio y esto provocará que más rápida que lentamente vayan quedando fuera de la relevancia exigida para lograr sobrevivir.

 

En este ecosistema de continuo cambio y de avances constantes, donde la incertidumbre domina gran parte de las actuaciones de las empresas, existen cinco variables que han de ser respetadas por todas aquellas organizaciones que deseen realizar campañas on line, que vayan a establecer una estrategia de branding o que simplemente establezcan canales constantes de comunicación vía internet.

 

Cinco variables para el éxito on line

 

-Relevencia: esta primera variable es a menudo olvidada por las organizaciones cuando entran en internet. Parece que lo que domina es más el propio medio que el mensaje, cuando esto no es cierto. El mensaje-contenido de lo que vamos a contar debe ser de interés, debe ser relevante para la audiencia a la que nos dirigimos. Sin esta primera premisa, nada de lo que hagamos posteriormente podrá convertirse en éxitoso.

 

 

-Influencia: desde el momento en que se ha consolidado la web social y el marketing se convierte en conversación, la influencia pasa a tener una importancia destacada. Ahora ya no vale con medir la gente que ha visto nuestro mensaje, hay que idear nuevos indicadores que midan la influencia real que ha tenido ese mensaje en la audiencia, y sei ese mensaje ha provocado hilos de conversación posteriores y participación de personas influyentes que ayuden a difundir nuestro mensaje con mayor credibilidad.

 

-Visibilidad: si bien esta variable ha sido importante tanto en el punto de venta como en los medios tradicionales, en el mundo on line la diferencia es que la visibilidad no es comprable como antaño. Antiguamente uno se podía asegurar una cierta audiencia si pagaba más dinero que el resto por estar en prime time en televisión, por ejemplo. Ahora ya no es el dinero ni el presupuesto lo que garantiza la visibilidad. Son la relevancia y la influencia las que nos garantizan que estemos más o menos visibles. Prueba de ello son los buscadores y, sobre todo, el posicionamiento orgánico en los mismos.

 

-Notoriedad: la notoriedad on line ya no está relacionada con la frecuencia y la cobertura de los medios masivos, que garantizaban a lo largo del tiempo una cierta notoriedad. Podemos invertir miles de euros en banners en medios on line de audiencia masiva, y sin embargo no tener notoriedad. Sin embargo, muchas marcas y productos han tenido notoriedad con escasa inversión, gracias sobre todo a un contenido relevante para la audiencia, que a su vez ha motivado que el mensaje se convierta en influyente y se haga más visible, lo que deviene en marcas con una mayor notoriedad.

 

-Transparencia: por último, nada de esto tiene posibilidad de ponerse en práctica si nuestro mensaje no es transparente; con transparencia quiero decir que cualquier comunicación que se haga con la audiencia debe ser veraz y sincera, de lo contrario el resto de las variables se verán afectadas.

 

En definitiva, la comunicación y la forma de llegar a los consumidores ha cambiado, y ese cambio sugiere nuevos paradigmas y pautas para comunicarse con ellos de forma adecuada. Los antiguos modelos del pasado pueden seguir teniendo cierta importancia, pero no son ya los únicos que deben ser empleados con profusión para lograr los objetivos planteados.

 

 

 

 

 

El concepto de Posicionamiento en las empresas y estrategias para su desarrollo

por Óscar Fajardo

El Posicionamiento es posiblemente uno de los conceptos más manejados en el mundo del management actual y, sin embargo, es uno de los peor entendidos a la hora de definirlo y de ponerlo en práctica. 

Lo que parece claro y todos hemos asumido, es que en los primeros tiempos del siglo XXI, el Posicionamiento es una base fundamental para todas aquellas organizaciones que pretendan diferenciarse y tener una larga vida. Con el poder de negociación y elección en manos del cliente, con empresas globalizadas que compiten en todo el mundo, con innovaciones constantes que dejan obsoletos los productos y servicios en escaso tiempo y con una competencia cada vez más feroz, parece claro que hoy más que nunca se cumple una de las leyes de Ries en la que comentaba que la verdadera batalla se juega en la mente del consumidor. 

Y es ahí donde el Posicionamiento adquiere una relevancia básica y fundamental. A pesar de ello, son pocas las compañías que acometen una estrategia clara de posicionamiento. Tanto es así, que en las escuelas de negocio más relevantes, muchos de sus docentes todavía siguen hablando del ejemplo de posicionamiento de la marca Volvo como equivalente de seguridad como uno de las muestras paradigmáticas de posicionamiento, aun a pesar de que la firma de automóviles hace tiempo que perdió dicho posicionamiento. Esto es fruto de la dificultad para encontrar ejemplos de empresas que hayan realizado un trabajo de posicionamiento adecuado en los últimos tiempos. 

Concepto de Posicionamiento

A la hora de plasmar el concepto de Posicionamiento, la definición más extendida es la de que Posicionamiento es el lugar que ocupa nuestra marca en la mente del consumidor. Aun siendo un definición bastante ajustada y sencilla, el Posicionamiento tiene un factor que no aparece en esta definición, cual es la competencia. Y tampoco queda muy claro que queremos decir con la palabra lugar.  

El Posicionamiento, por tanto, podríamos definirlo como la imagen percibida por los consumidores de mi compañía en relación con la competencia.  El primer concepto de importancia es que, efectivamente, el Posicionamiento es una batalla de percepciones entre mi marca y mi compañía y la de los competidores.

Y el segundo concepto de interés, es que al ser el ámbito de las percepciones, se juega sobre todo en la mente del consumidor. Es por ello que en el proceso de Posicionamiento, no solo cuentan las acciones que desde la empresa desarrollemos, sino que también dependerá de los públicos de interés que afecten a nuestra comunicación y de las percepciones del consumidor, así como de las acciones desarrolladas por la competencia. 

El Posicionamiento así entendido nos lleva a poner en marcha un proceso de análisis tanto interno como externo para conseguir la imagen ideal en la mente del consumidor frente a la competencia. Una de las dudas que pueden surgir ante esta definición es la diferencia que existe entre imagen y posicionamiento.

La diferencia fundamental es que la imagen es cómo me perciben los consumidores mientras que el posicionamiento es cómo me perciben los consumidores frente a la competencia. Es la competencia el factor que hace que la imagen y el posicionamiento sean diferentes. Mi marca puede compartir factores o atributos de imagen con otras marcas, pero mi posicionamiento en la mente del consumidor siempre será diferente de esas otras marcas. 

Los tres pilares básicos del Posicionamiento

Existen tres pilares que son básicos para entender el fenómeno del Posicionamiento. El primero es el de identidad, que debe ser comprendido como lo que nuestra empresa realmente es.  

El segundo es la comunicación, que representa lo que la empresa pretende transmitir al público objetivo. 

El tercer pilar es la imagen percibida, que es el cómo realmente nos ven los consumidores.  

Cualquier organización que tenga una intención seria de poner en marcha una estrategia de Posicionamiento, debe tener en cuenta estos tres aspectos. 

Respecto a la identidad, será necesario realizar un análisis interno para saber lo que realmente somos. 

Una vez realizado, intentaremos poner en marcha un proceso de comunicación para intentar transmitirlo a los diversos públicos.

Una parte de esta comunicación será controlada, y será tanto interna (con comportamientos de nuestros empleados, nuestra cultura, nuestra misión y visión…) como externa, a través de la promoción. Otra parte, inevitablemente, no será controlada por la organización, sino que quedará en manos de los medios de comunicación y de otros medios y soportes a través de los cuales realizaremos dichas comunicaciones.  

El método para fijar el Posicionamiento

 El Posicionamiento es un proceso que consta de tres etapas generales.  

1) Posicionamiento analítico 

En esta primera etapa, se debe fijar exactamente el posicionamiento actual que posee nuestra compañía. Consiste en analizar, de manera interna, nuestra identidad corporativa, examinando nuestra misión, visión, cultura, objetivos y atributos a proyectar; y de manera externa, la imagen percibida por los grupos de interés, la imagen de la competencia y los atributos más valorados por el público objetivo al que nos dirigimos, con el fin de conocer cuál podría ser el posicionamiento ideal. 

Con el posicionamiento analítico, conseguiremos fijar cuál es nuestro posicionamiento actual con respecto a la competencia y en el contexto en el que competimos, y cuáles son los atributos que debemos potenciar para conseguir un posicionamiento ideal. 

Si detallamos un poco más los pasos a seguir en dicho posicionamiento analítico, veremos que a la hora de analizar la identidad corporativa, elaboraríamos lo que académicamente se denominan ideogramas e identigramas, que son representaciones visuales de lo que es hoy en día nuestra identidad y lo que pretendemos que sea (ideograma) y de los atributos a proyectar (identigrama).

Estas dos representaciones están formadas por un conjunto de atributos que, debidamente ponderados, representan el dónde estamos y el dónde queremos estar, así como los respectivos gaps en este proceso. Una vez realizado este análisis, habremos fijado exactamente nuestra identidad. 

Ahora resta el analizar la información externa de la competencia, del público objetivo de nuestro contexto y de los atributos más valorados o preferencia ideal. La mejor forma de aproximarnos a esta información es a través de investigaciones de mercado, las cuales, normalmente comenzarán con el examen de datos secundarios y de fuentes externas e internas, para pasar posteriormente a la obtención de datos primarios mediante investigaciones cualitativas y cuantitativas, que nos permitan conocer exactamente qué imagen percibida tienen los consumidores de nuestra organización, qué imagen tienen de la competencia y qué posicionamiento sería el ideal. 

2) Posicionamiento estratégico 

En esta fase, la dirección decide con los resultados obtenidos en el Posicionamiento Analítico, unos atributos y unos objetivos a poner en marcha, una estrategia de mensaje, una estrategia de medios y un plan de acciones tácticas a ejecutar para poner en marcha dicho Posicionamiento.  

Este proceso, por tanto, comienza con un imagograma o representación visual de la verdadera imagen a transmitir o ideal al que queremos llegar tras la anterior etapa. Una vez representado, se decide el mensaje, los medios y los soportes en los que debemos poner en marcha la comunicación, sabiendo que dicha comunicación es en parte controlada y en parte no lo es porque se produce a través de medios que influyen en el resultado de la misma. Por último, se definen las acciones concretas que se van a realizar para obtener dichos resultados. 

3) Control del posicionamiento 

Una vez realizado este proceso, es necesario que midamos la eficacia de nuestra comunicación a través del análisis nuevamente de nuestra identidad e imagen percibida. Si es coincidente con nuestros objetivos, nos mantendremos vigilantes y realizaremos trabajo de mantenimiento del posicionamiento. Si no es coherente con lo planificado, se tomarán las medidas pertinentes para llegar al objetivo fijado.  

Por tanto, la estrategia de posicionamiento es algo vivo, que siempre debe estar presente en la agenda de los directores, y que no es estático, ya que la competencia y las percepciones de los consumidores cambian de forma constante, por lo que el trabajo de posicionamiento ha de ser continuo. 

Tipos de posicionamiento

En realidad, hay tantos tipos de posicionamiento como permita nuestra imaginación y nuestra capacidad para conocer las preferencias, comportamientos y actitudes de los consumidores. Sin embargo, existen algunos que son bastante comunes y que se suelen manejar con asiduidad:  

+Posicionamiento por atributos: es el más clásico. Se trata de conocer bien nuestros atributos y comunicar sobre todo aquél que mejor trabajamos y que más valorado sea por el público. 

+Posicionamiento respecto a la competencia: aquí se trata de compararnos con la competencia para que la gente nos sitúe. Este posicionamiento es muy típico de marcas que desean adquirir relevancia en una categoría en la que acaban de entrar como nuevos competidores. 

+Posicionamiento por precio: en aquellos mercados donde el precio es una variable fundamental, muchas empresas deciden enfocarse a este posicionamiento. Su desventaja es que es frágil y no genera lealtades. 

+Posicionamiento por metas: muchas marcas se posicionan como la mejor opción para que el consumidor consiga sus metas. 

+Posicionamiento por comportamiento: otras compañías se identifican con determinados comportamientos de los consumidores.  

+Posicionamiento por uso: muchas empresas posicionan su marca o producto en función del uso que el consumidor da al mismo. 

+Posicionamiento por beneficios buscados: este posicionamiento consiste en averiguar los beneficios buscados por los consumidores en el producto o servicio, e identificarse con el mismo como la mejor forma de conseguir dicho beneficio. 

+Posicionamiento geográfico y demográfico: muchas marcas se identifican con variables puramente geográficas como países o demográficas, como productos específicos para determinadas razas, niveles educativos… 

+Posicionamiento por estilo de vida: aquí se trata de posicionarse como una marca que se relaciona con determinados estilos de vida.  

+Posicionamiento como líder de categoría: es el típico de las marcas creadoras de la categoría, aunque este posicionamiento debe ir acompañado de otros como el estilo de vida o beneficios buscados para ser más permanente.

+Posicionamiento por calidad: al igual que por el precio, podemos distinguir la marca por la calidad del producto. 

+Posicionamiento por combinación: muchas marcas se posicionan como las mejores para combinar con otras opciones. Este posicionamiento está surgiendo con fuerza en estos tiempos gracias a la confluencia de sectores y al auge del marketing colaborativo entre organizaciones de mercados complementarios. 

Peligros básicos del Posicionamiento

Para finalizar, cuando se pone en marcha este proceso de posicionamiento, es importante saber que podemos enfrentarnos a los siguientes peligros: 

+Sobreposicionamiento: esto ocurrirá si hemos acotado tanto nuestro posicionamiento que el contexto en el que se mueve nuestra marca ha quedado tan reducido que limita la extensión de la misma a otras categorías.

+Subposicionamiento: la marca tiene un posicionamiento indiferenciado del resto de marcas y no destaca.

+Posicionamiento dudoso: los atributos elegidos a comunicar no tienen un reflejo fiel en las características del producto o servicio y el consumidor duda de su veracidad.

+Posicionamiento confuso: se afirman demasiados atributos del producto y ninguno arraiga con fuerza suficiente en la mente del consumidor.  

Por último, recordar que el posicionamiento es un proceso que se trabaja de manera constante y a largo plazo, y que es imposible conseguir un posicionamiento coherente y consistente si no se ha implicado a toda la organización en este proceso, si no hay un apoyo claro de la dirección y si no se comunica de forma adecuada a todos los empleados y colaboradores de la compañía.

El papel de la comunicación en las organizaciones empresariales de nuestros días

abril 29, 2007 Deja un comentario

por Óscar Fajardo 

La comunicación es un acto fundamental en nuestras vidas que se produce a todas horas y en todos los niveles en todo el mundo, pero no fue hasta el siglo XX cuando adquirió la importancia académica que realmente requería.   Hoy en día, somos conscientes de que en nuestra vida, todo comunica. Nuestra ropa, nuestros comportamientos, nuestras miradas, nuestras entonaciones, no son más que ejemplos de la comunicación que continuamente establecemos con lo que nos rodea. Y en ese sentido, la empresa, como organización que trabaja con personas y se desarrolla en el ámbito social, está plenamente afectada por la comunicación. De hecho, la comunicación ha tomado en nuestros días un lugar fundamental en nuestras empresas. 

Antes de examinar el papel que adopta la comunicación en las organizaciones de nuestros días, revisemos someramente qué entendemos por comunicación. La comunicación es el acto por el cual un emisor transmite a un receptor un determinado mensaje a través de un canal que denominamos medio. Dicho mensaje se puede ver afectado por una serie de barreras que impidan su correcta comprensión y que denominamos ruidos.  

En este proceso comunicativo, el emisor, que puede ser una persona o un ente u organización como la empresa, expresa un pensamiento o una idea con la intención de llegar a un determinado receptor que ha de percibirla. En este proceso, hemos de ser conscientes de que normalmente el receptor, como tiene su propia situación y peculiaridad, entenderá a su manera lo que hemos querido transmitir, y por eso aparece la retroalimentación, que es la comunicación del receptor hacia el emisor para confirmar que ha comprendido el mensaje emitido. Este proceso comunicativo, que está presente en la vida humana desde hace miles de años, se produce, como hemos dicho, con profusión en el ámbito empresarial, y cada día tiene más importancia, porque en nuestros días, quien no comunique y comunique bien, no existe. Hay demasiada competencia y demasiada saturación, por lo que una comunicación acertada es una de las pocas formas de diferenciarnos. Al final, procesos como la venta no dejan de ser batallas de percepciones en la mente del consumidor.  

Por tanto, la comunicación se convierte en un eje fundamental para la supervivencia de la empresa en nuestros días. Así, gracias a la comunicación podemos conseguir: -La comprensión por todos los miembros de la organización de nuestra misión, nuestra visión, nuestra cultura empresarial, objetivos y estrategias.-Administrar correctamente nuestra organización ya que, sin la comunicación, sería impensable llevar a cabo las tareas de planificación, organización, dirección y control.-Transmitir nuestro posicionamiento y nuestra imagen a todos los grupos de interés que afectan o puede afectar al funcionamiento normal de nuestra empresa.-Favorecer el flujo interno de la información que permitirá a la empresa reaprender continuamente de las mejores prácticas y mejorar su funcionamiento.-Consolidar las relaciones externas con todos nuestros stakeholders.-Llevar de forma adecuada nuestra oferta de productos y servicios a los clientes potenciales y objetivos.-Favorece la aparición de la innovación y evita duplicación de esfuerzos, optimizando nuestros recursos y capacidades. 

Una vez aclarado el concepto universal de comunicación y la forma en la que afecta a las organizaciones, pasaremos a ver cómo debe desarrollarse este concepto en las organizaciones de nuestros días.  En primer lugar, la comunicación debe convertirse en un eje fundamental de la empresa actual, ya que es el proceso que nos permite transmitir la información, la cual es el fundamento básico para la correcta toma de decisiones. 

Las empresas de nuestros días se enfrentan a un entorno muy dinámico, de cambios continuos y de innovaciones constantes, donde los ciclos de vida de los productos se acortan rápidamente y las nuevas tecnologías provocan un fenómeno de rápida obsolescencia. En esta situación, es necesario contar con sistemas de información adecuados e integrados que permitan anticiparse a estos cambios y reaccionar ante ellos de una forma proactiva. Ya no se trata solo de ser el mejor con nuestro producto, sino de ser el más rápido y flexible. Todo ello es impensable sin un correcto sistema de información y sin unas vías de comunicación adecuadas. Y en esa generación de dicho sistema de información, han de estar implicados todos los estamentos de la organización, comenzando por la dirección, que debe apoyar al máximo el desarrollo de sistemas que favorezcan el flujo de información interna y externa y del resto de actividades funcionales y de apoyo, que deben dejar de entender sus funciones como silos independientes y trabajar de una forma dependiente e interfuncional.  

Para ello, han aparecido en los últimos años numerosos sistemas informáticos que permiten un flujo rápido de la información tanto dentro como fuera de la empresa. En el interior, han aparecido sistemas ERP, intranets, wikis y blogs que fomentan el proceso de comunicación de información entre todas las partes de la organización y que poco a poco se van integrando con otros sistemas de la llamada SCM (cadena de suministro) como son el CRM, EDI, e-procurement o e-marketplaces que permiten una comunicación en tiempo real con el exterior.  Esta confluencia de sistemas para combinar la información interna con la externa nos lleva a otra reflexión sobre el futuro de la comunicación y es que las organizaciones de nuestros días ya no deben distinguir entre la comunicación interna y la externa. Antes, se hablaba de comunicación interna y externa, que tenían dos misiones diferentes y que muchas veces incluso podían estar en departamentos diferentes. Sin embargo, las organizaciones modernas no distinguen entre comunicación interna y externa, ya que los últimos cambios que hacen del empleado un colaborador flexible sin horario definido, que trabaja dentro y fuera de la oficina, que entremezcla sus ratos de ocio con el trabajo de forma continua y del consumidor, que cada vez participa más de los procesos de decisión de la empresa (en las promociones, en el diseño de productos y servicios,…) hacen que las fronteras entre lo interno y lo externo se diluyan, por lo que lo interno y lo externo se convierte en algo dependiente e incluso indisoluble.  

La comunicación del futuro es multidireccional (hablamos con muchas personas a la vez y ellos nos responden) frente a la unidireccionalidad de antes. Es una comunicación participativa y con numerosos puntos de contacto que generarán datos que deberán ser convertidos en información y en conocimiento por la empresa gracias a sistemas de gestión del conocimiento y de business intelligence. En nuestros días, las empresas deben aprender a comunicarse con la sociedad a través de múltiples canales (internet, móvil, TV interactiva, …) y recoger esa información en múltiples repositorios conectados entre sí, e incluso deberá acostumbrarse a que la comunicación de su posicionamiento no solo la hará ella con sus empleados, identidad corporativa y comportamientos, sino que también la realizarán sus clientes, que serán los máximos representantes de su imagen y que tendrán pleno derecho a representarnos. 

Otro aspecto importante a tener en cuenta es el tiempo en la comunicación. Las comunicaciones se producirán no solo en diferentes soportes y con lenguajes distintos, sino que se llevarán a cabo y demandarán en tiempo real, con lo que nuestros sistemas de información deben ser un engranaje perfecto que permita dar la información solicitada con inmediatez absoluta.  Pero dentro de esta avalancha de datos y de democratización de las comunicaciones, habrá un concepto de vital importancia: la síntesis y simplicidad. Las organizaciones que sean capaz de extraer de todos los datos obtenidos la información y el conocimiento simple y adecuado para cada momento, serán las verdaderamente triunfadoras. Hemos asistido a la caída, auge y posterior levantamiento de los sistemas CRM. En su momento se pensó que un sistema informático podría solucionar los problemas relacionales con nuestros clientes y garantizar nuestra orientación a los mismos. El tiempo demostró que los sistemas no son nada sin una inteligencia de negocio que permita aislar y elegir la información realmente necesaria de la superflua. Y es ahí donde entra el talento y la capacidad de síntesis del capital intelectual de la empresa. Las empresas simples e inteligentes ganarán la partida. 

Además, seguirá existiendo una comunicación formal y otra informal tanto dentro como fuera de la organización. Las empresas inteligentes fomentarán que ambas se sigan realizando, aunque estas manifestaciones se producirán en múltiples y diferentes soportes, por lo que habrá que implantar sistemas que permitan el flujo de dicha comunicación. Como ven, la comunicación es un elemento fundamental en la empresa de nuestros días para conseguir su subsistencia. Todos comunicamos, y también las empresas, por lo que debemos controlar todos y cada uno de los puntos de contacto con la sociedad para ser coherentes con nuestras comunicaciones. La comunicación es el engranaje básico del funcionamiento interno de la organización y de su relación con el exterior. Pero esta comunicación es cada vez mas democrática, inmediata y variada, por lo que solo las organizaciones que pongan la tarea de comunicar como eje de su funcionamiento en el que se impliquen todas sus unidades de apoyo y funcionales, podrán lograr el reto de comunicar lo que quieren. 

Manifiesto Friendly Business

abril 15, 2007 Deja un comentario

por Óscar Fajardo 

¿Todavía siguen implantadas en su negocio palabras como jerarquía, verticalidad, organigrama, personal, resultados a corto plazo, tangibilidad costes enfocados a la producción, proveedores y otras tantas “perlas” de la era industrial?Dése prisa, le restan un par de años, no más, para estar muerto, KAPUT, pero aún le queda una esperanza. Si su negocio es rentable, la inercia le permitirá llegar un par de ejercicios. A partir de ahí, la nada, el desierto, el fin de fiesta.No les digo nada nuevo si les resumo la situación en varias palabras:Supercompetencia, multicanalidad, el poder del cliente, hiperfragmentación, alianzas y joint ventures, convergencia de sectores, ausencia de fronteras, cooperar, colaborar, redes sociales…Son estas algunas de las claves que hoy por hoy reflejan nuestra realidad del día a día socio-empresarial y que requieren una nueva forma de mirar el mundo que nos rodea.Olvídese de palabras huecas que ya no le diferencian del resto (responsabilidad social, orientación al cliente, innovación,…). Conceptos convertidos en moda, que todas las empresas colocan en sus tarjetas de presentación, pero que casi ninguna cumple. ¿Acaso siente usted que la atención que le dispensan las empresas con las que actualmente trata es mejor que hace 20 años? Me temo que no, salvo honrosas y escasas excepciones. Pero, ¿cómo afrontar estos cambios? Desde estas líneas propongo un concepto diferente de acercarnos a las nuevas necesidades que nos rodean, el Friendly Business.El Friendly Business es algo más que una mera disciplina, es una actitud, un comportamiento que debe definir nuestros contactos con todo aquello que rodea e influye en nuestra empresa. El Friendly Business no entiende de fronteras sectoriales, de mercados estancos, de batallas con la competencia…El Friendly Business abraza a sus clientes, no teme compartir con la competencia algunos de sus secretos, coloca al empleado en un lugar supremo, es flexible, aprende a vivir en el cambio y la incertidumbre, hace de la cultura de la empresa uno de sus pilares y de la misión y visión el engranaje que une a cientos de personas en sus dispares colaboraciones. El Friendly Business cuenta una historia, no solo presenta balances de situación, y hace que todos crean en la organización más allá de lo imaginable.El Friendly Business es una nueva concepción empresarial que se basa en establecer una relación directa, simple, sencilla, flexible y multidireccional con los distintos grupos que la evolución el entorno social y económico genera de forma continua y cambiante, sin limitarse a los tradicionales grupos de interés.  Dicha concepción se extiende al interior de la organización, donde el tradicional “- es +” vuelve a estar vigente. Estructuras ligeras con comunicaciones rápidas para generar diálogos continuos con el entorno y una concepción del negocio como un acompañante, un amigo que está siempre al lado de los grupos del entorno. Una cultura donde el cambio tranquilo y constante forma parte del ADN de las empresas friendly.  Pero bajemos más al detalle y veamos las 25 claves “mutables” del Friendly Business:  1) La gestión política. Las organizaciones friendly aprenden las mejores prácticas de la gestión política de los partidos y gobiernos. Estructuras flexibles que, con tiempos limitados de gobierno, ponen en marcha operativas eficientes  y estrategias cambiantes que se apoyan en un ideario o cultura de partido que canaliza y aglutina de forma homogénea la acción conjunta de las distintas administraciones. 2) Actúe como una ONG. Consiga tener la imagen social que poseen las ONGs y la relevancia de la que disfrutan. Las relaciones públicas de las ONGs son todo un ejemplo de cómo debe una friendly business implicarse socialmente. 3) La tecnología a nuestro servicio. Nunca al revés. Muchas empresas se deslumbran con las modas de nuevas tecnologías y acaban dando más importancia al soporte que al mensaje. La mejor tecnología es la que el consumidor adopta, y esta tiene que ser simple y adaptada a sus necesidades. Las empresas friendly business sólo emplean la tecnología necesaria para servir mejor a los actores con los que interactúa.

4) La metafísica al poder. No se limite a preguntarse por procesos, cadenas de valor, productos-mercado y competencia. Vaya más allá, amplíe su visión y hágase preguntas más metafísicas constantemente. ¿Por qué existo? ¿Dónde quiero estar en unos años? ¿En qué cree mi empresa? ¿Por qué un cliente va a elegirme a mí? Si usted tiene la respuesta a estas preguntas, su empresa está en camino de ser friendly, Si no, está usted enredado en un corto plazo peligroso que le abocará al fracaso. Obligue a pensar en abstracto a la organización. Le prometo que no se arrepentirá.

5) Lo macro sí que importa. La microeconomía se ha convertido en el gran vicio del mundo empresarial de los últimos años. Maximizar el valor del accionista ha llevado a que las direcciones de las empresas se centren en el corto plazo y en los datos más relacionados, aparentemente, con la marcha de la organización (datos del sector, del mercado en el que se opera, de la competencia, del cliente, del entorno más directo…) Empresas que se comportan como los antiguos pueblos que reducen su universo a sus escasos habitantes y calles y que dejan que el resto del mundo avance, quedándose ellos cada vez más aislados y atrás hasta que, de repente, el pueblo acaba  vacío y sin visitantes. Si usted no quiere ser el próximo pueblo sin visitantes, amplíe su visión y sitúe los análisis macroeconómicos en lugar preferente en su organización. Los grandes datos económicos le aportarán un entendimiento global de todo lo que ocurre a su alrededor, y le permitirán anticiparse a los acontecimientos y planificar su medio y largo plazo, la gasolina del mañana. La macro le permitirá tener futuro, y además, gestionarlo. Vigile el corto plazo con la microeconomía, pero combínelo con una buena dosis de macroeconomía y su pueblo acabará convertido en una gran ciudad.

6) A vista de pájaro. Otros le llaman visión periférica. No se limite a su sector. Cuando defina su misión y su visión, hágalo con unas miras ambiciosas y no restringidas. Solo esta visión periférica le permitirá superar los mercados en declive y encontrar los famosos océanos azules. Con una visión a vista de pájaro será capaz de divisar oportunidades donde otros nunca llegarán. Conviértase en el águila de su sector, un ave que es capaz de vigilar grandes zonas desde el aire, pero que una vez divisada su presa, es lo suficientemente operativa para ir a por la pieza y capturarla por sorpresa. ¿Qué prefiere ser, águila o  presa?

7) Cree su propio campamento. Si usted desea entrar en un sector con fuertes barreras de entrada, no intente derribarlas ni rodearlas. Cree su propio campamento. Haga que sean los de dentro de la muralla los que salgan, en lugar de entrar usted. ¿Acaso piensa que el sector de las líneas aéreas no tenía grandes barreras de entrada? Acceso difícil a la materia prima, canales de distribución copados por las grandes compañías, desasosegantes gestiones administrativas para entrar en el negocio, lobbys poderosos, fuertes inversiones iniciales, economías de escala… ¿Quién querría entrar en un sector como éste y hacer negocio? Solo generando su propio campamento con sus propias reglas, las low cost han sido capaces de “vaciar” la fortaleza.

8. Aproveche los cúmulos o clusters. Todas las empresas de éxito demuestran saber aprovecharse de los cúmulos de empresas satélites que tienen en su entorno físico o sectorial. Descubra qué puntos tiene en común su empresa con su vecino de enfrente. Imagínese que está en una importante cena en su casa y le piden azúcar, pero ahora es demasiado tarde para comprarlo. ¿Qué hace? Probablemente acuda a su vecino, que será su salvación. Piense igual con su negocio, probablemente la empresa de al lado tenga el azúcar que usted necesita.

9) Integración mental del proveedor. Ni horizontal ni vertical. Simplemente mental. Convierta al proveedor en colaborador agradecido, en un spin off de su empresa. Déjele que proponga, que colabore, que su organización ocupe un hueco en su mente, no solo en su bolsillo. Y confíe en él. No hay mayor dependencia que la que se establece mediante la razón y la emoción. Los buenos proveedores son aquellos que llegan a identificarse con la enseña del cliente al que sirven. El volumen y la facturación serán las dos consecuencias posteriores.  

10) La distribución como facilitador. Probablemente, la variable distribución por sí misma no añada un valor diferencial o una ventaja competitiva a lo que usted venda (con el permiso de Inditex…). La distribución es un facilitador para mostrar a su público objetivo de mejor manera su ventaja competitiva. Pero si usted no entiende bien esta variable, puede hundir su negocio. La distribución no suma, pero sí resta. Se trata del clásico llegar en el momento justo, con el producto justo y en las mejores condiciones, con la presentación adecuada y en el lugar adecuado, al menor coste posible y con la mayor calidad (¡casi nada!). Si logramos esto, no habremos ganado más que un ahorro de costes considerable (que no es poco) y la oportunidad para participar en la fiesta en el punto de venta. A partir de ahí, serán otras variables las que definan la balanza de la compra. Una empresa friendly business entiende este concepto y no descuida la distribución, pero tampoco orienta todos sus recursos y su foco estratégico hacia ella, porque sabe que las verdaderas ventajas que definirán nuestro liderazgo se encuentran en otro lugar.

11)  Conviértase en el mejor complemento. No hace falta que se cambie el vestido, con que cambie sus complementos, podrá estar adecuado para diversos momentos del día. Esta realidad del mundo de la moda es adaptable al mundo empresarial. Las empresas friendly business conocen muy bien todos los mercados complementarios que se mueven a su alrededor y establece relaciones constantes de colaboración con ellos (se convierte en su complemento). La vida de las personas se divide en múltiples momentos en los que se le plantean diversidad de opciones complementarias que llevar a cabo, y en las que un día escogerá una y otro día otra. Una organización friendly business comprende este aspecto y lo aprovecha para intentar estar presente la mayor parte de las veces que pueda en esos momentos, convirtiéndose en el complemento ideal para cada situación.

12) Visión Rayos X. La amenaza de los sustitutivos que puede hundir su negocio no está a la vista. Usted puede controlar su grupo estratégico clásico, su competencia o su sector, pero sus avances no le provocarán más que pérdidas escasas de cuota de mercado en el peor de los casos. La verdadera amenaza, como en las catástrofes naturales, no se ve, permanece oculta hasta que se produce. Usted necesita una visión Rayos X, que sepa ver más allá de lo convencional y que pueda prever lo que está por llegar. Entrene esta visión e introdúzcala en su cultura. Sea abierto de mente y espíritu y tenga originalidad en su mirada, esos son los Rayos X que le llevarán a anticiparse a las amenazas.

13) ¡Viva la competencia! (Vivir sólo limita) Para una friendly business, la competencia se convierte en algo positivo. La competencia mejora nuestras prácticas, extiende la dimensión de los mercados, dinamiza los sectores, permite llegar más lejos y a más clientes con nuestros productos. El problema no es la competencia, sino adaptar nuestra organización de forma continua a los movimientos que se produzcan en el mercado. Imagine una casa con una persona que vive sola. Tiene toda la casa libre para moverse por donde quiera pero, sin embargo, acabará recluido en dos o tres estancias a lo sumo. En cambio, piense ahora en esa casa con una familia numerosa. Ahora tiene competencia, y tendrá que ganarse el momento para disfrutar de cada estancia. Esto provocará que le saque el máximo partido a cada una de las estancias de la casa en las que se encuentre. Así es el mercado y la competencia. Hágase una casa grande y llénela para encontrar y disfrutar de cada uno de sus rincones. Hágame caso, vivir sólo limita.

14) Lo simple funciona. Cuantas más posibilidades existan en el mercado, cuantas más opciones tenga nuestro cliente y mejor informado esté, así funcionará mejor lo simple. Si puede hacer las cosas en dos pasos, hágalo mejor que en tres. Ante la avalancha de posibilidades, el cliente comienza a sentir estrés consumista y necesita opciones fáciles y sencillas, que no le compliquen la vida ni le hagan perder tiempo. Y esto hágalo extensivo a toda la organización, al marketing, a los procesos y producción, a I+D+i, a los recursos humanos, a financiero,…Keep it simple! que dicen los americanos.

15) Descubra los factores competitivos clave y… ¡no les haga caso! Si lo que quiere es sobrevivir durante muchos años, olvídese de vez en cuando de los factores competitivos clave de su mercado y piense diferente. Los mercados están llenos de empresas mediocres que poseen todos los factores competitivos clave para tener una buena posición en el mercado. Pero el mercado se mueve, y los factores también. Si se limita a ellos, simplemente será un perseguidor corriendo el peligro de llegar tarde en alguno de esos cambios y ¡Game Over!. No se obsesione con los factores clave, son como el viento, cambian continuamente y le llevan de un lado a otro. Hágase una buna vela, navegue a favor de viento y no pierda de vista su verdadero objetivo, el que le hará diferente.

16) Tierra, trabajo y capital ¡Intelectual! La vieja fórmula económica de tierra, trabajo y capital añade una variable fundamental. El capital Intelectual. Las friendly business cuidan especialmente todo aquello relacionado con el capital intelectual, a saber: el capital humano, el relacional y el estructural. Respecto al primero, coloca al empleado y al conocimiento como ejes fundamentales de creación de valor y los considera los verdaderos diferenciadores clave de la organización. Adiós al concepto clásico de empleado, hola al de colaborador. El empleado no es un activo, porque la dirección de la empresa no puede controlar el futuro de esta inversión, ni es un coste, ni un pasivo. No se puede reducir a un elemento patrimonial de un estado financiero. Es mucho más, es la llave para la mejora continua y para las innovaciones disruptivas.Los otros dos aspectos son también fundamentales: la organización debe cuidar sus relaciones intra e interempresariales con su entorno micro y macro y debe generar las estructuras adecuadas para gestionar adecuadamente el conocimiento generado y para ajustar los procesos a sus estrategias. Tres vértices que garantizan su supervivencia.

17) Tenga claros sus diferenciadores clave. Se sorprendería la gran cantidad de empresas cuyos directivos no saben definir por qué un consumidor ha de elegir su oferta y no la de la competencia. Esto es un problema grave. Si usted no es capaz de decir los motivos por los que un consumidor le prefiere a la competencia, está destinado al fracaso a medio plazo. Tener claros los diferenciadores clave supone conocerse muy bien a sí mismo, al mercado, al cliente, a la competencia y al resto del entorno. Solo con ese conocimiento podremos llegar a conclusiones sobre lo que sabemos hacer mejor que el resto y aprovechar nuestras oportunidades y recursos y minimizar nuestras debilidades. Y una vez que los tenga claros, cámbielos cuando la oportunidad lo requiera.

18) Competencias clave Vs. Innovación. Si se centra demasiado en sus competencias clave, en conservarlas y en mejorarlas, acabará mirando más hacia el interior de la organización que hacia fuera, y esto en entornos dinámicos o turbulentos puede ser muy peligroso. Cuide sus competencias mientras el entorno sea estable y en el mercado no se avisten cambios de importancia. Si el mercado cambia continuamente, no se desgaste en cuidar sus competencias y enfoquese en la innovación y en el cambio de competencias. ¿De qué le vale hacer mejor que nadie algo que ningún cliente valora ya?

19) Estructure su organización como si fuera su propia casa. Piense nuevamente en sus vecinos. Viven en su misma zona, tienen su misma casa e incluso una familia con hijos similar. Sin embargo, su estructura es diferente a la suya. Seguro que compran en lugares diferentes, en días distintos y con una frecuencia distinta. Cada casa se ajusta su funcionamiento a los múltiples factores internos propios y a los externos que le rodean. Su organización debe funcionar igual. Desconfíe de las grandes soluciones y las modas respecto a modelos de organización (recuerde la cantidad de organizaciones que han estado a punto de desaparecer por adoptar estructuras matriciales en determinados momentos porque estaban de moda).  Céntrese en sus objetivos corporativos y estratégicos y genere una estructura que sea un instrumento y no un fin para llegar a esos objetivos. No se obsesione con lo que hace el de enfrente. Lo que es bueno para ellos no tiene por qué ser bueno para usted. Y si adopta una decisión de cambio de estructura, compruebe que funciona, y si no es así pasado un tiempo lógico, cámbiela. Una estructura inadecuada es un enemigo que mina la moral de la organización y desperdicia sus recursos.

20) Siéntase ágil y flexible. Esté en el sector que esté y aunque sea un entorno estable, sus procesos internos han de ser ágiles y flexibles. Inocule en su cultura esta premisa y haga que toda la organización tenga claro que lo fundamental es llegar más rápido al mercado. El tiempo que nuestro producto o servicio se encuentra en nuestra organización es tiempo perdido que el resto de la competencia puede aprovechar. Los procesos son un apoyo a nuestra función principal y deben estar supeditados a ella, no al revés.

21) La innovación es lo que el cliente adopta. La innovación no tiene por qué ser algo complejo. Innovar supone hacer algo diferente que el cliente acepte y adopte. No invierta esfuerzos y recursos en innovaciones de moda que nadie va a emplear. Es un tiempo y un recurso perdido. El cementerio está lleno de grandes ideas e innovaciones complejas que el cliente, sin embargo, no quiso adoptar. En cambio, pequeños y simples cambios pueden darle a veces una ventaja competitiva inigualable.

22) La misión y la visión es lo primero. No tener una misión y una visión es como coger su coche y salir a conducir sin saber dónde va a llegar. Se quedará sin carburante en medio de la nada. Las organizaciones sin misión ni visión definidas naufragan a merced de los cambios constantes y todos sus componentes se ven sometidos a esfuerzos y sufrimientos que enferman las relaciones. Gaste su tiempo en definir bien su misión, su visión, su filosofía, su clima laboral y su identidad corporativa. Y haga lo posible porque toda la organización, desde arriba hasta abajo, comparta estos objetivos. Y sea concreto, si su misión y su visión es demasiado genérica, no hará más que generar desconcierto, puesto que las interpretaciones serán diversas y provocará ineficacias.

23) La estrategia es cosa de todos. No se limite, usted y sus directivos no son el oráculo. Déjese aconsejar por los miembros de la organización y hágales partícipes de la elaboración de la estrategia. No se limite al top down ( de arriba abajo), practique el Bottom-up (de abajo a arriba). Cree grupos de alto rendimiento, interdisciplinares y fomente que todos hagan su aportación a la estrategia. Conseguirá una mayor motivación, una mejor integración de toda la organización, una estrategia más rica y lo que es más importante, facilitará su implantación y su alineamiento.

24) Emplee el “porque no me queda más remedio” para sus colaboradores. Todos sus colaboradores (prefiero llamarlos así que no empleados), tienen la suficiente capacidad para autogestionarse adecuadamente, pero normalmente las organizaciones no parecen confiar en ello. Pruebe a darle a sus colaboradores un ámbito de control del que ellos sean totalmente responsables, y verá como aumenta su rendimiento. Es la teoría del “porque no me queda más remedio”. Dígale a sus colaboradores que si no lo hacen ellos, no lo van a hacer otros y que no les queda más remedio que responsabilizarse, y automáticamente verá como todo funciona con mayor fluidez. Solo haciendo a la gente responsable de sus gestiones conseguimos verdaderas motivaciones.

25) Mire todo con los ojos de un niño. Actúe como los niños que se sorprenden en cada cosa que ven, la analizan, desmenuzan y disfrutan como si todo fuera la primera vez. Solo así podrá conseguir ventajas competitivas duraderas, realizar segmentaciones novedosas que sorprenden al mercado, posicionamientos únicos difíciles de replicar o políticas de precios, distribución y promoción diferentes del resto.   Muchas organizaciones de diversos sectores y nacionalidades practican algunos de estos puntos, y su experiencia está siendo muy positiva. Pruebe a comenzar con alguna de estas leyes y el resto irán produciéndose de una manera casi natural. Y recuerde que esto no es el futuro, sino que es algo que está ocurriendo ya, y cuanto antes lo afronte, antes  podrá disfrutar de sus ventajas. Le deseo un viaje muy friendly a su nueva destino.

Bienvenidos al mundo Friendly

abril 15, 2007 Deja un comentario

por Óscar Fajardo 

Estimados amigos. Hoy pongo en marcha un nuevo blog en el que podréis compartir conmigo nuevas visiones sobre el panorama empresarial actual. En este espacio quiero mostrar nuevas formas de ver los diferentes aspectos relacionados con el mundo de las organizaciones. Cada quince días podréis ver nuevas entradas en las que se tratarán con profundidad aspectos del día a día actual de la empresa desde una perspectiva diferente. Espero que os permita reflexionar sobre el entorno que os rodea y que os haga plantearos que existen muchas formas diferentes de hacer las cosas. Bienvenidos al mundo friendly

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